Sos alma de diamante

Castaneda y el vector del realismo mágico en Spinetta

Por Erni Vidal

Música Sincronismos / 08 ABR 2017

Buceando un poco dentro del universo de la música y las letras... Pero, todo tiene que ver con Todo. En este caso, una influencia no musical sobre la obra del genial compositor.

sincronismo

(Del gr. synkhronismos.)
s. m. Circunstancia de ocurrir o verificarse dos o más cosas al mismo tiempo.

Cuando busques denodadamente algo,
ese algo te encontrará a ti.

MUCHO SE HA CONTADO -y escrito- sobre las influencias propias de otras músicas, en el ámbito del rock. Que si el jazz, que si la música clásica, que si los folklores de cada región… Tema cerrado (por ahora). Sin embargo, en la música -sobre todo, la que tiene relación con los géneros denominados ‘populares’ (o no académicos, y de allí su apócope de “pop” acuñado por el semillero de creadores principalmente estadounidenses, en los ‘60s- con mayor fuerza quizá que en otras expresiones, se revela con diáfana claridad la influencia de varias y distintas corrientes literarias, religiosas, de creencias, afirmaciones y un largo etc.

No estamos hablando de tendencias políticas o ideologías. Ese, es tema de otra cuestión, muy clara por cierto. Nos ocupamos ahora de cierto misticismo, del mensaje oculto; del lenguaje del alma, vectorizado por la composición, la música en sí, en algo que ‘debe llegarnos’. Caen en este rico caldero desde convicciones personales, experiencias en cuanto a realidades alteradas (o paralelas), hasta enseñanzas aprendidas de distintas Escuelas Filosóficas.

Obvio, estas creencias, filosofías y formas de vida y de pensamiento, atravesaron a las personalidades que crearon (y lo siguen haciendo) a esas músicas.

¿Y cuál es el norte de lo que se propone mostrar este modesto ensayo?

Que, en muchas ocasiones, la obra del artista nos pasa literalmente por delante de las narices sin que siquiera nos demos cuenta. A veces lo intuimos, otras ni siquiera.

Siendo en ocasiones más visible o evidente, en otros casos de manera más encriptada
-y en este punto, no hay que desdeñar el término ‘oculto’- mucho menos fácil de identificar, muchas veces los autores quieren darnos un mensaje, una señal; “pasarnos data” de algo que quieren decirnos, comunicar o inclusive alertarnos. 

Pero, me permito ahora (re)afirmar la idea aquí, de que las llamadas “casualidades”, al menos en el fértil terreno compositivo, no existen. Lo que percibimos como tales, son en realidad… Sincronismos. En las lides de las Artes, lo casual no tiene lugar; lo que ese artista (autor, cantante, instrumentista, es indiferente) necesita gritarle al mundo -que lo contiene, aprecia su obra y en muchas ocasiones, paradójicamente lo rechaza, también, por actuar como revulsivo o denunciante- se encuentra ‘encriptado’ en lo que llega a nuestros oídos y algún otro sentido (¿nunca han experimentado la sensación de que determinada canción les “ponga la piel de gallina”?).  

El verdadero Buscador -oyente, el receptor- es capaz de encontrar tanto el fango, como la gema -oculta en aquél-. Si vamos en un auto corriendo a más de cien km por hora, todo pasará, sin que lo veamos. Pero quien se detiene por apenas un minuto, un minuto solo, a observar, será recompensado por un océano de vistas, colores y detalles maravillosos. El asombro no necesita de milagrosas dotes, simplemente se dará con un poco de percepción y algo de atención también, por supuesto. No por nada Aldous Huxley describió de manera magistral a “las puertas de la percepción” (de donde tomaron su nombre los Doors de la California psicodélica de los ‘60s, precisamente).

Y bien, aquí el punto, hablando tanto de músicos, como de… literatos. Pero ahora, de este lado del mundo.

Real motivo de estas líneas, quiero detenerme en uno de nuestros mayores juglares, una de las personalidades más brillantes que dio Argentina y Latinoamérica como artista integral; tanto músico, guitarrista, cantante, compositor, poeta, escritor, arreglador, hasta dibujante… Único. Nacido en Buenos Aires en 1950, y lamentablemente ya habiendo descarnado en 2012 (pero su inmensa obra afortunadamente, sigue, incólume, entre nosotros): Luis Alberto Spinetta, artista músico inefable, virtuoso, nato. No necesita presentación alguna; su legado que ya forma parte indisoluble de nuestro acervo cultural nacional, lo hace por sí solo.

Y… Vaya si Spinetta fue un completo maestro a la hora de pasar (nos) su mensaje!

Desde los albores de su carrera con Almendra a fines de los dorados ‘60s, pasando por los muy fructíferos y a la vez duros ‘70s (Pescado Rabioso, Invisible, Banda Spinetta), luego los estériles ‘80s que él supo domar muy bien para su carrera (Regreso de Almendra, Spinetta Jade), y hasta el power de los ‘90s y los 2000s (Socios Del Desierto, Banda Spinetta, Bandas Eternas), L.A.S. dejó siempre notables capacidades para mostrar a través de sus canciones cosas que había ‘aprendido’ (y muchas otras que generó él mismo, también), de todo lo que leyó, viajó, experimentó y, en pocas palabras… Eran su ‘tesoro oculto’, pero no tanto.

Habiendo leído y asimilado en su adolescencia a los poetas malditos (principalmente Artaud, Rimbaud) y bebido de las fuentes filosóficas y psicológicas más diversas y densas (Nietzsche, Foucault, Sartre, Freud, Jung etc.), tuvo en su etapa más progresiva (Pescado Rabioso, Invisible, la primera Banda Spinetta) inclusive el manto del surrealismo sobre sus espaldas compositivas (Dalí, Escher). Paisajes de la demencia y el delirio onírico se expresaban en el formato de métricas irregulares, aceleraciones y desaceleraciones en el ritmo y pasajes imposibles. Obvio, grandes músicos, algunos de muy complejos talentos, fueron guías de su escuela en cuanto a lo instrumental (John McLaughlin, Jimi Hendrix, Carlos Santana…).

Pero en lo que más me interesa de manera específica centrarme aquí es en su (muy especial) relación con el antropólogo, escritor e Iniciado -en la búsqueda de la Verdad- peruano (estudiante y naturalizado estadounidense) nacido en 1925 (y fallecido en 1998) Carlos Castaneda.

Castaneda, como ya mucha gente lo sabrá, se hizo muy famoso en los ‘70s a raíz de la publicación de sus libros, en donde recoge desde el punto de vista antropológico y esotérico, el vasto puñado de enseñanzas que le transmitiera Don Juan Matus, un viejo indio mexicano; éste último se definía como “un Yaqui -tribu originaria- de Sonora” (En la frontera entre México y USA). Don Juan era un chamán, un maestro de “Las Artes” de la búsqueda espiritual y determinado manejo inclusive de la misma realidad a voluntad, a partir del Conocimiento Oculto de las energías contenidas en “el capullo” del ser humano. También se comprueba en los libros, fue muy versado en el conocimiento y uso de “las plantas” –como él les llamaba- del desierto, algunas ciertamente alucinógenas, en particular el potente peyote. En un principio, Don Juan las utilizaba para generar estados alterados de conciencia, lo cual le permitía “mirar adentro”, y explorar realidades alternativas. Pero con el paso del tiempo y la afirmación de los conocimientos, estas plantas (que por sus efectos según el chamán, ‘tenían alma’) fueron haciéndose innecesarias, hasta convertirse incluso más tarde en una molestia y por tanto, desechado su uso.

Según puede saberse por artículos relacionados al mismo autor, Castaneda habría mantenido contacto habitual y muy cercano con Don Juan a lo largo de al menos tres décadas. El maestro del desierto habría accedido a traspasarle el Conocimiento a Carlos (Castaneda), de manera natural y sin costos. Sus libros se editaron entre 1966 y 1987, con múltiples reediciones posteriores.

Los libros más reconocidos y famosos que pueden conseguirse (y los cuales de paso, recomiendo altamente) de Castaneda son, entre otros:

-Las Enseñanzas De Don Juan
-Una Realidad Aparte
-Viaje A Ixtlán
-Relatos De Poder

(Desde luego hay otros, pero ésta podría considerarse ‘La Trilogía’, extendida a un  cuarteto de títulos en este caso –Luego, en notas posteriores me referiré al porqué siempre cito una determinada ‘Trilogía’ en el Arte, sobre todo la Música.)

Y a todo este cúmulo de adquisiciones de saber en la búsqueda de la Verdad y la visión interna y el Conocimiento de uno mismo, descripto magistralmente por Castaneda, algunos autores lo miran como realidades (‘facts’); otros, más incrédulos, le acotan el burdo calificativo de fantasías. En lo particular, habiendo ahondado en su obra, y tomando elementos de estudio teórico y también de sentido práctico, prefiero situarlo en el terreno de lo que se ha dado en llamar Realismo Mágico. Cosas que de verdad suceden, pero… Hay que estudiar primero (mucho), practicar (más todavía) luego, observar una gran disciplina, y por último realizarlas, ¡para que pase! Ya lo comenté, tal parece los hechos no son casuales (Cosas vederes, Sancho, que non crederes… / El Hidalgo Don Quijote de La Mancha -M. de Cervantes Saavedra).

Y de esto trata lo que quisiera mostrarles respecto a esas influencias no musicales de –por ejemplo, en este caso- Castaneda específicamente, en la obra del gran Spinetta.

Si bien L.A.S. como ya comenté al principio, mostró de manera “sónica” los colores aprehendidos de muchos otros autores en distintas etapas de su extensa carrera (más de cuarenta años de música, y también, más de cuarenta discos editados en total), fue el período de los primeros ‘80s, con Spinetta Jade (banda de fusión y jazz-rock con bordes experimentales y progresivos, liderada por él) la que lo encontró en particular y fuertísima “sintonía Castaneda”. Discos absolutamente maravillosos, tal su debut de 1980, Alma De Diamante, como los que vendrían después (Los Niños Que Escriben En El Cielo, 1981; Bajo Belgrano, 1983; y Madre En Años Luz, 1984) nos muestran la manera en que influenciaron los libros del antropólogo y toda su carga de misticismo y enseñanzas esotéricas. Si bien toda esta etapa está embebida del espíritu Castaneda (y más aún, de Don Juan Matus, directamente), nos detendremos en el álbum que muy especialmente muestra, si bien de manera ciertamente hermética, pero a la vez muy clara y perceptible para el Buscador que esté atento, las… Enseñanzas de Don Juan: Su fantástico disco debut Alma De Diamante, editado originalmente en vinilo en 1980 y –felizmente, en esta era tecnológica- ya reeditado en formato digital, en soporte físico de CD.

Más allá de la belleza compositiva de la música, sus arreglos y la voz del maestro Spinetta –muy posiblemente en la cúspide de su calidad vocal, a sus 30 años, ya madura la garganta, pero todavía con toda la juventud encima- , la calidad de los músicos que lo acompañan y el goce estético en sí mismo, este disco enigmático y hermoso rezuma de las enseñanzas adquiridas y traspasadas al resto del mundo por sus libros por Castaneda, en la forma de múltiples citas a situaciones, rituales y hasta ‘personajes’ (espirituales, o de otra dimensión) que vienen a enseñarnos la forma de superarnos y ser mejores, traspasar nuestras propias humanas fronteras, para descubrir y “activar” esa suerte de semidiós que todo humano lleva dentro, según al menos, estas Enseñanzas.

Veamos: Don Juan le enseña a Castaneda que, una vez alcanzada la práctica, cubriéndose el rostro con ambas manos, y en estado de determinada contemplación –o trance-, es posible “Soñar”, o mejor, ver más allá de este mundo físico. Lograr un estado alterado de conciencia. Pues bien, la letra del cuarto tema del disco de Jade, cita en un tramo:

“…luego en el desierto ves la verdad
y te sueñas con las manos…”

El tema precisamente, se llama, Con La Sombra De Tu Aliado (El Aliado). Don Juan siempre hacía referencia a que todos tenemos una especie de doble astral, alguien que nos acompaña siempre, nos enseñará (cuando sepamos conectar con él), y cuidará; claro, un Aliado.

“…solo con raíces te nutrirás (clara alusión a la sobrevivencia en el desierto, tanto real, como de la Iniciación en el Conocimiento, cuando se está solo y decidiendo por uno mismo el Camino), con la sombra de tu aliado.”

“Recupera la sed en tu alma
para impulsar a este mágico
y misterioso mundo
Ah!, sólo con harapos te vestirás
y sabrás de las estrellas.”

Todo un texto iniciático, para quien sepa (y quiera) verlo. (“Recupera la sed en tu alma” –volver a creer en el poder propio, pero en serio- “para impulsar a este mágico y misterioso mundo” / “Sólo con harapos te vestirás” (alusión a la vida asceta, austera del Iniciado) “y sabrás de las estrellas” (conocimiento astrológico y astronómico, de la Cosmogonía, adquirido).

En Dale Gracias, otra hermosura absoluta del disco (el tercer track), Spinetta nos pide “dar Gracias”… ¿A quién? Siguiendo la corriente que domina al disco, sin duda, a ese ser que siempre está en los vastos campos del astral, “andando en paralelo” con nosotros, y presto a salir en nuestra ayuda: Nuestro Aliado.

“Dale Gracias por estar
Cerca de ti.”

“…Esta melodía viene a buscarte, y además:
Dale Gracias por estar, por crecer y engrendar…”

También nos da cuenta de la posibilidad del estudio y la introspección para el Aprendizaje aún en las grandes ciudades, como método. Nos significa que no es estrictamente necesario permanecer de manera solitaria en medio del campo o de un desierto, para poder estar a solas o conectar con el Yo interior:

“Puedes hallar la jungla
Entre estos edificios…”

Castaneda cuenta en Viaje A Ixtlán, que Don Juan le decía que él (el Chamán) “no tenía historia personal”. Parte de otra cuestión importante: Que, además de que el pasado no cuenta en lo absoluto en nuestra vida porque si nos mantenemos atados a él, no nos dejará avanzar y vivir el Eterno Presente, se hace indispensable (para poder crecer) mantener a raya nuestros orgullos y necesidad de protagonismo. En una palabra: Una clase magistral de psicología, pero vista desde el sincrético punto de la Enseñanza de G. I. Gurdjieff (*): Aprender a dominar el Ego, principal causa de ‘obnubilación mental (y psicológica)’ que nos impide ver la realidad claramente, y ser mejores para los demás y para nuestra propia existencia y maduración.

El virtuoso Sr. Luis Alberto lo canta con total claridad en otro pasaje de Dale Gracias:

“Es inútil que pretendas brillar con tu historia personal.”

Y hasta nos invita a tener en mente la premisa del Iniciado, ese estudiante que nunca se dará por vencido, y continuará estudiando de manera incansable para poder lograr su objetivo en la Búsqueda de la Verdad:

“Recuerda que un guerrero no detiene jamás su marcha.”

Y bien, así como aquí les he dejado un puñado de ejemplos de cómo actuó el “Universo Castaneda”, Uds. por sus propios medios podrán continuar hallando múltiples ‘cuestiones curiosas’ a lo largo de éste -principalmente- y los demás discos de esta rica etapa 1980-1984 en la carrera del maestro Luis: Spinetta Jade.

Apenas un ejemplo, de la cantidad de influencias que de manera más común de lo que pensamos, exhiben muchos artistas, algunos de forma casi continua, atravesados por la fascinación que en ellos ejercieron otros creadores, tanto de su misma actividad, como de otras múltiples disciplinas.

No tengan ni el más mínimo temor; busquen, investiguen, sean inquietos. El cotidiano acto de Oír, es una cosa; Escuchar, muy otra. El Arte no tiene límites (sólo nuestras humanas condiciones), y ya lo postuló la gran Violeta Parra:

 “Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y tañe la corneta. Odia las matemáticas y ama los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta.”

En una próxima entrega, les dejaré más cuestiones muy interesantes respecto al rock, la creatividad, el Arte y muy especialmente la Música en general; observaciones que, a lo largo del camino, fui recabando y recolectando, y que generaron en mí -y ahora, es tiempo de compartirlas- una curiosidad muy intensa respecto a… Sincronismos.

Por Erni Vidal
laprogresion@yahoo.com.ar
facebook.com/laprogresion

(*) Ver Escuela del Cuarto Camino.


Alma de Diamante / Disco completo

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