Marcha 8M

Calles verdes y violetas

Por Majo Fernández / Fotos Leandro Fernández

Género Cobertura / 09 MAR 2018

En nuestro día nos volvimos marea, una marea que nos encuentra protagonistas, activas y hermandadas en todo el país y el mundo.

Es muy emocionante sentarse a escribir con la energía tan a flor de piel que nos dejó ser parte de la multitudinaria marcha del #8M. Nada que escriba le hace justicia a lo vivido. La contención, la fuerza, la sensación de caminar más seguras que nunca se hace indescriptible. Nos teníamos y estábamos ahí, juntas. Esas Imágenes quedarán siempre en la mente de todas las mujeres presentes.

Fuimos parte de un momento histórico en nuestra provincia. Salimos nuevamente a las calles y proclamamos lo que sentimos. Pedimos lo que es nuestro y lo hicimos con nuestras voces que ya no se van callar. Sólo se sentía amor, sororidad, compañía y contención. Lo logramos, somos una manada y si tocan a una, nos tocan a todas.

Considerarse feminista es una construcción. Cuánto tuvimos y nos queda por desaprender para darnos cuenta que lo que nos hacían naturalizar desde pequeñas no era lo que necesitábamos. Siempre fuimos iguales y nos lo querían ocultar. Cuanto tiempo se nos escondió el término “patriarcado” y que miedo nos dió asumirlo; pero el momento es hoy y si, somos feministas.

Y no somos el sexo débil, decidimos sobre nuestros cuerpos y acciones. No estamos simplemente para tener ese rol dulce, materno y servicial que desde muy pequeñas nos quieren inculcar. Estamos para cambiar los paradigmas, para pelear por nuestra libertad. Ya dijimos basta. Ya dijimos ni una menos. Cuánta fortaleza hemos tenido para salir de esos moldes que masivamente nos metieron en la cabeza. No vamos a retroceder y ya no podemos concebir las desigualdades de género. Es nuestra responsabilidad y la de toda la sociedad darle un vuelco a esta realidad.

En la marcha pude ver  mujeres tan jóvenes y empoderadas que me sentí feliz y en calma. Lo entendieron todo y en ellas continuará esta lucha. Ya su rol no es el mismo que creíamos tener, nacieron con la conciencia de igualdad y libertad sobre sus cuerpos. Lo traen en su “chip”. También estuvieron presentes mujeres mayores y adultas caminando con convicción. Muchas generaciones sintiendo lo mismo.

Si bien hay una gran cantidad de personas que por miedo se rehúsan a este cambio, sabemos que su momento va a llegar y las vamos a estar esperando. No hay porque tener miedo, no somos “locas” deambulando por las calles y peleando por que sí. Entendemos que es difícil ver cómo muchas de las estructuras naturalizadas se van cayendo a pedazos. Todas pasamos por ese miedo, pero el día que despierten verán que este camino tiene mucho más valor porque lo hacemos juntas.

Este #8M fue una marcha llena de expresiones y mucho amor.  Da reogocijo saber que cada vez somos más, que aprendimos a cuidarnos y escucharnos. Seguimos exigiendo la despenalización del aborto, la aparición con vida de nuestras pares, no queremos que nos falte ninguna. Pretendemos un lenguaje que nos incluya, igualdad de salarios, separación de la iglesia de la educación y que los femicidios se terminen.

Cuántas emociones y que tranquilidad da saber que en este camino largo que nos queda estamos juntas y no es un cliché. Ayer caminamos hermanadas y no vamos a detenernos.

Feliz día y vida de lucha. Vivas y libres nos queremos.    


Por Majo Fernández / Fotos Leandro Fernández

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