Josefina

Cuatro de nosotros están muriendo

Por Willy Olarte / Fotos Gonzalo García Sánchez y Agustín Villalba / Espuma Social

Teatro El animal extinto / 02 OCT 2018

...“eso es lo que no acabo de entender, la emoción, el temblor de las rodillas cuando él le retiró el velo para besarla”...

El espectador sabe que debajo del escritorio hay una bomba, que va a explotar en pocos minutos; el tiempo corre, el protagonista no sabe lo que viene, el explosivo se encuentra a centímetros de sus pies. El cronómetro de la bomba va llegando a los últimos, agónicos segundos… Así se logra el suspenso, decía el maestro del tema, don Alfredo Hitchcock. En cambio el miedo, se funda en lo desconocido, en eso que no prevemos, como que la bomba esté en el estómago del protagonista.

De ese miedo es que se vale el thriller: este género mal descripto en la cinematografía y poco husmeado en el teatro, busca conmover a la audiencia a partir de sucesos inesperados, presentando un héroe que en líneas generales provoca empatía con el receptor, haciendo que la gente se preocupe por su suceder. Antagónica y precisamente, los malos son quienes provocan o generan los acontecimientos que debe enfrentar el héroe y que dan sustento al miedo.

Josefina, estrenada a principio de este mes en el Teatro Las Sillas, del novel actor, productor y escritor Martín Chamorro se inscribe en el marco del thriller teatral. Segunda oferta de Chamorro después de Lago Rojo, la puesta que protagonizaron Darío Martínez y Alejandra Trigueros, entre otros. En este escrito, Chamorro apela a una trama complexa, sinuosa y con bucles temporales para poner sobre el tapete temáticas que, a la luz de la segunda década del SXXI, siguen siendo tabú y engendrando más de una polémica.

Dos varones jóvenes -Martín Chamorro y Agustín Daguerre-, en su segunda cita, se topan por casualidad con una pareja de ancianos –Jorge Fornés y Gustavo Casanova- a quienes sorprende el parecido de uno de los muchachos, con su ya fallecido hijo adoptivo José. Ante la insistencia de los septagenarios, los jóvenes acceden a ir a la casa de aquellos, en donde, una vez ahí, se desata la suma de todas las demencias y desequilibrios, al menos para el protagonista. La transexualidad, la homosexualidad como orientación sexual, la perversión drenada en componentes homosexuales, el asesinato, la violencia, la pederastia y, aún, el amor, son las cartas que se dan en este frenético juego.

El elenco tiene frente a sí un desafío importante de composiciones que consigue uno a uno en su timing. El argumento, si bien llamativo, señero e innovador, presenta un hato de tópicos bastante espesos, como para exponerlos todos de una vez, lo que hace que quizá no terminen de desenvolverse acabadamente. Gustavo Casanova despunta un ovillo en cuanto a la construcción que se espera.

Lo que resulta atrayente sin dudas de Josefina, es el lenguaje cuasi cinematográfico en los loop temporales por los que se transita, acompañados por una musicalización ad hoc y una escenografía que escolta funcional y diligentemente el texto. Ideal para iniciar, a los reticentes más jóvenes en el ejercicio de ver teatro, de disfrutar de un evento dramatúrgico, de acompañar en definitiva a la industria teatral.

Con la dirección de la versada Pinty Saba y coproducida por Las Sillas y Gato Azul, repite los sábados, a las 22:00 en Teatro Las Sillas

Por Willy Olarte / Fotos Gonzalo García Sánchez y Agustín Villalba / Espuma Social

Ficha técnica

ACTUAN     

  • Gustavo Casanova –señora Robledo-
  • Martín Chamorro –Víctor-
  • Agustín Daguerre –Sebastián-
  • y Jorge Fornés –señor Robledo-

MUSICALIZACIÓN Y ASISTENCIA TÉCNICA    

  • Juan Manuel López Saba

DRAMATURGIA

  • Martín Chamorro

PRODUCCIÓN GENERAL

  • Teatro Las Sillas & Gato Azul –Balacco, Chamorro, Jaenisch-

DIRECCION GENERAL Y PUESTA EN ESCENA

  • Pinty Saba

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