Flavio Pichón Villalobos

Improvisando ante todo

Por Majo Fernández / Fotos Leandro Fernández

Cultura Entrevista / 25 OCT 2019

Con Flavio Villalobos estuvimos charlando sobre herramientas teatrales en contexto de encierro y su función como espacios lúdicos de deconstrucción y libertad.

Flavio Pichón Villalobos es actor, director y docente. Además, tuvo su participación como facilitador de talleres en contexto de encierro. Esta temática nos parece fundamental ya que la cultura es una herramienta libertaria, revolucionaria y de crecimiento. 

Estuvo trabajando en Bolougne Sur Mer, San Felipe, el ex Cose y en Unidad 6. Todos estos complejos penitenciarios le otorgaron herramientas y aprendizajes que nos narra en esta entrevista. 

Flavio, contanos sobre tu trabajo en contexto de encierro y los conceptos que, a priori, tenías.

Yo tuve la suerte de dar un taller en Boulogne Sur Mer, en primera instancia.  No lo había hecho nunca y la verdad que estuvo muy interesante. Obviamente, preconceptos miles; si sería muy peligroso, si alguien iba a acompañarme y más. Cuando me llevaron a Boulogne Sur Mer, que tiene como aulas universitarias, los acompañan a los internos hasta ahí y el guardia se va. Esa primera vez, eran como 20 personas, en su mayoría con edades de aproximadamente 40 años, y alguno que otro más joven. Los primeros 5 minutos estuve atentísimo porque me habían asustado bastante con indicaciones, que no lleve teléfono, que cuide mis cosas, no dejar nunca el bolso solo y mil cosas más. Entonces me habían asustado y me advirtieron tanto que me costó soltarme con eso, estaba tenso. Pero a los 20 minutos ya empezamos a hacer los ejercicios y estuvo genial, como todo fue fluyendo.

¿Cómo era la diagramación de tu taller?

Yo les daba improvisación teatral, que tiene un proceso de aprendizaje y algunos conceptos que me parecían muy importantes trabajarlos. Por ejemplo, la base de la impro es el si, la aceptación. Entonces me parecía muy copado trabajarlo con los chicos, ya que ahí hay una cuestión de mezquindad (yo tengo esto y no quiero que me lo agarres). Eso lo aprendí charlando con ellos. Entonces empezamos por allí, si un compañero te pide algo, tenés que trabajar ese sí. No importa qué. Ellos se lo daban. La impro te da esta posibilidad de aceptar algo y darle un valor. Traté de llevar esta práctica teatral a algo más tangible, por medio de algunas herramientas la pude llevar a algo más copado de la interacción y la socialización. Entonces, al terminar cada uno de los ciclos de estos siete u ocho encuentros, los chicos me decían que era buenísimo llegar al taller de teatro, donde no tenían que preocuparse de que nadie te saque nada o te mire feo o haya una pelea alrededor. Y que podías pedir algo y que tus compañeros estaban ahí para brindarte lo que necesites. Ver la impro desde ahí me pareció super interesante. Hay conceptos de la impro que tienen que ver con la aceptación, con el juego, ayudar al compañero, buscar, transformar, saber que nada es definitivo, permitirse juego constante y “el salto al vacío”.

¿Cómo sería “saltar al vacío”?

Saltar al vacío en la impro significa saltar y no importa a qué. La impro es como un juego constante y vi que ellos tenían muchas ganas de jugar. Era muy loco que en uno de los primeros encuentros, un interno de Boulogne Sur Mer me dijo que ellos después de nuestros encuentros se volvían sonriendo a su celda. Para mi fue guau! Ya me veían y su predisposición era inmensa. Había un juego que hacíamos con las palmas que era muy simple, a través de ellas íbamos pasando estímulos. Ahí también me di cuenta que ellos a la figura de profe la tenían por encima. El profe llega, da una directiva y se cumple. Pero en nuestro espacio yo también me acoplaba a sus actividades, era uno más. Ellos tenían esa necesidad y ganas de estar con pares. Siempre está el guardia, el regente, el encargado y todos les dan cosas para acatar. Incluso entre ellos también hay jerarquías, entonces les parecía muy bueno el hecho de que seamos iguales todos y la impro tiene que ver mucho con eso.

¿Cómo fueron trabajando estos conceptos de paridad en cada encuentro?

Hay un juego en la impro que justamente se llama Status y consta en que tenés que subir un poquito sobre tu compañero, no importa en qué y en esta interacción de que uno puede subir, bajar, recuperar, nos damos cuenta que ninguno estaba por encima del otro. En la mayoría de los encuentros hay una carga emocional muy fuerte. En los dos primeros encuentros, probablemente van a putear, a gritar, van a hacer chistes sexuales y seguramente se tocarán temáticas vinculadas al sentimiento de enamorarse. Todo lo que tiene que ver con pulsiones fuertes. En el teatro se ve muchísimo esto, en todas las escenas, por ejemplo, mataban a alguien (vuelvo a aclarar no solamente sucede esto en las clases con contextos de encierro, en la mayoría de los casos siempre alguien mata a alguien, gritando, se enamora o teniendo sexo). Entonces, en el segundo encuentro yo busco que eso se explote al máximo, cosa de que quede liberado y sigamos a otras cosas. Entonces con los chicos nos pasó eso, explotamos situaciones de violencia, de drogas, escenas de robo que están muy vigentes y, una vez pasado eso, empezamos a explotar todo lo que hay en ellos. Y fue muy fuerte encontrarnos con todos los valores que tenían, como así también la importancia de la familia, los amigos y la libertad. La libertad es un tema constante.

Me imagino que debe ser un anhelo y una sensación muy necesaria también la Libertad

Exactamente. Había un juego que hicimos también que constaba en una puerta por la que debían caminar con emoción neutra hasta ella y cuando la abrían había una emoción que los invade. Era muy fuerte ver como la libertad era elegida como una emoción. Uno generalmente cuando abre a una puerta en el imaginario pensamos que estamos entrando a un lugar, en este caso los chicos en todos los grupos salían. Desde lo pragmático me devolvieron estas experiencias muchísimo. Una situación que anhelan hacer frecuentemente es algo tan sencillo como ver tele tranquilos, entonces una vez que experimentamos las primeras pulsiones, salían cosas que para mi eran cotidianas y sencillas pero que para ellos tienen mucha importancia. Ver tele en familia, compartir con amigos. La impro nos dio muchos momentos de juego y, a partir de esto, muchas cosas afloran y sirven para el conocimiento grupal y el autoconocimiento. A través de otro ejercicio de sonorización que consta de que una persona ejecuta diferentes acciones y los demás van agregando sonido, además de generar mucha diversión, les permitía sentir que “yo puedo hacer algo y los demás pueden hacer también algo por mi”.

Para ser parte de los talleres cómo es el procedimiento, ¿cada uno tiene la opción de elegir qué le gusta?

Mayormente no, inicialmente va el regente o la persona del área de educación y le asignan un pabellón, simplemente porque ese tiene menos actividades y al azar dicen: "bueno, acá va a haber teatro". Se les anuncia que 10 a 15 personas podrán asistir, les piden que se anoten y el que está cerca de la puerta se anota y si, además de tener la suerte de estar cerca, está cambiado, puede salir y hacer el taller. A veces salían y no sabían muy bien para qué actividad. En todas las clases siempre había alguien nuevo, ese desafío me parecía buenísimo pero no estaba tan piola para los procesos. Igual habían varios que estaban re metidos en el taller y sabían que yo llegaba a las 3 de la tarde, entonces desde las 14.30 ya estaban listos y cerca de la puerta esperando para salir. Hubo un grupo que se mantuvo, al tercer encuentro ya tenía un grupo pseudo fijo de 8 personas y los que se iban sumando en cada encuentro.

Me pasó algo que sin ánimo de dar nombres me llamó la atención. Había un chico que tenía muchas ganas de hacer el taller, no sé por qué razón no le caía bien al regente y no lo dejaban salir. Entonces vino otro día, otro guardia y al término de la clase me dijo profe yo no soy el de la lista. Había hecho la clase con muchas pilas, se había divertido mucho. Y me lo avisó, yo no soy ese pero de verdad tengo muchas ganas de hacer el taller.  Personalmente le dije que yo lo iba a pedir a él la otra semana para que participe de manera fija. Mágicamente a la semana siguiente su nombre no estaba, pero nombraron al otro interno. Así que así estuvo todo el taller con el nombre de otra persona porque él quería ir, estar y aportar y de verdad hacía cosas muy copadas. Y su esfuerzo era el doble. Es difícil, es complejo y mucho influye. Yo también terminé aprendiendo mucho de estas internas.   

Para vos, como docente y persona que disfruta de su profesión, ¿cuál es la importancia que tiene que en contexto de encierro haya este tipo de actividades?

Cuando terminé la primer semana de laburo llegué exhausto a mi casa. Me tire en la cama y me di cuenta todo lo que había logrado deconstruir. Deconstruí todo el sistema pedagógico que tengo encima. Me choqué con paredes. En mis talleres trato de que lxs asistentes desarrollen más el pensamiento unilateral y en contexto de encierro ellos pasan muchas horas pensando. Entonces, si yo propongo pongámonos a imaginar o a pensar no es nada llamativo. Aprendí a que el juego, el hacer, el accionar en conjunto les hacía bien, los hacía sentir útiles. A mi como docente me dejó esa deconstrucción de la pedagogía. Uno no puede planear sin ver cuáles son las expectativas o el deseo del otro. 

Y vos, ¿qué crees que le dejaste a ellos?

Creo que la posibilidad de poder compartir con el compañero de una manera segura. En un momento, un grupo de San Felipe se había copado con la idea de que les deje “tarea” para hacer entre semana. Uno de los chicos me decía que él no lo iba a poder hacer, porque en los pabellones uno no puede andar jugando, que iba a estar sujeto a críticas, a risas, a burlas. Pero en ese espacio que habíamos construido nadie critica, nadie juzga al otro y salen cosas buenísimas. Entonces saber que hay al menos un lugar donde uno puede expresarse libremente es importante. Los talleres artísticos dan la posibilidad de comunicarse a través del arte, del cuerpo, de la lectura, sentir y hacer cosas. La rapidez en sus historias, la calidad, era sorprendente para mí. Sólo les hacía falta poder descargar aquellas cosas que les generan bienestar. Ellos entienden que probablemente el día de mañana no sean actores, pintores y demás, pero lo hacen contentos porque les suma a ellos mismos. La última semana yo les hice un certificado de asistencia al taller y para ellos fue muy emocionante. Lo primero que dijeron es quiero que lo tenga mi vieja, o mi hijx para que vean que son útiles. Es una posibilidad de que vean que están haciendo cosas. Es mi mérito, lo logré y lo terminé. Para mi es muy importante que se sigan buscando estos espacios para que, más allá de la situación que cada uno esté atravesando, se puedan sentir un poco libres, aunque sea de prejuicios. A mi esto me dejó muchísimo. La cultura siempre sana.

 

Si te quedaste con ganas de seguir conociendo a Flavio y su aporte a la cultura local, podés vincularte con él a traves de sus redes por que siempre anda recorriendo distintos escenarios de la provincia. Para lxs más chicxs, también podés contactarte para que todos los colegios puedan disfrutar de "Fearless"/ "Juan Sin Miedo", obra de teatro que se presenta en dos formatos: español o inglés, destinada a público infantil. Desde el elenco Fun Factory y la Dirección de Flavio se busca trabajar el miedo desde la visión de las neurociencias. 

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"Reiniciar. Creemos en las segundas oportunidades"

Reiniciar es un proyecto de bolsas ecológicas pensado para la reinserción de la Persona Privada de la Libertad (PPL) como así en la concientización sobre el cuidado del medio ambiente. Uno de sus objetivos es generar impacto social contribuyendo a la inclusión y a la generación de empleo. 

Esta pensado como herramienta funcional, remunerativa y eficaz para personas que desde su rol comercial decidan adquirir estos insumos como aporte al cuidado del planeta y para ayudar a la socibilización de personas en contexto de encierro.

El material utilizado para la fabricación de bolsas consta de banner publicitarios que las empresas desechan. El trabajo se concreta cuando esta lona vinilica pasa de ser un desperdicio a un objeto útil, funcional y resistente.  

Este emprendimiento fue impulsado por los monitores Jorge Emanuel Godoy Resa, Ignacio Fernández Cerri y la coordinaciín externa de Alejandro D´Elia y acompañado por personas que se encuentran en el Complejo Penitenciario San Felipe.

Grandes empresas mendocinas y nacionales estan apoyando este útil proyecto de reinserción.

Por Majo Fernández / Fotos Leandro Fernández

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