La Venganza será terrible

La perseverancia de llegar a los treinta

Por Rolando Brizuela / Fotos Leandro Fernández

Cultura Cobertura / 03 JUN 2018

El ciclo radial que cumplió tres décadas se presentó en la sala del Hotel Sheraton con un lleno total.

 “La gallina turuleca ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres, La Gallina turuleca ha puesto cuatro, ha puesto cinco, ha puesto seis” es la reconocidísima canción del Payaso español Miliki.

Comenzamos esta nota tarareando este tema infantil porque fue el último que se cantó en el ciclo La Venganza será terrible, programa radial del gran poeta, músico, periodista, escritor y conductor de radio Alejandro Dolina.

Empezamos desde el final para contarles que este ciclo radial se presentó el sábado 2 de junio en el Hotel Sheraton de la Ciudad de Mendoza, con un lleno total.

Dolina acompañado por Patricio Barton a su izquierda y Gillespi a la derecha rememoraron la esencia de un programa radial que ya cumplió 30 años en el éter.

Si bien el programa salió con este archiconocido nombre en 1993, Dolina ha dejado entrever en muchas oportunidades que hay emisiones originales de programas bajo este formato que se remontan al 2 de abril de 1985.

A medida que uno presencia el programa con los protagonistas en escena, no deja pasar por alto las risas, el humor, las aseveraciones, los gestos y cuantas cosas pasan por tu mente al escuchar las primeras palabras que salieron de la boca del conductor a partir del Buenas Noches Mendoza”.

Se habló de varios temas, desde el fútbol pasando por normas establecidas a la hora de alojarse en un hotel tan lujoso como el Sheraton, la premisa inicio con el hombre en bata” que se pasea por todos los pisos del hotel.

En este caso, Barton usaba imaginativamente la bata y se dejaba ver como Dios lo trajo al mundo, en tanto Dolina y Gillespi lo arrinconaban con preguntas inverosímiles sobre el error de usar ese atuendo.

Con la sala ya colmada los temas siguieron pasando de unos a otros, como no podía faltar la cuestión del papel que cumplen los sindicatos en nuestro país, en este caso Dolina se puso en los zapatos de un caramelero de cine, quien protestaba al gobierno por sus derechos perdidos como trabajador del sector, ahí es cuando el publico mendocino, liderados por Dolina,  se quejaban ante el empresario Barton el reclamo de sus derechos.

En la primera pausa, Barton y Gillespi abandonaron el escenario para dejar solo a Dolina quien leyó a modo de monólogo la historia triste de desamores y enfrentamientos familiares escrita por Daniel Balmaceda.

 La misma retrata los amoríos del escritor y poeta uruguayo Horacio Quiroga y sus problemas maritales que muchas veces llevaron al suicidio, a la violencia intrafamiliar, entre otros temas. Estas historias de Balmaceda se encuentran en  el libro Romances argentinos de escritores turbulentos.

Dolina destacó en un momento la pelea entre el cuentista Quiroga y el muralista argentino Benito Quinquela Martín cuando se disputaron el amor de la escritora Alfonsina Storni, como otros pasajes de la vida sentimental del hombre que siempre llevó a sus parejas a vivir a la provincia de Misiones, pero que siempre tuvieron un final trágico a lo cual Dolina declaró que estas historias no eran tristes por sus finales, sino que eran tristes por el amor que estaba a la vuelta de la esquina.

Para finalizar con este pasaje del programa, ingresaron por la entrada principal el Trio Sin Nombre integrado por Manuel Moreira en guitarra, Alejandro Dolina hijo en voz y Martin Dolina en bajo para cerrar el bloque con una canción de amor.

Volvieron a escena Barton y Gillespi, para dar lugar a los mensajes de los oyentes presentes en la sala, muchos de ellos pidiendo por favor sacarse una selfie con el conductor al finalizar el programa, a lo cual Dolina irónicamente dijo “el programa no es lo importante en sí, sino la foto con nosotros” para ser la ovación del publico menduco.

La noche siguió desglosando temas por doquier, desde el Mundial de Rusia, política, filosofía, lugares exóticos y demás.

En la última parte del show, los mensajes leídos fueron un ágape para la actuación del Trio Sin Nombre. Se escucharon en la sala temas como Love of my life de Queen,  El pibe de los astilleros de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, La Amanecida de Zamba Quipildor (dedicada a su amigo mendocino el periodista Nene Avalos presente en la sala), Gillespi y su trompeta se sumaron al mini concierto con un blues y una canción de Stevie Wonder, y hablando del mundial de fútbol se oyó la canción más emblemática de todos los mundiales Un State Italiana (1990).

Así la noche llegó a su fin, poniendo huevos como la gallina turuleca, poniendo lo que hay que poner como en cada Venganza, pasión, humor, cuentos, amores, ironías para llegar a poner 30 huevos por los terribles treinta años.


Por Rolando Brizuela / Fotos Leandro Fernández

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