Plagas Festival

Una plaga de sensaciones

Por Pao Sparta / Fotos Leandro Fernández

Música Cobertura / 10 MAR 2018

El Plagas Festival celebró sus cuatro años de gestión independiente con un nuevo encuentro de artistas y expresiones variadas.

A veces no todo es muerte y destrucción en la semana vendimial típica de Mendoza que genera cierto rechazo en un sector de la sociedad por toda la parafernalia que se construye a su alrededor. También hay hermosos eventos culturales generados para disfrutar y olvidarse por un rato de tanta corona, turistas, discursos y saludos trillados, votos, políticos, etc.

Es por esto que el pasado sábado 3 de marzo Sin Retorno tuvo la oportunidad de disfrutar en la Nave Cultural de un puñado de artistas que nos regalaron hermosas horas de canciones, sonidos, visuales, y algunas confesiones.

El motivo fue el festejo del 4° Aniversario del Plagas Festival, este espacio de gestión y resistencia cultural autogestiva, iniciada por Cristian Grisaux, que cuenta ya con más de 20 ediciones, en las cuales su principal objetivo es brindar oportunidades y visibilidad a muchxs artistas, y generar encuentros para expresar sentimientos y pensamientos que sirvan como descarga emocional para mitigar (o no) estos tiempos de incertidumbre que vivimos.

Esta fecha estuvo plagada (valga la redundancia) de intervenciones que se dividieron en pequeñas confesiones de seis artistas y sets de 30 minutos de cuatro bandas. Y además incluyó la proyección de un corto.

El comienzo estuvo a cargo de Las Corenave, un conjunto de cortos audiovisuales de los cuales exhibieron una versión algo disparatada y cómica de la vendimia, a través de puestas en escena típicas (viñedos, entrevistas, sesión de fotos, etc), pero llevándolas a lo irrisorio y absurdo del proceso. Este proyecto estuvo a cargo de Luisa Ginevro, María Sol Gorosterrazú y Santiago Borremans.

Los Objetos Inanimados fueron los encargados de abrir musicalmente la noche con su formato trío rock, poniéndole mucho énfasis a lo instrumental, con un sonido más bien progresivo y distorsionado, sumando la voz desgarradora y cruda de su cantante principal que hacen un combo perfecto. Repasaron temas de sus dos discos, entre ellos Negado y Perros muertos y gomas quemadas.

 

Cuando llegó el turno de Mariana Paraway, tuvo un momento para agradecer a Plagas por su compromiso y resistencia. Llevándonos por diferentes espacios sonoros, su interpretación incluyó varias canciones de su reciente disco La Flecha, y el sonido principal de la guitarra acústica con su suave pero potente voz aflojaron todo aquello que necesitaba serlo. La guitarra y sus programaciones nos sumergieron en un sinfín de estados. Algunos de los temas: Verne y el Faro, Fitzcarralda, Sirena y Valeriana.

 

Los Costa Canal subieron al escenario con un look retro y formal, una presencia escénica similar a los años 70. Su show hizo un repaso por sus dos discos, pero más enfocado en el trabajo más reciente Oeste, donde demostraron lo poderoso de ambas guitarras y la particularidad de la distorsión en la voz principal, sobretodo en canciones como Allien´s y Agua turbia. Algunas reminiscencias al sonido postpunk, mezclado con el actual indie, resultaron una buena combinación.

 

En el cierre estuvieron presentes las Té con King Kong, este trío que la viene rompiendo en cuanto evento under surge. Y esto se debe a la versatilidad de su música que se amolda en cualquier lugar o circunstancia, sea un festival, una casa, al aire libre frente a montañas, en auditorios o fiestas. La experimentación es uno de sus puntos fuertes, con sonidos que te transportan de Juana Molina a The Doors, y letras desplegadas en la armonía de sus voces que conjugan y envuelven perfectamente. Tocaron varios temas, entre ellos Chica lista, Japón, 250 y Quien no lo sepa. Seguimos a la espera del disco.

 

Confesiones de verano

En el momento confesionario es cuando esxs artistas se despojan, confiesan y en cierta forma liberan sus canciones para lxs presentes. La primera en manifestarse fue la voz profunda y ensoñada de Paola Falciani que junto a su sintetizador supo silenciar al público presente. Le siguió Bruno Dolche, o el chico rocola que nos regaló dos canciones con su guitarra, de esas que interpelan la vida diaria del músico. Martín Reynals también tuvo lugar para enseñarnos sus canciones nostálgicas y domingueras.

La segunda tanda de confesiones la continuaron Lu Libertina (foto) y su guitarra demostrando que todo puede estar un poco mejor, mientras que Emiliano Pierro y Horacio Campos, cada uno por su lado, manifestaron canciones con letras que irrumpen en los temas cotidianos de la vida, como lo es el colegio, la adolescencia y la enemistad.


Por Pao Sparta / Fotos Leandro Fernández

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