Mi Amigo Invencible

La máquina del tiempo

Por David Medina Kaiser / Fotos David Medina Kaiser y Leandro Fernández

Música Cobertura / 16 JUL 2018

Me encuentro martillando el suelo, seco casi sin eco, con zapatillas de cordones gastados y de fondo una montaña apenas nevada que da frío al verla a pesar de que el sol quema sin sombra.

Antes que nada dale play acá.

El zapateo se vuelve ritmo y el polvo se levanta cuasi acorde a las guitarras que dibujan el ambiente y dejan entrever los rayos del sol. Esa canción que me hizo bailar solo entre polvaredas, es Días de campos minados, que hace que uno patee el suelo solo con la intención de acompañar tales estribillos casi puestos por casualidad, y al mismo tiempo te incentiva a romper todo, como bien lo cantan, se hace personal a medida que escucho Relatos de un incendio y es que para poder contarles de qué trata esta banda siento que debo enfocarme en como llegan con su música.

No es una banda fácil, aunque se vista de simple sigue teniendo todos esos recovecos complejos que pueden coquetear con un juego, hacerte reír y dar ganas de hacer de corista, te invitan en sus ritmos y terminan mostrándote que lo complejo tiene un atractivo muchas veces sin sentido: cuidarse tanto no siempre es lo correcto, muchas veces es tiempo perdido. Te invitan a dejar de lado el miedo a perder, moviéndote como en un pogo punk, te invitan, te invitan a dar un paseo con guitarras amistosas, sonidos que pueden ser oscuros como una noche muy larga. Y eso es algo que no es fácil de aceptar siempre, y esa es su paradoja.

Han creado paredes para romperlas a su paso, como ponerse obstáculos en una carrera pero en este caso solo para hacerla más divertida, irse a vivir a otra ciudad y hablar de la nostalgia con toda alegría. He aquí otra de sus ironías: reírse de toda melancolía, cantando con euforia sobre cosas que no erizan la piel.

Por que de alguna forma experimentan sobre la invitación y en sus canciones ascendentes saben crearte una iniciación, un juego que no lo viste porque es invisible quizás o porque como conté letras arriba, no son fáciles, hipnotizan en ese vaivén.

Te suben a una montaña adrenalínicamente y te bajan a un desierto sin agua lleno de protestas, como puchero de un adolescente que no deja de mostrarse a pesar de que ellos hayan madurado todas sus ideas, aún se siente en Leningrado esa alegría de ser niños, de que podemos divertirnos pese a todo. Y es en su La danza de los princimpiantes donde se siente que te pasean por una ciudad en donde la montaña es donde todos nadan, es la soledad de muchas incomodidades, como una cama de colchón pesado que va a recibir el sueño enojoso. Comienza con un lamento que va tomando forma y en Máquina del tiempo donde en su melodía coquetea con la letra que afirma este remordimiento, “viajé al pasado a solucionar lo que había arruinado y lo volví a estropear”, aún sin recomponerse y reafirmando la idea es que cierra una canción sin pies ni cabeza pero con todo lo demás. Después te suben a una montaña rusa con Edmundo año cero donde el rock, como tradicionalmente lo conocemos, pega un brinco y con un “hombre caminando, hombre caminando” recrean su propio tablero de juego, cuando suena la canción que le da nombre a su disco La danza de los princimpiantes con un swing rastrero, se va haciendo pista, se abren algunas puertas y es el comienzo como un final abierto, nuevamente la paradoja de este estilo se remarca.

Noches de ciencia ficción nos revela sin vueltas la extrañitis solitaria de una guitarra que acompaña en fogón de departamento y una voz que le canta sin llorar pero sufrida a alguien que no está, cuando suena Gato negro pasa vuelven los coros entusiasmados, el ambiente nocturno y húmedo, marcando un pesado camino, donde el optimismo no es para nada ley, “donde ellos nadan, me ahogo” ya no es alegre el repertorio, todos los sonidos llevan al psicodélico ambiente que han marcado en otras canciones, solo que acá es con desesperanza de una cadencia contagiosa, así continúa la obra con vaivenes, contradicciones subidas y bajadas; llega Mateo que suena a canción de cuna y despedida suave mientras se escucha en su final “frío, frío frío” y vuelven a repetir esas palabras en Entre dos cuerpos la canción que cierra el álbum, pero añaden un “calor” para nuevamente contrarrestar todo lo anterior, el ambiente de la canción es liviano sin vueltas hasta la mitad, a los dos minutos casi exactos empieza otra versión, un piano comienza a soltar guitarras que pintan para la percusión que remarca y un estribillo potente y progresivo “La única fuerza que me guía es la oscuridad. La única fuerza que me abraza es la oscuridad”…

Así es que cierran su último “disco” formal, hay que decir que en vivo Mi amigo invencible  tiene otros colores, siguen su juego contradictorio y tienen ya un público que sabe jugarse con ellos, hay una mezcla de edades, géneros y estilos, todos cantan en algún momento alguna canción desde el fondo del cuerpo. El grupo sabe recrearse para la ocasión y no hablo de lo visual, muchas veces he podido comprobar cómo se sienten aún las raíces, usando instrumentos que no son acordes quizás a la costumbre y es que no quiero repetirme pero, no son fáciles y siempre han sabido dejar al público con sonrisa cruzada de emociones que al fin y al cabo es lo que cada músico quiere en algún momento lograr.

Si bien en sus comienzos tocaron como toda banda que empieza sonando en cocheras, fogones y bares hasta que se generó un gran público, fueron a probarse a la gran ciudad y allá también han sabido conquistar un número de seguidores. En cada visita o vuelta a Mendoza se los ve distendidos y es que lo son, recuerdo un recital un primero de enero de bienvenida al año nuevo donde ya habían tocado otras bandas para consagrar la noche, y aun así siendo las seis am, un gran número de personas seguíamos a la espera para recibir al amanecer con sus primeros acordes sonando y tocaron como si no los corriera el tiempo.

En esta nota sonaron las siguientes canciones:

CoberturaSR por Priscila Jardel Castello

CoberturaSR por Priscila Jardel Castello

Arrancando la noche podía observarse una larga fila que daba vuelta la esquina para ingresar al Teatro Selectro, en otra entrega del #IndieFuertes, evento que se viene dando hace un par de meses con rotación de bandas que transitan en camino de este estilo fusionado con otros.

Esta oportunidad fue una presentación de lujo, ya que al principio sonó A tu Luz, banda conformada por Horacio Campos, Juan Manuel Correa, Facundo Correa y Eduardo Cardozo. A tu Luz nace en el 2008, grabando su primer EP homónimo en 2009 y un segundo EP en el 2015: “SUPE: Base Cerro”. Su primer disco llamado “Disco de invierno” cuenta con 7 canciones, el mismo fue lanzado en el 2017.

A tu Luz se destaca por explorar fuera de los márgenes el género canción haciendo de su mensaje algo atemporal más allá de que sus discos responden a momentos de exploración concretos.

En esta ocasión pudimos disfrutar de su música, con el plus de energía que traían sus integrantes ya que expresaron estar muy felices de acompañar a Mi amigo Invencible en este toque. La banda brindó un encuentro muy íntimo, colmado de elementos y sonidos que por momentos fueron los protagonistas en cada canción, manteniendo la esencia de lo que reflejan sus materiales discográficos, pero pretendiendo llegar a una multiplicidad de climax y sensaciones.

Luego de la apertura de la noche, llegó Mi Amigo Invencible colmando el escenario de esa melancolía potente que llena los corazones de una fuerza inexplicable y abre la cabeza a niveles que exhortan la razón.

Con varios discos en su haber, incluyendo una trilogía, un par de adelantos y también EPs, MAI es una de las bandas con más proyección en el país. Pero esto no es magia, hace más de 10 años que vienen trabajando, sumado a los dotes musicales de cada uno de sus integrantes y la tenacidad con la que han logrado mantenerse en la escena.

Desde el principio del show se vivía una algarabía por parte del público que inundaba el Selectro. La misma se mantuvo durante todo el recital, y fue protagonista. Esta, junto con la simplicidad y las melodías hipnotizantes de la banda maridaron dando como resultado que no pudiera diferenciarse del todo qué ingredientes sumaban los músicos y cuáles el público.

Mirá todas las fotos de la #CoberturaSR acá

Por David Medina Kaiser / Fotos David Medina Kaiser y Leandro Fernández

Contanos que te pareció