Ni Una Menos

Octubre

Por Majo Fernández / Fotos Gentileza Aisha Maya Bittar

Género Opinión / 30 OCT 2016

Todos los días nos levantamos con miedo a ver las noticias. Cada vez hay más alevosía en las muertes y en el daño de nuestras pares.

La violencia sigue avanzando y vamos llevando este dolor a nuestros lugares de trabajo, a nuestras actividades diarias, a cada ámbito en el que nos desenvolvemos. Es un dolor que asumimos como propio, si tocan a una, nos lastiman a todas.

Nos movilizamos, nos vestimos de negro, nos acompañamos. Hay una fuerza que va surgiendo y va empujando. Y sobre todo nos lleva a replantearnos muchas situaciones que nos tocó vivir.

Hace muy pocos días en una reunión con amigas, charlabamos sobre lo triste que nos sentíamos con lo que estaba sucediendo. Desde muy chicas nosotras compartimos muchas actividades, hemos salido, hemos viajado, hemos crecido y nos hemos cuidado.

Cada una se tomó un tiempo para enumerar situaciones de abuso que habíamos vivido y consecuentemente su triste naturalización. “Es que ellos son así porque son hombres” se decía muchas veces. Sabíamos que algo no andaba bien, y la lista que armamos en pocos minutos era muy extensa. Nos enfrentamos a persecuciones, nos sentimos asustadas, no sabíamos cómo actuar. Revivimos ese pánico horrible de saber que alguien te está siguiendo para hacerte daño, para mostrarte su cuerpo, para disfrutar de tu miedo.

Señales de falsa hombría se iban multiplicando en nuestros relatos. Y sí, buscaban tomar tu cuerpo por la fuerza, intimidarte, tocarte sin tu consentimiento, gritarte la barbaridad que se les ocurra. Y nosotras estábamos siendo solo un pequeño grupo charlando en una casa, si pensamos en todas las mujeres de esta provicia, de este país, de América Latina no me atrevería ni siquiera a pensar en un número viable. Debemos ser millones.  No es casual que este momento de lucha se esté manifestando en tantos lugares.

Lo positivo es que se está tomando una conciencia y estamos siendo parte de un cambio. Ya no lo dejamos pasar. Estamos exteriorizando nuestros miedos, los vamos expulsando y en esos relatos nos vamos sintiendo contenidas porque a todas alguna vez nos pasó. Nos enojamos cuando en las noticias nos damos cuenta que no pueden tratar estos casos con la terminología correcta, son femicidios. Duele pero es así, nos matan por ser mujeres y ya estamos hartas. Sigo siendo optimista y repitiendo en voz alta “vamos a lograr un cambio” y me aliento con las imágenes de aquellas mamás marchando con sus hijxs que ya desde muy temprana edad van incorporando estas nociones de género, que nunca antes fueron cuestionadas.

No queremos que nos toquen, queremos dejar de ser víctimas de los estereotipos físicos, no deseamos que opinen sobre nuestro cuerpo, queremos cobrar igual que un varón por el mismo trabajo realizado, queremos ser reconocidas de igual forma por nuestras aptitudes. No es mucho lo que exigimos, se resume en igualdad.

Por todas las mujeres que ya no están, por las que estamos, por las que vienen; vamos a seguir, nos movilizaremos, pelearemos desde el lugar en que estemos. Ahí radica la fuerza de nuestro género, en la “lucha” y estamos dispuestas a todo por cuidarnos. Ya nunca más debemos quedarnos calladas por miedo. Somos miles peleando en todos los lugares del mundo y esa fuerza dará resultados hermosos. #NiUnaMenos.

 

Por Majo Fernández / Fotos Gentileza Aisha Maya Bittar

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