Guerra de Malvinas

Deconstruir Malvinas

Por Milagros Martín Varela

Historia y DDHH Entrevista / 02 ABR 2020

La guerra de 1982 desde una perspectiva crítica y de género.

El relato nunca es uno. Siempre hay aristas, miradas, subjetividades que se ponen en juego a la hora de contar una historia; inclusive si ésta refiere a un hecho real, a un suceso histórico. La historia es parte de la cultura y, a su vez, ésta es un espacio de disputa permanente. La pluralidad de relatos es lo que nos permite hablar de libertad y de democracia, siempre con posibilidades (y necesidades) de mejorarlas y fortalecer sus cimientos, pero libertad y democracia, al fin y al cabo.

La historia reciente nos convoca, nos interpela. Moviliza. En Argentina, particularmente, hablar de la Guerra de Malvinas aún genera múltiples emociones, inclusive encontradas o contradictorias: entristece, enoja, nos hace inflar el pecho. Y aún hay varias caras, facetas del relato que no conocemos. O que estamos empezando a conocer.

“La Guerra de Malvinas es parte de nuestra historia reciente y estudiarla como historiadora requiere estudiarla desde los costados más diversos. No solamente el aspecto político, el aspecto militar. La guerra nos invita a pensar la sociedad desde otro lugar, generizar los cuerpos. Saber que quienes participaron en la guerra fueron en la gran mayoría varones, pero también mujeres. Darle a cada uno el espacio, visibilizar sus acciones, porque de esa manera podemos tener un conocimiento más acabado de lo que ocurrió. Necesariamente una revisión de nuestro pasado es fundamental y sumar la mirada de género creo que es algo que, poco a poco, estamos llevando adelante, reflexionó la historiadora María Gabriela Vázquez.

Malvinas a través de las “gafas violetas” 

La también docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, encargada de la nueva cátedra optativa sobre Historia de Mujeres y de Género, arroja luz sobre una de esas caras del relato sobre la Guerra de Malvinas que no conocemos muy bien y es el relato de las mujeres. La especialista aseguró que, recién ahora -a 38 años de la contienda- se la ha empezado a abordar desde una mirada de género.

Más allá del tinte ideológico, presente en todos los discursos, Vázquez aseguró que lo que tradicionalmente se nos ha enseñado sobre la(s) guerra(s) lleva a cometer algunos errores historiográficos. Algunos de ellos -observó la entrevistada- consisten en considerar que los acontecimientos bélicos son protagonizados exclusivamente por varones, que son ellos los que van a la guerra mientras las mujeres se quedan en las casas y que todas las mujeres son pacifistas.

“Estas simplificaciones ocultan, invisibilizan, lo que en realidad ha ocurrido. En el caso particular nuestro de la Guerra de Malvinas tenemos que pensar en todas las mujeres que participaron en esta guerra. Tenemos que pensar también en que hubo una mujer que estuvo al frente de una nación beligerante y que era Margaret Thatcher”, comentó Vázquez. 

Thatcher era la Primera Ministra del Reino Unido en 1982, cuando los soldados argentinos fueron enviados a las Islas Malvinas, ocupadas por los ingleses desde 1833. Este hecho histórico-político -una mujer al frente de esa potencia mundial- demuestra, según la especialista, que ya en la década del ‘80 había mujeres en lugares políticos. “¿Y cómo se la llamó?”, se preguntó Vázquez. " ‘La Dama de Hierro’. Porque también tenemos que pensar que para estar en esos lugares, muchas veces estas primeras mujeres políticas, estrategas, se tenían que masculinizar. Porque estaban llegando a lugares y a espacios tradicionalmente masculinos", explicó. "Estas mujeres, siguió la historiadora, se ponían al frente de toma de decisiones y llevaban adelante situaciones en las que pocas veces las mujeres habían estado a cargo".

Thatcher fue central en la Guerra de Malvinas y era una mujer. Mientras tanto, en Argentina había un gobierno de facto de militares y ahí también, señaló la especialista, hay un grupo interesante y aún no muy estudiado de mujeres.

La historiadora se pregunta, por ejemplo, por las esposas de los militares, de aquellos que conformaban la Junta Militar de Gobierno. ¿Participaban en la toma de decisiones? ¿Estaban al tanto? Éstas, dice Vázquez, “son cuestiones que abren interrogantes a ver qué pasaba con estas mujeres. Porque no podemos hablar de la mujer como algo homogéneo en la Argentina. Tenemos que ver estos matices. Tenemos que ver estas mujeres que eran esposas de los militares”. Pero -sigue la especialista- también tenemos que pensar en las abuelas, en las madres, en las hermanas, en las novias, en las esposas, en las amigas de todos los soldados que fueron a la guerra. En cómo vivieron ellas esa situación.

Para Gabriela Vázquez, “nosotrxs, lxs argentinxs, no tomamos dimensión de que hemos pasado por una guerra. Porque pasó en ‘otro lugar’, pasó ‘lejos’ ”. Y recuerda que cuando era chica -en 1982- ella escuchaba que había una guerra y la percibía como algo lejano, algo que se escuchaba en la radio, que se veía en la televisión, que se leía en los diarios. Recuerda los tejidos de bufandas, las colectas de golosinas y de chocolates para los soldados.

“Me acuerdo de esas situaciones”, dijo, “pero como de algo lejano porque no estaba pasando en el continente. Es decir, estaban pasando en las Islas, lejos, lejos. O esa era la sensación que una tenía”.

“Fuimos útiles a la patria y lo probamos” 

Esa es una frase que quedó grabada a fuego en la memoria de Gabriela Vázquez desde 2010. Quien no la oyó, seguramente la leerá con una voz masculina. Pero quien pronunció estas palabras fue la veterana de Guerra de Malvinas Susana Mazza, a quien la historiadora vio durante la visita de aquella a Mendoza. Se trata de una de las voluntarias que fueron a la guerra, que se ofrecieron a hacerlo. “Es un grupo pequeño, pero no por ser pequeño tiene que ser invisibilizado”, observó Vázquez. Era un grupo de seis mujeres instrumentistas que era personal civil pero trabajaban en el Hospital Militar.

Durante el encuentro con Mazza del que participó Vázquez, la veterana contó cómo cuando le ofrecieron ir a la guerra, cuestión que no fue una orden sino una propuesta, ella no lo dudó, dijo que sí, y fue a su casa, se despidió de su familia, de sus hijxs, armó el bolso y partió. Su relato conmovió a Vázquez y, como historiadora, la hizo pensar en la Guerra de Malvinas en “clave femenina”. Estas seis mujeres, aunque no estuvieron en las Islas, asistieron a los soldados heridos. Vivieron, al igual que ellos, el sabor amargo de la derrota y del regreso.

Acerca de las palabras que Mazza pronunció y que están citadas en este apartado, Vázquez reflexionó:

“Ellas fueron y dieron todo de sí porque estaban comprometidas, comprometidas verdaderamente en la guerra, estuvieron, saben el olor, el gusto, el sonido de la guerra. Lo han podido percibir en carne propia”.

Además, de aquella ocasión en la que se conocieron personalmente, la especialista recuerda que la veterana dijo que no dudaría en volver a hacerlo. “Esto nos habla, entonces, de un compromiso patriótico, de un compromiso con la nación de las mujeres, que no es exclusivamente de los varones”, aseguró la historiadora.

“Lo que se quería era sostener la dictadura”

Paola Figueroa, también historiadora, invita a reflexionar sobre la Guerra de Malvinas desde una mirada macro, como un hecho no aislado sino contextualizado en un momento particular del país y también del mundo entero.

“Hablar de la Guerra de Malvinas implica hablar de un contexto nacional e internacional muy complejo que son los años ‘70”, comentó. En esa década aún se desarrollaba la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, que confrontaba a dos sistemas sociopolíticos y económicos: el capitalismo y el comunismo.

Se la denominó “Guerra Fría” porque, a grandes rasgos -o al menos entre las dos potencias beligerantes- no hubo enfrentamientos armados, ya que -con la carrera armamentista y nuclear- cualquiera de las dos podría haber terminado con la humanidad entera con tan solo disparar un misil. Sin embargo, los enfrentamientos armados estuvieron centrados en distintos focos, ubicados en el sur global, principalmente.

Allí se encuentra América Latina, donde algunos de los escenarios de enfrentamiento que señaló Figueroa fueron la Revolución Cubana, el asesinato de Ernesto “el Che” Guevara y el atentado en Chile con el que se destituye a Salvador Allende y que pone en marcha el Plan Cóndor.

“La dictadura en Argentina tiene que enmarcarse en ese contexto y no como un hecho aislado”, observó la especialista. Muchxs historiadorxs, consideró, se han referido a este golpe como un golpe cívico-militar porque “por omisión, muchos sectores de la población no defendieron la democracia previa”.

La pregunta que se hace Figueroa como estudiosa de la historia es si había una democracia previa. Su respuesta es que sí, legalmente la había. Lo que discuten algunxs de sus colegas es qué tan legítima era esa democracia. Pero, desde la legalidad, esa democracia existía.

Figueroa explicó que fue durante los dos primeros años de la dictadura militar (entre 1976 y 1978) en los que se registró una mayor cantidad de secuestros y desapariciones forzosas de personas que fueron torturadas y detenidas en centros clandestinos. En el ‘78 se desarrolló el Mundial de Fútbol, lo que puso al país en la mira de todo el globo. Luego, entre 1979 y 1981, se producen denuncias en el extranjero por la violación a los derechos humanos que estaban ocurriendo en Argentina.

Lxs denunciantes fueron, centralmente, las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Estas acusaciones hicieron tambalear al régimen de facto. “Muchxs historiadorxs interpretan, en ese contexto, la Guerra de Malvinas como una estrategia política de consolidar poder”, señaló Figueroa.

La especialista reafirmó que los grandes medios de comunicación hegemónicos fueron afines a los intereses de la dictadura. Ella, como historiadora, considera que la Guerra de Malvinas era una guerra perdida desde el principio por la potencia a la que se enfrentaban los soldados argentinos, que era -ni más ni menos- el Reino Unido.

“La lectura que lxs historiadorxs debemos hacer es una lectura diferente de ‘se quiso recuperar Malvinas’. En realidad, lo que se quería era sostener la dictadura”.

Sin embargo, la referenta considera, respeta y tiene en cuenta la vivencia de los excombatientes. Muchos de ellos, hasta el día de hoy, sostienen que la guerra se podría haber ganado. “Son protagonistas de los que no se puede dejar de hablar, pusieron sus cuerpos y sus mentes, comprometidos hasta el día de hoy. Hablar de la política macro no nos detiene a lxs historiadorxs de pensar en esos actores”. El análisis del proceso de la Guerra de Malvinas que hace Figueroa nos hace volver al principio: el relato nunca es uno.

Por Milagros Martín Varela

Cinéfila, melómana, lectora y militante feminista. Es licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Políticias y Sociales de la UNCuyo. Es integrante de la Red PAR (Periodistas de Argentina en red por una comunicación no sexista) y se especializa en temas de género y lecturas sociales y feministas de cine y series. Multiversos Expandidos es su proyecto propio de columna de cine y series.

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