Ser deportista trans

Un camino de obstáculos

Por Florencia Martínez del Rio

Género Deportivxs / 15 JUL 2021

Aún con la Ley de Identidad de Género, se sigue obstaculizando la práctica deportiva de las personas trans en el país. Este año, por primera vez, participará una mujer trans en los Juegos Olímpicos.

El deporte es fundamental para el desarrollo de las comunidades, la inclusión y el bienestar físico-mental, pero también es un ámbito cargado de machismo y discriminación y, muchas veces, retrasado de los avances culturales, legislativos y sociales.

En Argentina, ser deportista siendo una persona trans o no binaria es un camino sinuoso. El deporte no solo es salud, es también socialización, contención e incluso, una forma de desarrollo personal y profesional. Son muchas las argentinas y los argentinos deportistas profesionales cisgéneros que han representado al país en cientos de competencias alrededor del mundo, pero trans, ¿cuántxs conocemos?

Actualmente, aunque exista una Ley de Identidad de Género (Ley 26.743) -que establece que tanto los clubes como las ligas, asociaciones y federaciones deportivas deben permitir la participación de todas las personas, sin importar que su género autopercibido sea distinto al asignado en el nacimiento- a las personas travesti y trans se las sigue limitando o impidiendo la práctica deportiva, sobre todo a las mujeres

“A ellas les buscan la forma de que no puedan incorporarse a algún equipo o a las prácticas individuales. Esto va ligado a la mayor discriminación que sufren. Para los hombres no hay ningún tipo de patologización”, comentó a Sin Retorno Juan Pablo Morino, a cargo de la Secretaría de Deportes y Actividades Físicas de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). 

Estos obstáculos, más la poca preparación en lo deportivo que suelen tener en la infancia y adolescencia, explican por qué no vemos más personas trans dedicadas enteramente al deporte“Muchas veces en la escuela no son incluidos e incluidas en los grupos por el simple hecho de no terminar de resolver, como personas trans, su identidad. Muchas veces sufren bullying o no pueden estudiar”, remarcó Juan Pablo. 

Otro problema que existe viene de la mano de la división de género. Que haya deportes “de hombres” y deportes “de mujeres” hace que las personas trans en un momento de su vida estén jugando un deporte y después otro. Pasada esta etapa, al querer inscribirse en un club, por ejemplo, para practicar alguna disciplina, aparecen otras barreras: cuestionamientos sobre la identidad y/o expresión de género.

Foto: Agencia Presentes.

Cuando se llega al profesionalismo, en muchos casos, todavía se sigue patologizando a las personas trans exigiéndoles análisis médicos, principalmente a las mujeres, para ver cuánta testosterona tienen y luego, quizás, impedirles jugar en la rama femenina habiendo nacido con genitalidad y hormonas masculinas, lo que obstaculiza su ingreso a las prácticas deportivas, explicó Juan Pablo, integrante de la FALGBT.

En el país, algunas confederaciones son más diversas e inclusivas que otras. La de Taekwondo, por ejemplo, cuenta con un área de género y diversidad, pero en todos los deportes y disciplinas hay barreras y obstáculos para las personas trans.

“La Ley Integral Trans hizo que las personas tengan cómo defenderse pero algunas confederaciones siguen impidiendo que puedan inscribirse con la identidad autopercibida. Algunas personas no han hecho el cambio de DNI pero de igual manera tienen que respetar su identidad y esto muchas veces no pasa, no tienen un trato digno en algunos ámbitos. Esto sigue sucediendo”, advirtió Juan Pablo.

En diversos casos, acudir a la Justicia fue la única manera de hacer respetar la Ley. Uno de los más destacados fue el de Jessica Millamán, a quien se le prohibió participar de un campeonato de hockey, por lo que tuvo que litigar judicialmente. En 2016, el juez Martín Alesi dictó el fallo a su favor y, por primera vez, se autorizó a una mujer trans a competir en torneos de hockey femenino. Esto generó que la Confederación Argentina de Hockey modificara su reglamento en 2017.

Jessica Millamán. Foto: Feminacidas.

Las normas olímpicas

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se realizarán entre el 23 de julio y el 8 de agosto de este año (fue reprogramado por la pandemia de coronavirus), contarán, por primera vez, con una atleta trans: la neozelandesa Laurel Hubbard competirá en levantamiento de pesas, llamado halterofilia.

Pero las regulaciones del Comité Olímpico Internacional (COI) no siempre han sido inclusivas. Históricamente requería que los y las atletas compitieran con el género que se les asignó al nacer.

En 2004, el Comité decidió permitir a las mujeres transexuales competir con esa identidad siempre y cuando se hayan sometido a una intervención quirúrgica de genitales y a un tratamiento hormonal durante dos años. Esto podría considerarse un avance pero resulta problemático ya que no contempla a los cuerpos intersexuados.

En 2016, para los Juegos de Río de Janeiro, el organismo olímpico recomendó a todas las federaciones que admitieran a deportistas transexuales sin exigirles cirugías. La única condición fue que se comprobase que las mujeres tuvieran un nivel de testosterona inferior a 10 nanogramos por mililitro de sangre. Para esto, debían someterse a tratamientos con estrógenos para frenar la producción esa hormona de la masculinidad. En cuanto a los varones trans, estos podían competir en la categoría masculina sin ninguna restricción.

Existen personas que sostienen que la supresión de la testosterona tiene poco efecto en la reducción de la fuerza muscular incluso después de un año de tratamiento, lo que sería una ventaja física, en detrimento de las deportistas cisgéneros. En este argumento se basan las y los detractores de Laurel Hubbard. Incluso, su colega, la atleta belga Anna Van Bellinghen calificó como “broma de mal gusto” su participación.

Foto: togayther.es

Al respecto, el secretario de Deportes y Actividades Físicas de la FALGBT, aseguró que no hay justificativos desde ningún punto de vista para no permitirle a una persona jugar con su género autopercibido.

“Siempre tratan de decir que la corporalidad y la fuerza de una mujer trans es incomparable con las de una mujer cis, el tema es que no es la única habilidad dentro de un campo de juego. Ni hablar de los deportes grupales, ahí directamente la ventaja deportiva de una persona es mínima”, dijo.

Juan Pablo puso el ejemplo de Lionel Messi para explicar que aunque mida solo 1.70 no hay que ponerlo a jugar con mujeres porque tiene un cuerpo más chico. “Messi es hombre y una mujer trans es una mujer. No hay justificación para decir que hay ventaja por tener un cuerpo más desarrollado porque son muchas las habilidades que tenés que tomar en cuenta para la profesionalidad del deporte”, agregó.

En los deportes individuales dicen que no podés poner a pelear a una mujer trans con una cis porque la trans tiene más fuerza, más cuerpo, porque va haber una desventaja para la mujer cis, pero eso no va a pasar porque en esos deportes las categorías son por peso. Ese justificativo no es válido”, aseguró Juan Pablo.

Laurel Hubbard. Foto: Getty Images.

Laurel Hubbard en los Juegos Olímpicos

En el mes de febrero, con motivo del Día contra la LGTBIfobia en el Deporte, distintas organizaciones alertaron sobre la preocupación por la falta de información sobre la participación de atletas trans en los Juegos de Tokio y denunciaron el “baile” de criterios del COI en los últimos años. Bajo esta exigencia de respuestas, semanas atrás confirmaron que Hubbard integrará el equipo de su país.

La neozelandesa de 43 años se dedica al levantamiento de pesas en la categoría +87 kg. Años atrás, Hubbard ha competido contra varones en diversos torneos. Este es un deporte que fue incluido en los Juegos Olímpicos celebrados en Atenas en 1896, cuando las mujeres no tenían permitido participar de las Olimpiadas.

Este año, Hubbard buscará hacer historia en un deporte en el que las mujeres no pudieron competir hasta el 2000. Esta atleta, como tantas otras, visibiliza la realidad de las personas trans y, quizás, sirva de ejemplo para las infancias y adolescencias trans, para quienes hoy la posibilidad de dedicarse al deporte sigue estando obstaculizada.

Por Florencia Martínez del Rio

Periodista que se ha desempeñado en medios gráficos y radio, profundizando en temáticas sociales, artísticas y deportivas. Feminista. Apasionada por el fútbol, ​​el club de su barrio y la música que no suena en la radio. Bilardista. Estudió alemán para poder contarlo en una biografía. Carrocera.

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