Quino

Mafalda y el mundo

Por Gabriela Maturano

Cultura Opinión / 30 SEP 2020

Hoy se fue de viaje un grande, de esos que dejan huella imborrable y que siempre nos guiará a la hora de definir de qué lado hay que estar.

Mafalda y el mundo. No quería arreglarlo, pero dialogaba con él mejor que cualquier diplomátique de las Naciones Unidas. Mafalda y la familia. Mafalda odiadora serial de sopas. Mafalda y la política argentina en un círculo sin fin de golpes. Mafalda en su envase de infancia discutiendo al sistema. She loves you, yeah, yeah, yeah!

Manolito y su incansable repertorio de burradas estereotipadas. Su espíritu de emprendedor capitalista pequeño propietario, está más vigente que nunca.

Susanita y su bienuda forma de pensar en les pobres. Su profundo desprecio a las clases inferiores está bien disimulado con una falsa caridad. Hoy pinta a más de une.

Felipe y su imaginación inquieta que refleja las preocupaciones de cualquier niñe de cualquier época. Llanero solitario en una ciudad turbulenta.

Miguelito y sus formas rudimentarias de filosofía. Qué la inocencia le valga!

Libertad, evidente hija de anarquistas o socialistas, probable desaparecida en dictadura. Tan simple como la Teoría de la Relatividad.
Guille y el futuro descarado como divino tesoro. Con sopa y Brigitte Bardot todo se arregla.

La madre, Raquel, y una incipiente denuncia sobre los techos de cristal y las frustraciones detrás de las ineludibles tareas de cuidado.

El padre y las aspiraciones eternas de la clase media argentina. El nervocalm como placebo para una paternidad desbordada.

En cada uno de los personajes de Quino hay una parte de la Argentina retratada con magistral ironía. Las aspiraciones de la clase media, los deseos ocultos y no tanto de la clase dominante, la ciclotímica política argentina y sus vaivenes . Las tiras por fuera de la tradicional Mafalda, recopiladas en varios libros imperdibles, desnudan por completo a la sociedad en todas sus miserias. Tenía una sensibilidad especial por la pobreza, casi paternal. Los patrones son crueles, como los militares, y casi siempre tienen anteojos oscuros. La denuncia social cubre toda su obra, raramente escapó a ese mandato. Un lápiz que dibujó injusticias. Te fuiste? Gracias por todo!

Por Gabriela Maturano

Contanos que te pareció