Punk. La muerte joven e Historias paralelas

Es sólo una cuestión de punkitud

Por Pao Sparta

Música Cajita Musical / 22 NOV 2017

El periodista Juan Carlos Kreimer nos cuenta los días que estuvo en Londres en el año más punk de todos, 1977.

El punk, considerado como la tercera generación de rock, fue (y sigue siendo) una de las movidas musicales e ideológicas más intensas y necesarias para explicar toda una generación de jóvenes aburridos, desesperados y decepcionados que buscaron una salida a tanta destrucción, con aún más destrucción y goce, pero sabiendo que no había mañana, sólo un aquí y ahora (“No Future”).

Juan Carlos Kreimer, reconocido periodista argentino de la movida contracultural, supo estar en el espacio y tiempo indicado (Inglaterra, 1977) para vislumbrar el apogeo del punk rock. Casi de casualidad, tuvo la oportunidad de mostrar su perspectiva de todo ese frenesí plagado de vértigo, intensidad y desconcierto que se volvería una revolución.

Todo ese movimiento contestatario quedó plasmado en el libro “Punk. La muerte joven e Historias Paralelas”, publicado en 1978 pero reeditado en 2015 por Planeta. El ejemplar se divide en dos partes: la primera escrita entre los meses de agosto y octubre de 1977; y una segunda parte que fue agregada para esta nueva edición donde describe todo el proceso de escritura de aquella primera parte.

Pese a que hoy en día hay numerosas investigaciones y archivos audiovisuales del género, este libro es históricamente muy valioso ya que es una de las primeras referencias sobre la temática escrita en español, incluso antes del reconocido libro del periodista y escritor norteamericano Greil Marcus, “Rastros de carmín”.

Más bien con una tarea de antropólogo, Kreimer pudo entender todo lo que pasaba a su alrededor, vislumbrando varias realidades contradictorias de ese movimiento. En esa situación de “observador participante” vale aclarar que Kreimer nunca se consideró del ambiente punk, lo cual esa distancia favoreció para su proceso de escritura.

Con gran conocimiento de la movida nocturna y musical, comienza su trabajo de campo contextualizando la etapa pre-punk con bandas y artistas que fueron claves para lo que se vendría después, entre ellos Patti Smith, The Velvet Underground, The New York Dolls y David Bowie.

En ese inicio de la década de 1970, gran parte del público que consumía música se sentía algo aburrida y decepcionada por ciertas bandas que se habían vuelto demasiado comerciales (Rolling Stones, Elton John, etc.) llevando una vida típica de “rockstar” y dando recitales de amplias magnitudes que generaban una lejanía directa con los fans.

A partir de esto es que el autor llega a la conclusión de que “la aparición del punk es una reacción. Por el lado de la música, reacción al aburguesamiento de los ídolos del rock. Por el lado social, reacción a aceptar un rol meramente numérico”.

Sumado a los problemas económicos, sociales y políticos que se vivían, aparecieron en los y las jóvenes diferentes conductas que se transformaron en caldo de cultivo para lo que se vendría: frustración, resignación, destrucción, rabia, desesperación. Era una cuestión de “punkitud”.

Kreimer describe y analiza en los capítulos muchas de las bandas que formaron parte del movimiento, no sólo británicas, sino también de Estados Unidos y otros países de Europa. Por nombrar solo algunas: Sex Pistols, The Clash, The Damned, The Ramones, Sham 69, Siouxsie and The Banshees, The Slits, The Buzzcocks, etc. Estas bandas pregonaron el famoso “Do it yourself” con la autogestión e independencia como principal motor de desarrollo.

Claramente Sex Pistols fue la banda que más representó al movimiento punk rock a cargo de Johnny Rotten y compañía, pero sobretodo fue el personaje tan polémico de Malcolm Mc Laren, mánager y mentor del grupo, que junto a su pareja Vivienne Westwood marcaron una ideología y look punk que se fue propagando muy rápidamente.

Fue tanta la vorágine que se vivió en esos días, que Kreimer intuye que esa especie de manifiesto inicial del movimiento como forma de rebelarse contra el sistema y lo impuesto, termina transformándose en eso mismo que había rechazado. Las causas, como casi siempre sucede, fueron ciertas personas que se aprovecharon del éxito desmedido y supieron hacer negocios, sobretodo en el ámbito de las compañías discográficas, y también el gobierno británico como institución monárquica que se dedicaba a censurarlos y prohibir sus recitales y cualquier actividad afín. 

“El punk muere joven al institucionalizarse, al ser aceptado por una sociedad que en todo show busca el factor mercancía, al confundir su espíritu con sus consignas, al servir como refugio o pretexto para que cada uno (y su propio temperamento artístico) deje de desarrollar/expresar su propia disconformidad.”

Muy interesante resulta ser el agregado de “Historias paralelas”, un detrás de escena de los encuentros, entrevistas y recitales en clubes que presenció para darle forma al libro y también exquisitas anécdotas sin desperdicio, como su encuentro con Patti Smith o sus frecuentes charlas con Malcolm Mc Laren por nombrar algunas.

Aunque a forma de epílogo el panorama en ese momento pudo ser bastante trágico y condenatorio, 40 años después de su aparición puede decirse que el punk sigue presente, obviamente con transformaciones propias de la época, pero conservando y traspasando fronteras con su ideología a otros ámbitos artísticos (no sólo musicales) y sosteniendo como bandera principal la autogestión y lo under como formas alternativas de trabajo.

DATO: Juan Carlos Kreimer en coautoría con Pil Trafa (miembro de la banda Los Violadores), publicaron recientemente el libro “Más allá del bien y del punk. Ideas provocadoras”, quienes recorren la historia del movimiento punk centrada en nuestro país.

 

Por Pao Sparta
paosparta@gmail.com


Más sobre el libro:

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Punk. La muerte joven e Historias paralelas

Autor: Juan Carlos Kreimer

344 páginas

Editorial Planeta. 2015

 

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