Estudiantazo

En defensa de nuestra educación, el pueblo

Por Jimena Marín / Fotos Leandro Fernández

Historia y DDHH Cobertura / 31 AGO 2018

Simone de Beauvoir dice que “Lo personal es político”. Yo soy resultado de la educación pública; el pueblo y su historia, aún más.

El significar de la reconocida frase de la filósofa manifiesta que la experiencia personal es historia que atraviesa las historias y experiencias de muchxs otrxs miles. Y, asimismo, que el transitar de otrxs, ajenxs y conocidxs, te definen, transforman, benefician o perjudican. Te hacen ser quien sos.

Así es que, sujeta individual y colectiva, soy resultado de la construcción de años de educación pública, laica y de calidad. Por supuesto que los factores externos no son un detalle en el relato. Pertenecer a una clase media, ser hija de la democracia (algo que a pesar del presente me enorgullece decir, ya que nací en 1983), tener padre y madre escolarizados y una familia defensora del saber, el aprendizaje y la educación pública determinaron mi transcurrir escolar por los distintos y correlativos niveles en instituciones públicas.

Entrar y cursar una carrera en la universidad no fue ni un regalo ni un imposible. Pero, si hubiese elegido una carrera privada debería haber buscado trabajo, con un final incierto. Ingresar a una “Universidad Nacional Pública” significó para mi familia, mi entorno, mi gente, mucho orgullo. El mismo que aún siento por ser graduada de ella.

El colectivo, el todo

 No es novedad que esta posibilidad que yo tuve, y muchas otras personas, no es generalidad. Que no es una realidad de toda la población en nuestro país. Y que eso sucede no sólo porque algunxs eligen otros trayectos sino porque, fundamentalmente, muchxs no pueden optar por ella. A pesar de la obligatoriedad impuesta en el nivel primario y los esfuerzos de muchas familias para que sus hijxs terminen el nivel secundario, según estudios oficiales en la actualidad existe más de un 40% de deserción escolar en este nivel. Jóvenes que se ven obligadxs a dejar sus estudios para trabajar, realizar tareas domésticas y de cuidado, colaborar con sus familias en el sostenimiento de la economía diaria.

Otrxs, con grandes esfuerzos personales y familiares, estudian el nivel terciario o universitario sin dejar de trabajar. Cursan en horarios complementarios, repasan en el micro, en espacios de trabajo, quitan horas a su descanso o su familia.

En este sentido, la Educación Superior abrió horizontes, brindó tecnicaturas y profesorados, especializaciones de 3 o 4 años de cursado, con salidas laborales factibles, reales, relacionadas a la vida cotidiana de las personas en distintos lugares de la provincia. Permitió a muchxs que soñaban con seguir estudiando, hacerlo en geografías cercanas a su hogar, sin la exigencia y elevados costos del traslado a la ciudad.

Así, el Estado provincial, a través de distintos Institutos en todos los departamentos de Mendoza (IES), otorgó herramientas a gran parte de una población que, en su ausencia, hubiese limitado sus estudios al nivel secundario. Y un importantísimo dato respecto de sus estudiantes señala que la mayoría de estxs son mujeres. Muchas de ellas, madres jóvenes, que dejan sus hijxs pequeñxs o ya adolescentes, para estudiar, cursar, hacer prácticas, talleres, dinámicas y experiencias preprofesionales. Mujeres que se piensan creadoras de su presente y su futuro, que se saben con capacidades pero con muchas limitaciones del entorno, que diariamente dedican energía extra a su aprender y crecer, que es el de toda una sociedad.

La educación como “objetivo de ajuste”

Carece de sentido destinar tiempo a argumentar por qué es peligroso, erróneo, poco inocente, promover “ajustes y recortes” en el presupuesto destinado a educación y ciencia y técnica de un país. Tampoco tiene lógica explicar que un valor tan fundamental como la educación, con su oferta académica, sus contenidos, su infraestructura, su recurso humano,  no puede ser decidida o limitada arbitrariamente por un grupo de supuestos profesionales, a puertas cerradas.

La educación es un derecho de todo el pueblo, no puede someterse al arbitraje de unxs pocxs que definen el presente y futuro de todxs. Tampoco puede responder ciegamente a las leyes del mercado.  No todo saber tiene valor productivo inmediato ni medible, pero todo saber tiene un valor indiscutido y necesario para la sociedad.

Quitarle presupuesto a la Educación Superior y Universitaria define el modelo de país que busca construir cualquier Gobierno. Ilustra claramente sus objetivos finales y sus principales afectadxs. Pensar en el personal docente, no docente y el estudiantado como en fichas de un enorme tablero de ajedrez, habla por sí solo.

 

Derecho de un pueblo que lucha

Sin embargo, más de 30.000 personas de todas las edades y profesiones marchando en una tarde fría y lluviosa, por las calles de Mendoza, también dice muchísimo de nuestro pueblo, de nuestra gente. Jóvenes estudiantes de diversos niveles e instituciones, docentes y personal de apoyo, sindicatos, organismos de Derechos Humanos, colectivos políticos y partidarios, padres, madres y familias completas, profesionales egresadxs de las universidades públicas de la provincia: la UNCUYO y UTN Regional Mendoza.

El arrivo de la columna que bajaba desde la ciudad universitaria en el Parque General San Martín, dotada de cientos y cientos de estudiantes fue impactante. Con ellxs, cuadras y cuadras del centro mendocino se llenaron de personas caminando con música, cánticos, carteles, distintivos y banderas. 

La llegada a la Explanada de la Casa de Gobierno se dio bajo una copiosa lluvia, con las extensas escalinatas colmándose, junto la ocupación de la calle y también de los alrededores del Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes. El Himno Nacional se cantó, entonces, sabiéndonos juntxs en la defensa de nuestra educación y del ejercicio de este derecho en las generaciones que nos continúen.

El cierre coronó las emociones de la multitudinaria marcha. Los sucesivos discursos de estudiantes universitarixs, terciarixs y secundarixs demostraron su claridad y fuerza de lucha. Experiencias concisas, cuerpos y mentes puestos en defensa de la educación con tomas de Facultades e Institutos de Educación Superior, conocimiento de la crisis económica y social que atraviesa toda la sociedad argentina producto de políticas neoliberales, fueron el resultado de sus decires. Y lxs  representantes gremiales del SUTE (Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación), SIDUNCU (Sindicato de Docentes de la Universidad Nacional de Cuyo)  y FADIUNC (Asociación de Docentes e Investigadores de la UNCUYO) reconocieron en sus palabras el protagonismo y mérito de estxs jóvenes, en primer lugar, y de docentes y comunidad educativa, en general. Fueron muchísimas las adhesiones de espacios de distintos sectores de la sociedad y uno sólo el sentimiento palpitando en el interior de todxs lxs presentes. 

Los derechos del pueblo siempre se han conquistado y defendido en las calles. Y nada está perdido cuando somos miles en ellas. Mucho menos cuando caminamos al ritmo y bajo la potencia de nuestrxs estudiantes, presente de lucha y garantía de futuro.


Por Jimena Marín / Fotos Leandro Fernández

Contanos que te pareció