Future Days. El krautrock y la construcción..

El futuro llegó hace rato

Por Pao Sparta

Música Cajita Musical / 05 JUN 2017

De cómo un género musical surgido de la posguerra logró darle a la escena cultural alemana el puntapié inicial para lo que se aproximaba, Pasado y futuro se unen.

“En los sesenta, nuestra generación reintrodujo una conciencia social en Alemania. La música no existía y tuvimos que inventarla.”

Ralf Hutter, en diálogo con Mark Cooper, 1982

David Stubbs, autor de esta especie de biblia musical como lo es “Future Days. El krautrock y la construcción de la Alemania Moderna” logra con gran sabiduría y conocimiento detallar el surgimiento de uno de los géneros más importantes y “autodidácticos” a nivel musical. El autor de origen inglés, es un gran crítico y periodista musical que proviene de la misma escuela de Simon Reynolds, ambos considerados grandes investigadores de las distintas escenas musicales. El ejemplar forma parte del gran catálogo que ofrece la editorial especializada en investigaciones culturales, Caja Negra.

El krautrock como movimiento musical y fenómeno cultural se desarrolló en Alemania Occidental a finales de los años 60. Stubbs se valió de un revisionismo histórico arduo y completo para contextualizar ese surgimiento musical haciendo hincapié en las secuelas de lo que fue la Segunda Guerra Mundial junto con el régimen nazi. Salir de ese descontento generalizado y marcar un ritmo propio es lo que los músicos jóvenes se van a proponer en ese país marcado por el dolor y la vergüenza.

A modo de prólogo extenso, el autor sitúa a esa ciudad devastada y en ruinas de la posguerra, y subraya la importancia del Plan Marshall implementado por EE.UU., que va a convertirse en la “salvación” más rápida para volver a poner de pie a esa Alemania, cumbre de la industrialización. Este milagro económico termina resultando en una ocupación cultural a cargo de Norteamérica, sobretodo en lo musical. El rock, jazz, blues y la beatlemanía van a crear una especie de idilio en la población alemana.

Van a ser esos artistas jóvenes, quienes a partir del deseo de diferenciarse de la generación de sus padres y también el rechazo a lo impuesto culturalmente desde afuera, van a resurgir con sonidos propios. Se trató de romper con las tradiciones del pasado y empezar de nuevo, una nueva forma de vida, una reconstrucción no sólo cultural, sino social y política. En esta tarea de renovación está lo explícito de realizar música no comercial, sin instrumentos tradicionales, sin el establishment ni corporaciones  ni el prototipo clásico de banda con líderes o frontman.

Así es como el autor detalla la historia y surgimiento de las bandas más importantes del movimiento, a razón de un capítulo dedicado a cada una: Amon Duul, Can, Kraftwerk (la banda más representativa), Faust, Neu!, Cluster, Harmonia y Popol Vuh. Todas ellas, como define Stubbs, ofrecieron:

“una crítica satírica de una sociedad penosamente saciada, apagada espiritualmente y adicta a las superficialidades”

Pese a que las bandas estuvieron geográficamente situadas en distintas ciudades como Múnich, Colonia, Dusseldorf, Hamburgo, Berlín y otras, lo que las unía era la creatividad pura a partir de sonidos electrónicos no convencionales, y en algunos casos el uso de los primeros sintetizadores. La mayoría de los temas eran instrumentales y de larga duración, algunos pasando los veinte minutos, lo que suponía una fase de experimentación vinculada a loops y repeticiones, donde podían crear un ambiente que pasara de lo caótico a lo sereno en la misma canción.

Con este recorrido por cada banda Stubbs vislumbra algo en común, y es que el público local, en la mayoría de las nuevas propuestas, no le daba el reconocimiento ni la importancia que se merecían, al igual que los sellos discográficos que se mostraban algo reticentes al escucharlos. No fue así, sin embargo, en países como Francia e Inglaterra, que tenían seguidores y hasta periodistas especializados que difundían y cubrían sus recitales.

Pese a este menosprecio, los músicos de krautrock causarían fascinación en artistas como David Bowie, quien fue fuertemente influenciado cuando estuvo viviendo en Berlín; un joven pero ya visionario Brian Eno (con Roxy Music); el cineasta Werner Herzog que utilizaría esos sonidos en sus películas, entre otros.

Esta indiferencia e ignorancia culminará, paradójicamente, con el fin y separación de la mayoría de las bandas; como dice el autor:

“El nacimiento del krautrock como fenómeno, prácticamente coincide con el momento de su desaparición”

La vida después de la muerte existe en algunas situaciones, ya que es hasta el día de hoy que el género sigue generando sus encantos, homenajes y revivals, tal como la época actual de “retromanía” lo amerita. Se trata de un volver a los inicios de lo que sería el ansiado futuro.

Su legado sigue siendo muy profundo, visionario y revisitado, y hay varios géneros que han sido influenciados a partir de los sonidos del krautrock: ambient, hip hop, postrock, electro pop, rave, rock progresivo, postpunk; así como también numerosas bandas, tales como Joy Division, R.E.M, Sonic Youth, Stereolab, Radiohead, entre otras.

En definitiva, un libro más que necesario en cualquier biblioteca para entender un poco más cómo la música logra sobrepasar su mera función de escucha, para convertirse en un poder cultural, histórico y político transformador.

Por Pao Sparta
paosparta@gmail.com

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Future Days. El krautrock y la construcción de la Alemania Moderna
Autor: David Stubbs
456 páginas
Editorial Caja Negra. 2015

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