Martín Reynals

Dos películas, un espacio común

Por Martin Reynals

Audiovisual Opinión / 20 AGO 2020

En esta oportunidad, Martín Reynals nos cuenta sobre “La Soga” y “El ángel exterminador”, dos películas muy atrapantes filmadas en su mayoría en una misma locación.

La soga (Rope) de Alfred Hitchcock se estrenó en la pantalla grande en 1948. En Argentina la conocimos como el El festín diabólico y es una adaptación de una obra de teatro, inspirada en hechos reales. 

El ángel exterminador de Luis Buñuel vio la luz en 1962. Se basa en una brillante idea, que hace que hoy cobre una relevancia premonitoria. 

Ambas películas se ajustan a la premisa de “unidad de acción” o “unidad de lugar”, es decir, a un entorno cerrado en el que se desarrolla toda o casi toda la historia. Las dos pueden verse online. 

A propósito del encierro

Buñuel, ligado al surrealismo, tuvo la idea de filmar una historia en la que los personajes no pueden salir del lugar donde se encuentran. Lxs espectadorxs no sabemos cuál es la razón por la cual no pueden salir.  En la película vemos cómo de a poco van llegando invitadxs a una mansión para ser parte de una elegante y suculenta cena. Sin embargo, el cocinero dejará la casa, junto a lxs criadxs, y otros miembros del personal, como si supieran que algo extraño ocurrirá esa noche.

Cerca de las cuatro de la mañana, los comensales deciden marcharse pero algo los detiene, como si una fuerza superior se los impidiera. Comienza a entablarse un diálogo que se torna en discusiones casi incomprensibles que tienen un hilo que justifica, de una manera absurda y al mismo tiempo coherente, que los personajes se queden a dormir en la enorme casa de la calle Providencia. 

Todxs habían acudido elegantemente vestidos, pero el hecho de que no pueden abandonar la casa, los obliga a salir de su prolijidad, a dormir en el suelo y a olvidarse de sus modales. Sienten que su alcurnia de clase alta se está desmoronando. Así, varios sucesos los van poniendo a prueba. Ante la adversidad más trágica todos dependemos del instinto de supervivencia.

Buñuel nos lleva a reflexionar acerca de las condiciones humanas más allá de todo estatus social. Deja en claro que lo material diferencia a las personas de una manera falsa e inefable. Cuando una persona pierde todo lo que ha adquirido en vida por un hecho fortuito y todo lo que posee  es lo que lo distingue de los demás, cae en la desgracia.

El efímero valor de lo material, la vulnerabilidad de los cuerpos en momentos decisivos y complejos, la tensión de la incertidumbre y el sobrevalorado significado de lograr concretar actos cotidianos, hacen de esta película una recomendada en tiempos de cuarentena.

Suspenso y audacia

Hitchcock, en La soga, nos propone y nos predispone a un juego de audacia y nos invita a reflexionar moralmente. La película comienza con el asesinato cometido por dos estudiantes de derecho a un estudiante de la misma Universidad. El crimen gira en torno de una discusión de los estudiantes con su profesor sobre la "inteligencia superior" y el concepto de "superhombre" de la filosofía nietzscheana.

De esta manera se crea su genial suspenso, donde no importan las consecuencias del crimen sino el motivo. Y, para lograr esto, técnicamente, filma toda la película en pocos planos secuencia. Lo cierto es que para lograr escenas de diez minutos sin cortes, la cámara sigue a los personajes mediante barridos y travellings a tal punto que, para evitar tomas de más, la lente se va a la espalda de uno de los actores que viste de traje oscuro. Así se hace un fundido encadenado, prescindiendo de cortes en la cinta. 

Visto de un punto de vista estético, el hecho de que la toda la historia se desarrolle en una misma locación y que los planos sean pocos nos genera cierta claustrofobia que, añadida al suspenso narrativo, nos impide quitar los ojos de la pantalla ni un segundo. Sostiene, de esta manera, esa inquietud y nerviosismo interno característico de los buenos thrillers.  

Sin dudas, ambas películas nos plantean un mundo o una sensación que en este contexto nos resulta familiar. De manera anticipatoria, o no, podemos reflexionar que las pautas o acciones que transcurren en estos dos films también las encontramos en nuestra vida real presente, de aislamiento y encierro. Quizá esté en el trabajo de cada unx trabajar para que el egoísmo, la falta de conciencia social y de cooperación se modifiquen por conductas más empáticas hacia lxs otrxs. 

Te dejamos los links de las pelis

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Por Martin Reynals

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