Kapanga

Andate a dormir vos

Por Laura Becerra Ortiz

Música Cobertura / 24 MAY 2018

Kapanga desembarcó en Mendoza para tocar en el N8 junto a Cuyoman. Los autoproclamados The Shit Beatles siguen mostrando por qué son una de las bandas más queridas del país. Pequeña crónica de una fiesta anunciada.

Pasaron algo más de quince años de ese Kapanga que tiraba sanguches de salame o prepizzas en el viejo Cemento de la calle Estados Unidos en Buenos Aires, aquella banda que era bastardeada porque nadie entendía muy bien qué era lo que tocaban: cómo podían mezclar un tema de la Mona Giménez con un fragmento de Enter Sandman metalero rabioso como si nada.

Hoy, a veinte años de su primer disco, se animan a preguntarle a su público si quieren rock y se lo dan. Y nadie cuestiona eso porque la banda de Quilmes es en la actualidad una de las más reconocidas de la Argentina, país que recorren constantemente con su colectivomotorhome violeta que este sábado 19 de mayo estacionó en la puerta del N8.

Los afiches lo anunciaban para las once, pero recién cerca de las doce y media subieron al escenario los locales Cuyoman. Con público propio la banda de Aput, Leiton, Villafañe y Rosafa (que ya había acompañado a los bonaerenses en su presentación del día anterior en San Juan) abrió el fuego con su mezcla de reggae, ska y rock durante una hora aproximadamente donde tocaron, entre otros, los temas de su último EP. Una lista de once canciones que dejó con ganas de más a las y los presentes.

Minutos más tarde, la banda del Mono salió al ruedo y lo primero que sonó fue Los ojos, para arrancar con un repertorio que paseó por toda la historia y los nueve discos de la banda. Y aquí aparece un elemento indispensable de cualquier recital de la banda de Buenos Aires, y es que la familia kapanguera (su público) transforma cada canción en una fiesta; sean o no de las más conocidas, todas se corean, se bailan, se poguean, se sienten. Y ellos saben eso, y lo alimentan desde el escenario con sus chistes, guiños, bailes y todo lo que pueden hacer para que unx, desde el público, no tenga chance de pasarla mal. Por supuesto, no faltaron temas como El Universal, El albañil, Elvis, Ramón y hasta fragmentos de Carrito de Rulemanes o Amor Secreto, de su primer disco.

Ya iba terminando la noche y después de dar lugar al reclamo contra el fracking en la provincia, llegaron los últimos temas. Como siempre, cerraron el show con El mono relojero. Eran casi las cuatro de la mañana y poco importaba que esa noche no durmiera nadie. El público quiso rock y lo tuvo y Kapanga una vez más demostró por qué se ganaron ese lugar indiscutido en la escena musical.


Por Laura Becerra Ortiz

Contanos que te pareció