8M - Via Violeta

El feminismo como forma re-evolucionada del amor

Por Belén Ferrando y Priscila Jardel Castello / Fotos Maria José Thomatis y Elena Visciglio

Género Cobertura / 14 MAR 2019

El paro de mujeres del 8M se realiza desde hace tres años con cada vez más mujeres que despiertan y se unen a la lucha por un mundo más equitativo. Asemejándose a una fecha histórica como el 24 de marzo, el día por la Memoria, la Verdad y la Justicia, 20 mil dieron el presente por la recuperación histórica de las trabajadoras y por un presente de derechos humanas.

"Feminismo" : Andamos cambiándonos nosotras para cambiar el mundo. Guisela López

No es que el feminismo haya aparecido hace 3 años nada más, todo lo contrario, existen publicaciones feministas desde el siglo XVII con escritos de, por ejemplo, Marie de Gournay y ha ido creciendo y transformándose en una fuerza que no para de dar saltos evolutivos y casi de otro planeta.

Hoy, el feminismo se ha ramificado en tantas partes del mundos, en tan diferentes ámbitos, en tantas mujeres que es imparable, pero lo imparable no es la cantidad sino la calidad y profundidad en la que este movimiento está generando cambios. Cambios que tal vez no se traducen en leyes más equitativas, en acceso a la salud, en educación, en trabajos igualmente remunerados para varones y mujeres por la misma labor, etc. Pero que sí se traducen, en lo inmediato, en las relaciones sociales y vinculares con lxs demás. En formas de pensar y de romper estructuras caducas que lo único que han hecho es generar un mundo más injusto, y con personas poco felices.

Las distintas olas del movimiento feminista pudieron identificar problemas estructurales y asignarles apellidos, transitar los espacios entre mujeres y disidencias generaron transformaciones epistemológicas y aprendimos a hablar de nosotrxs. Saber nombrarnos para poder efectuar los caminos necesarios de transformación. Ya no era lo mismo buscar esa libertad sin antes no haber escuchado el ruido de las cadenas, aprender que nuestros géneros eran causales de sometimiento, disciplinamiento y muerte nos reunió para actuar en todos los ámbitos en los que nos manifestamos y sí, en nuestras casas, en nuestras camas, en nuestros trabajos, en nuestras educaciones, en nuestras diversiones.

Las agrupadas espontáneas nacidas en estos últimos años, son el perfecto ejemplo de llamamiento por rubro y ocupación, acaso Actrices Argentinas, Teatreras Mendocinas, Red de Psicólogas Feministas, Audiovisualas Mendocinas, Murguistes Organizades, Comunicadoras Mendoza (Horda Feminista), Suena Tremenda, por nombrar algunas, parecen reuniones de bingo y canasta?. Cada espacio ocupado por una mujer necesitó de una revolución de las relaciones de poder, todo aquello que se callaba por miedo a cualquier consecuencia directa sobre nosotras tuvo un acompañamiento de otra que también por temor no detuvo, y de otra que no se dió cuenta y de la otra que no sabía. Lo que generaba “ruido” fue transformándose en armonía y supimos formar redes de acompañamiento y debate político en nuestros trabajos asalariados, lo principal es cuestionar todo para poder tirar lo que no sirve.

El feminismo transforma todo lo que toca, a veces por supuesto tiene sus fallas, sus errores, pero lo que hace fuerte a este movimiento, es justamente, el permitirse reinventarse, en que su premisa sea ser y dejar ser, hace que todo comience a fluir de otra manera, sin estructuras, sin imposiciones, con libertad, pero por sobre todo con debate, mucho amor y empatía.

Con el grito de millones expresando que vivas, libres y con trabajo nos queremos nos reunimos una vez más para decirle al mundo que somos la fuerza que puede parar el mundo, que ya no van a decidir sobre nuestras vidas, que lo que queremos es darle un giro de 180 grados, que llegó la hora de empoderarnos, de mostrarles que hay otro camino, otra vía para sanar las interrelaciones de cualquier tipo.

Si hasta el momento no nos hemos convencido de la urgencia de un verdadero cambio, entonces revisaremos ciertos datos que nos dejó el año 2018. Parafraseando a sabios criollos que nos señalan “para muestra sirve un botón”, en vísperas del 8M  La Casa del Encuentro presentó en el Congreso de la Nación el informe anual del Observatorio de Femicidios 2018: 273 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista, una cada 32 horas; 233 niños quedaron huérfanos, víctimas colaterales de esos femicidios.

Los números alarman y continúan cosechando reclamos por parte del movimiento entero, en palabras de Rita Segato “el cuerpo de las mujeres es un lugar en el que se manifiesta el fracaso del Estado”.

  • 273 fueron los femicidios en Argentina durante 2018.Una mujer, niña o adolescente fue asesinada con motivo de violencia de género en Argentina cada 32 horas.
  • 339 hijas e hijos quedaron en 2018 sin madre a causa de femicidio, 233 de los cuales son menores de edad. Suman 3378 desde hace diez años.
  • 125 de las mujeres, niñas y adolescentes asesinadas eran menores de 30 años.
  • 155 de los femicidios ocurrieron en el domicilio particular o compartido de la víctima.
  • 70 de las mujeres asesinadas fueron agredidas con armas de fuego.
  • 39 de las víctimas habían realizado denuncias previas e incluso la justicia había intervenido a través de la disposición de exclusión del victimario del hogar.

 

Otros aportes estadísticos tienen que ver con el lugar ocupado en el mundo laboral, es decir la feminización de la fuerza del trabajo. En la actualidad, 4 de 10 familias están a cargo económicamente de mujeres. Cada vez son más las que trabajan en el trabajo formal o informal remunerado, y el 76% del trabajo doméstico no remunerado es llevado a cabo por mujeres. Pero 7 de cada 10 mujeres son pobres, el 10,2%  están desocupadas, son el 68% del 10% con menores ingresos de la población y ganamos (vos, yo, todas) un 27% menos con respecto a los varones.

“Este 8M paramos porque las mujeres, lesbianas, travestis, trans, y no binaries sufrimos doblemente la precariedad laboral y los despidos. Estamos acá porque cargamos con años de trabajo doméstico y de cuidados, invisibilizados y no remunerados. Estamos acá para visibilizar a todas aquellas trabajadoras expulsadas del mercado laboral, y obligadas a
generar sus propios puestos de trabajo en el marco de la economía popular. Exigimos para ellas el reconocimiento de todos sus derechos laborales”.  // Versa parte del documento leído el 8M por Celia Astargo y Myriam arancibia.

En este 2019 la violencia machista nos costó más de 72 femicidios, transfemicidios y travesticidios que el Estado no evitó, 72 que hoy no están aquí marchando con nosotras. 72, a quienes la justicia no llegó y a quienes no vamos a olvidar. La violencia de género, a 11 pesos con 36 centavos como respuesta. Porque para el patriarcado, nuestras vidas no valen nada. Entonces: SI NUESTRAS VIDAS NO VALEN, PRODUZCAN Y REPRODUZCAN SIN NOSOTRES.

La lucha de nuestro movimiento no olvida la opresión de clases y las muertes por aborto clandestino que genera. Estamos acá porque en nuestro país en el siglo XXI, mujeres, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual, son obligadas a parir. Obligadas a llevar una cicatriz como marca de disciplinamiento moral y político para toda la vida.

Por todo esto y ante los embates del neoliberalismo y la violencia contra las mujeres, niñas, adolescentes, lesbianas, travestis y trans, seguimos organizadas y fortalecidas en la lucha y en las calles. Porque el patriarcado no se va a caer: ¡lo vamos a tirar!!! Y este 2019 ¡será ley!

Por Johana, Soledad, Gisela y Viviana Luna.
NI UNA MENOS - VIVAS, LIBRES, Y CON TRABAJO NOS QUEREMOS.


Por Belén Ferrando / Fotos Maria José Thomatis y Elena Visciglio

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