El libro del desierto

Superhéroes de los Altos Limpios

Por Willy Olarte / Fotos Gentileza Pablo Tello

Teatro El animal extinto / 20 JUL 2018

…’Pequeño, desnudo y atrevido ––dijo con dulzura Madre Loba. Mientras tanto, el niño empujaba como un cachorro más para acercarse y sentir el calor de su piel-

Entre las propuestas de estas vaquitas de invierno, una que llamó nuestra atención aún antes del comienzo del receso, fue El libro del desierto, del Francisco Pancho Carrasco, y ayer tuvimos la oportunidad de verla

Adaptación a la flora, fauna y mitología de nuestro ancestral Cuyum, a partir del inmortal El libro de las tierras vírgenes, sobre cuentos recopilados a finales del SXIX, del premio Nobel Rudyard Kipling, y que llegó a nuestras mentes occidentales a través del popular El libro de la selva, de la factoría Disney, allá por los sesenta; El libro del desierto cuenta más o menos esa historia

En ésta, la reversión de Carrasco nos lo cuenta así: una niña aborigen del desierto cuyano en los tiempos donde el tiempo aún no era tal, llamada Eluney, ha sido criada por los zorros y vive en completa armonía con ellos, a punto tal de tratarlos como hermanos y a su nodriza Wara, como madre. Todo es paz hasta que Wara se entera que Kalén, el puma, anda buscando a la niña humana para devorarla, pues de esa manera se cree que volverá el agua a los reservorios, año a año más desvanecidos. Para protegerla, decide entregársela a su buen amigo Cusi, un guanaco medio atolondrado, para que la conduzca a la aldea de los hombres. Así, inician una travesía que les deparará más de una situación y conocerán nuevos personajes que serán su defensa unos, y su tropiezo otros, para resultar en un choque final entre el bien y el mal, donde prevalecerá aquello que avivemos más.

Hasta ahí, un mero relato. Pero eso no es únicamente lo que ocurre. El libro del desierto es, en verdad, una obra musical para todas las edades, a la altura de El Rey León –en serio, sin exagerar , con las distancias técnicas y presupuestarias del caso, claro está, no me salgan con chicaneos obvios-. Definirla sólo como un infantil, o un para toda la familia, es restringirla, quitarle peso.  Con un despliegue de talentosos actores y bailarines que muestran la calidad de la arcilla mendocina al respecto, y una batería de recursos técnicos –arneses, retroproyecciones, músicos en vivo-, El libro entretiene, enseña, emociona, sorprende.

La niña Bárbara Guiñazú, encargada de protagonizar a la rebelde cachorro Eluney, está atinadísima en el papel, actúa, canta, coreografea, baila, pelea y bien, sostiene el ritmo con soltura, sin caer en las declamaciones en las que suelen los pequeños. Martín Sosa, como el guanaco Cusi, surge como eficiente contrapeso y fusible cómico y, su corporalidad, movimientos, guiños denotan experimentación y entrega al personaje que aparece en un buen resultado. El malvado Kalén, es el guapetón Gastón Häusler, nacido de las mieses de la comedia musical y se nota; canta, cabriolea, se desliza como gato, mantiene el registro vocal -que supone la gravedad del vil felino- en todo momento y propone también una variabilidad corporal muy ajustada para el rol. Diana Moyano se enfunda en la piel de la Yayará y, con oficio, logra un personaje entre indigno y querible, despierta una extraña empatía a partir de su ceceo que trastoca luego, cuando revela sus verdaderas intenciones: bien.  El quirquincho Tochi, otro adlátere de la heroína y que junto al guanaco llevan la parte cómica del relato, está interpretado por la niña Lila Medina, con un tejemaneje  e histrionismo que gusta. Analía Moreno, es la nodriza zorro Wara y también está bien: es una madre, protectora, dulce, fiera cuando debe serlo y, además, canta lindo. Completa el elenco el querido Pancho Molina como el cóndor Hucúm, quien quiere secuestrar a la humanita para que le construya acueductos y caminos como los otros humanos. Desde las alturas, el Pancho aporta su experiencia actoral a este Hucúm manipulador y egoísta.

A esta troupe, se suma un cuerpo de bailarines que no resultan simple relleno, sino que coadyuvan a la puesta y al relato, con acertadas coreografías de la bella Ivana Chavarini, que resuelven muy bien.

La escenografía, es sencilla pero apropiada, funcional a la trama y a las acrobacias pensadas desde la puesta, y se potencia enormemente con el diseño lumínico, con algunas perlitas como el aguacero final que entusiasma sanamente.

Remate absoluto y aparte de todo, es sin dudas, el diseño y realización de vestuario, el que puede resumirse en dos palabras: Per Fecto, de calidad de exportación, el que, como las luces a la escenografía, se ven tremendamente fortalecidas por el maquillaje. Bravos.

Dos ruiditos personales, que no hacen a la calidad del producto: debió hacerse hincapié en el carácter de obra musical, ya que con gran cantidad de público menudito, algunas escenas resultaban distractoras para los más peques, pero que no quitaron entusiasmados aplausos y la otra, la gráfica, el renombradísimo y talentoso ilustrador Marcelo Marchese fue el encargado de llevarla a cabo, con el tremendo estilo que lo caracteriza y lo pone en el lugar de artista que es, pero que, con todo, tal vez no resultó lo suficientemente seductor o atrapante.  

Por lo demás, quienes vimos El libro del desierto queremos que se quede, y que viaje, y que más y más gente la vea, porque es, sin dudas, una de las joyitas de esta temporada

En el Teatro La Compañía de Ciudad (San Martín 2494) este finde (21 y 22 de julio) a las 18:00.


FICHA TÉCNICA

  • Guion, puesta en escena y Dirección general: Francisco Carrasco Monterrichard.
  • Asistencia de dirección: Gonzalo Palacios
  • Dirección coreográfica: Ivana Chavarini.
  • Dirección musical: Facundo Silione.
  • Diseño y realización de vestuario: Marcelo Mengarelli.
  • Escenografía y utilería: Gabriela Bizón, Romina Moyano y Leandro Recabarren.
  • Diseño lumínico: Leonardo Mella.
  • Diseño retroproyector: Pablo Longo.
  • Asistencia de escena: Martina Carrasco.
  • Comunicación y Prensa: Gonzalo Palacios.
  • Contenidos audiovisuales y redes: AVI, Pablo Tello y Lucca Gaudín
  • Ilustraciones animales: Marcelo Marchese.
  • Diseño gráfico: Diego Juri.
  • Jefe Técnico: Carlos Croci.
  • Efectos especiales- aéreo: Maximiliano Cortez y Gustavo López.
  • Maquillaje: Salvador Romano.
  • Producción general: Francisco Carrasco Monterrichard.

Actores

  • Bárbara Guiñazú
  • Analía Moreno
  • Martín Sosa
  • Gastón Häusler
  • Diana Moyano
  • Lila Medina
  • Francisco Molina
  • Elenco de bailarines
  • Melody Luconi
  • Yasmín Manuele
  • Morena Sánchez
  • Matías Ruiz
  • Luis Orellano
  • Cristian Lara

Por Willy Olarte / Fotos Gentileza Pablo Tello

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