Cocinando con Elisa

Deshacer las preciosas entrañas

Por Willy Olarte / Fotos Gentileza Elenco

Teatro El animal extinto / 28 MAY 2018

…" -¿No lo reconoce o no lo quiere decir? ¿Olor a qué? -¡A podrido!”…

En una abundante iconografía literaria, teatral y audiovisual, desde Laura Esquivel hasta Julian Fellowes, autores varios nos han presentado los manes de las cocinas en las grandes estancias, haciendas y casonas. Lucia Laragione hace, pues, otro tanto en esta multipremiada Cocinando con Elisa, estrenada en 1995. Una matrona jefa de cocina, formada en las artes culinarias de Francia, recibe a una joven mujer, embarazada, entusiasta y un tanto borrica, a la que debe instruir en las habilidades gastronómicas que requiere una casa del porte y nombre como a la que sirven. Ésa es la punta de ovillo donde nace y madura esta relación, tremendamente marcada por el poder, la sumisión, el deber ser, las apariencias y la carne, tanto la que se guisa como la humana. Condimentado con humor negro, misterios, leyendas y recetas inteligentemente esparcidas, el texto posee cierta hechicería que atrapa, para desembocar en un final tremendo.

…”En otras palabras: es una cocina clara, sencilla, lógica y que haría revivir a un muerto”…

Así, con un libro que hace que el espectador vaya cruzando los brazos a modo de débil defensa conforme se sorprende, se inquieta y se horroriza de a ratos, qué mejor propuesta que la que hace, desde la dirección, un maestro indiscutido como Rafael Rodríguez. Este trasnochado, hondo y visceral artista, elige el estilo del Gran Guignol para su Cocinando. Este tipo de puesta en escena, nacida en el Paris de principios del SXX –con precisamente una obra de Maupassant, autor con el que Rodríguez nos enamoró hace un par de años-, lleva el entusiasmo y la exageración como bandera, casi como la composición teatral de los vampiros que presentaba Neil Jordan en su film. Rodríguez, patriarcal, sigue sorprendiendo al renovarse y renovarnos con tales caracterizaciones. Onomatopeyas, gesticulaciones, pronunciaciones excedidas, ademanes ostentosos sirven perfectamente de utilería menor y efectos de sonido, en el marco de una escenografía cuasi circense.

…”los puentes de amor se mezclaban con la tierra, se pegoteaban a tu pelito mojado”…

Y para llevar adelante las palabras de Laragione, este lúcido director se valió de la competencia de dos buenas actrices: Silvia Del Castillo, amasa una Nicole pérfida, cínica, frígida, mordaz, resentida y, con todo, querible. Su demostración de la acritud que corroe la tripa de la jefa de la cocina de Madame y de Monsieur es por demás lograda. Manía, furor, manierismo y estirpe, se traslucen en un rostro capaz de transmitir todo.

Jimena Semiz, por su parte, avezada cantante lírica de nuestro medio, se instala en la escena con una Elisa adecuada. Con un physique inmejorable para la empatía, de hada de cuento, su miedosa aprendiz de cocinera camina por la obra huyendo, de su destino, de la violencia, de la pobreza, del estigma, sin conseguirlo; y es gracias a la Semiz que la vemos, campechanamente desgraciada y le creemos.

Cocinando con Elisa, en fin, alude, dentro de una metáfora culinaria dinámica, a los mecanismos de violencia represiva, tan comunes en el inconsciente colectivo argentino durante la década del golpe cívico militar, aún sin invocar cuestiones concretas. Por ello, tanto lo escrito como ésta puesta en particular, no admiten analfabetismos en la audiencia. Cualquier espectador desatento, quedará off side del juego.

Repite en la Nave Cultural este viernes 1 de junio a las 21:30 (demás fechas de junio a confirmar en las redes de la Nave)

 

#ParaVer #TeatroEsVida

Por Willy Olarte / Fotos Gentileza Elenco

Ficha Técnica

Ficha Técnica

Actúan: Silvia Del Castillo y Jimena Sémiz
Diseño y realización escenográfica: Rodolfo Carmona
Gráfica: Alejandro Sémiz
Asistente de Dirección: Juan Pablo Roca
Dirección General y Puesta en Escena: Rafael Rodríguez

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