Victoria Soria

Crecer al encontrarse

Por Jimena Marín / Fotos Leandro Fernández y Elena Visciglio

Género Entrevista / 18 OCT 2018

Se llevó a cabo el 33 Encuentro Nacional de Mujeres en Chubut, con más de 50.000 mujeres de todo el país. Victoria Soria, una de ellas, pasó por Sin Retorno.

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Una nueva experiencia multitudinaria de organización y abrazo de mujeres que, conscientes de sus necesidades y desafíos, de los derechos negados, las violencias sufridas y las luchas comunes, se reunieron, una vez más, en talleres y actividades colectivas, en la Patagonia Argentina, en el 33° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). 

Sororidad a pleno, visibilización de la agenda de las mujeres, estrategias y reflexión, son algunas de las características de estos históricos encuentros que nos representan en todo el mundo. Y si bien nada es tan potente, tan movilizador y definitivo como vivirlos, en Sin Retorno nos quisimos acercar un poquito a éste en la voz de una de sus integrantes. Para ello invitamos a Victoria Soria, militante de La Colectiva Mendoza, feminista popular, trabajadora y estudiante de Trabajo Social, quien nos contó sobre ese sentir intenso.

“Tenemos toda la primera parte que es de mucha ansiedad y de mucho desgaste, también, porque es una movilización bastante grande que se hace, más en organizaciones que no tenemos recursos. Mucho cuerpo, mucha emoción y muchas ganas. (…) Y cuando estás en el micro, ya empezás a cantar durante todo el viaje, te conocés con otras compañeras. (…) Llegás ahí y es un mundo de las mujeres (…) Es hermoso”, relató Victoria en un emocionado recuerdo.

Una experiencia que crece

Si bien cada Encuentro conserva una modalidad parecida en su organización, las características de cada ciudad o provincia sede, la coyuntura que afecta a las mujeres de manera particular cada año, el público que crece y se renueva, hace de cada uno de ellos especial, único e inolvidable.

Sobre los espacios y modalidades que se desarrollaron y construyeron este 33 ENM, Victoria explicó el valor de reunirse con mujeres de distintas geografías y realidades cotidianas, para charlar con ellas sobre experiencias comunes pero que nos atraviesan de manera particular: tareas del cuidado, sexualidad, inequidad laboral, maternidad, abuso, violencia, etc.

Sobre el transcurrir de este encuentro, desde un inicio, recapituló:

“Muy bien las compañeras de la comisión organizadora del encuentro. Muy amables, muy dispuestas. Una bienvenida hermosa. Después viene la marcha, que es tremenda la energía que se siente. Es como que te recargás (…). Este año fue muy hermosa, muy larga, con muchas pendientes y subidas. 60 cuadras, una hora y media por toda la ciudad. La marcha fue enorme y fue muy cuidada, para que no hubiera ningún tipo de disturbio”.

Al respecto, Victoria destacó que si bien la comisión organizadora previno todo los aspectos de seguridad necesarios, evitando el pasar por sectores conflictivos, como iglesias e instituciones públicas, se tuvo que lamentar, nuevamente, acciones represivas y de violencia institucional. Esto ocurrió con dos compañeras mendocinas y algunas mujeres de otros lugares del país, sin que hubiese acciones que lo justificaran. Provocación y ataques de hombres de civil a un grupo de mujeres, la defensa de un colectivo mayor, policía deteniendo sólo a las mujeres atacadas mientras no retuvo a ninguno de los agresores, demoras y maltrato en la comisaría, mientras se activaban los protocolos de seguridad y asistencia, con compañeras abogadas acompañando y la comisión organizadora suspendiendo la clásica peña que se realiza luego de la marcha, para evitar nuevos disturbios, ante la evidente desprotección y abandono de las autoridades provinciales, con su respectiva denuncia.

Además de los talleres, que en esta edición fueron más de 70, muchas organizaciones feministas nacionales aprovechan los encuentros para reunirse y desarrollar algunas acciones. Asimismo, en las tardes se realizan diversas actividades culturales: cine, intervenciones, obras de teatro, música. También se organiza una peña post marcha y algunas fiestas. Esta vez, fue el turno de la Fiesta Torta y la Fiesta Latinoamericana.

“Poder encontrarnos en estos espacios tan grandes y tan fortalecedores para todas. Reconocernos en la otra y en cada situación. Más en este contexto neoliberal que nos está haciendo tan mal a las mujeres. Con la feminización de la pobreza, que significa la falta de acceso al trabajo, la educación, la salud. Cómo esa pobreza te hace entrar en la precarización laboral, la prostitución”, recalcó Victoria.

Entre las actividades centrales y particulares de este 33 ENM, aludió a la lectura del documento de apertura y la marcha específica que se realizó en contra de los travesticidios y transfemicidios. También comentó que se llegó a un acuerdo para pedir por la libertad de Milagros Sala que ese mismo fin de semana cumplía 1000 días detenida “por mujer, indígena y militante social”. Este posicionamiento, en un colectivo muy amplio de mujeres de distintas facciones partidarias e ideológicas fue muy significativo.

Lo que se viene

Como ocurre cotidianamente, luego de la marcha y en el acto de cierre, mediante un aplausómetro se define la próxima sede. Así fue que se decidió que el 34 ENM se realizará en La Plata, en 2019.

Un factor muy valioso de esta edición fue que se determinó que desde el año que viene el encuentro será “plurinacional”. Victoria destacó que en el contexto actual de tanta represión y violencia a nuestras comunidades originarias, sobre todo la mapuche, esta definición apunta a,

“incluir la diversidad de naciones que conforman nuestro país. Era algo que se venía solicitando hace unos años (…) y era el momento justo para hacerlo”.

Con palabras cargadas de emoción y con cantos, anécdotas y sensaciones aún en la piel, Victoria ríe y recuerda distintos encuentros por los que pasó. Ninguno igual a otro. Señala lo enriquecedor de la diversidad del feminismo popular en este recorrido. Un colectivo que analiza, critica y cuestiona, hacia adentro y hacia afuera, que se fortalece en sus diferencias y similitudes, en sus dolores y sus triunfos.

Victoria, y con ella las miles y miles que se abrazaron este año en Chubut, son reflejo de construcción, de cooperación, de horizontalidad y de sororidad. Ellas, en representación de tantas otras que no fuimos pero quisimos y lo soñamos. De muchas que aún no logran sentirlo, pero lo harán. Más de 50.000 mujeres que no son y no han sido nunca noticia para los poderosos medios por gestar esta organización maravillosa, dedicada, amorosa, de año a año, de encuentro a encuentro, multitudinaria. Más de 50.000 mujeres que nos encontramos sin otro objetivo más que el reunirnos, vernos, escucharnos, abrazarnos. Crecer y fortalecernos en la lucha y defensa de nuestros sueños, derechos y deseos.

Victoria cierra la nota con la misma emoción con la que la comienza.

“(Es necesario) destacar los reclamos, las necesidades, los sueños y los deseos que se piden en esa marcha, que están concentrados por tres días en una ciudad del país. Ver todo lo que hacemos, todo lo que somos, todo lo que deseamos y lo que podemos hacer”.


Por Jimena Marín / Fotos Leandro Fernández y Elena Visciglio

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