El mundo de las monedas digitales

CRIPTOMONEDAS: ¿dimensión paralela?

Por Ana Paula Poblete

Sociedad Economía Economía y otras hierbas / 01 SEP 2021

Futurismo, ciencia ficción, realidad lejana. Qué son las criptomonedas y qué tan accesible es operar con ellas, en esta nota.

Para muchxs, las criptomonedas son como parte de una dimensión paralela, totalmente ajenas a la vida cotidiana de lxs simples mortales. Lo cierto es que, si bien, como todo, requiere interiorizarse en el tema, son un instrumento bastante accesible. 

¿Y eso qué es?

Las criptomonedas son las monedas de la “economía digital”, aquella en la que las transacciones realizadas se basan en la tecnología digital.

Tal vez te sorprenda –porque nunca te habías detenido a pensarlo– pero esas monedas digitales, con las que ya se está operando en gran parte del mundo, no son emitidas por bancos centrales. Su seguridad está basada enteramente en la tecnología de criptografía. Es decir que las transacciones realizadas se validan a través de tecnología y no a través de un tercero (como sería un Banco Central, por ejemplo). 

¿Las criptomonedas son dinero? 

Podríamos pensar que sí: permiten ahorrar, invertir, ser un valor de referencia para resguardar valor y para intercambiar bienes y servicios.

Técnicamente, lo que estamos pensando es si las monedas digitales cumplen con las cualidades de ser medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor; características que se le atribuyen teóricamente al dinero y que lo definen como tal

El dinero ha adquirido muchas formas a través del tiempo. “[...] a lo largo de la historia de la humanidad, un enorme número de objetos (como por ejemplo ganado, sal, oro, plumas, cigarrillos) han sido utilizados por el hombre como dinero”. La llegada de las criptomonedas invita a muchxs a pensar que estas constituyen un nuevo estadío en la evolución del dinero, siendo el paso siguiente del “dinero electrónico” (que refiere al uso de tarjetas de crédito, home banking, etc.)

No obstante, su uso no está efectivamente generalizado y eso es un punto principal cuando hablamos de dinero (porque es un sistema que requiere que todxs confiemos en él para que, de esa manera, extendamos su uso). Aunque claro, esto puede ser solo una cuestión de tiempo.

¿Quiénes pueden utilizarlas y para qué sirven?

Cualquier persona con conectividad puede en principio utilizarlas. Se operan en general a través de billeteras virtuales (una app en tu celular). Las “cotizaciones” (es decir, cuando están valiendo en este momento cada una de las criptomonedas) están siempre visibles, y pueden cambiar de un minuto al siguiente. En las aplicaciones para operar con ellas, podrás ver la evolución del precio de cada una de ellas, para comprarlas, para saber cuánto están valiendo las que ya compraste y para venderlas, si quisieras.

En principio, la idea es que, a partir de pesos argentinos, comprás criptomonedas a través de la plataforma (la ‘exchange’) que gestiona la ‘wallet’ (es decir, la billetera virtual). Y eventualmente podés invertirlas también (existe, por ejemplo, un instrumento parecido al plazo fijo, pero de criptomonedas, conocido como ‘fix funds’).

En algunas partes del mundo, ya se están utilizando también para comprar bienes y servicios, pagando con monedas digitales previamente compradas, a través de una ‘billetera virtual’. En este caso, lo que se hace es transferir las criptomonedas compradas a la billetera virtual de un tercero (y esto puede hacerse también internacionalmente) y la operación se hace directamente entre pares, sin ningún intermediario.

En otras palabras, actualmente se utilizan mayormente como reserva de valor e instrumento de inversión, pero ya se están usando también como medio de cambio, para comprar y vender bienes y servicios.

Pero es importante conocer los riesgos asociados principalmente a la variabilidad del precio de estas monedas que, al no tener ningún tipo de regulación, determinan su precio directamente entre la oferta y la demanda y suelen reflejar (aunque no todas) un alto grado de volatilidad.

La excepción son las ‘stable coins’ (monedas estables) que están generalmente atadas al valor del dólar y pueden ser una opción más adecuada para lxs más conservadorxs.

Un universo de monedas: variedad de cripto

Fuente: Criptotendencia.com

El universo de criptomonedas es amplio. Hay algunas cuyo precio es muy variable (¡para lxs más arriesgadxs!) y otras, conocidas como ‘stable coins’, que tienen una variabilidad mucho menor. 

En cualquier caso, para esta inversión y cualquier otra, es muy importante que trates de pensar en tu perfil de riesgo: cuánto te gustaría ganar, cuánto estás dispuestx a perder con tal de ganar determinada cantidad, cómo te sentirías si perdieras todo el monto invertido, qué proporción representa esta inversión en relación al total de tus ahorros, cuándo te gustaría disponer del dinero invertido y para qué, etcétera. Estas son preguntas que tenés que hacerte ante cada oportunidad de inversión. 

¿Por dónde empiezo si me interesa operar con ellas?

Hay muchísimas billeteras virtuales para comenzar a operar. Es muy importante que investigues en google vía comentarios y recomendaciones qué apps utilizar porque, como todo, no está libre de estafas y hay que estar atentxs.

No tiene ninguna vinculación con tu cuenta bancaria más que una transferencia que puedas realizar para “cargar dinero a tu billetera virtual” (y para retirar dinero, luego). Aunque también se puede ingresar dinero desde mercado pago, por ejemplo. 

¿Qué debo tener en cuenta?

Como toda inversión, debemos tener presente que tiene un riesgo asociado. Eso no está mal, pero hay que conocerlo y también tratar de dilucidar cómo nos sentimos nosotrxs ante ese riesgo. Aquí son centrales las preguntas que proponíamos más arriba, esenciales para definir nuestro perfil. 

El consejo, al menos para comenzar y hasta conocer mejor qué tenemos enfrente, es diversificar. La famosa frase “no poner todos los huevos en la misma canasta” lo resume bien.

La diversificación puede ser amplia: en primer lugar, entre criptomonedas y otro tipo de inversiones o resguardos de valor (comprar dólares, invertir en Fondos comunes de inversión, u otros instrumentos un poco más complejos como acciones, CEDEARS, obligaciones negociables, etcétera). En segundo lugar, hacia dentro de cada uno de estos dos caminos, también se puede diversificar. En relación a las criptomonedas por ejemplo, se puede comprar un poco de aquellas con alta variabilidad y otras más estables. Vale tener en cuenta en este punto que uno puede comprar una porción de cripto. Es decir, una bitcoin, actualmente vale millones de pesos argentinos. Pero se puede comprar un “pedacito de bitcoin”, por lo que el monto mínimo de inversión puede ser pequeño (en algunas apps es aproximadamente de 1500 pesos argentinos y, en algunas, ¡mucho menos!). De esta manera, unx puede comprar porciones de diferentes monedas para no depender enteramente de la evolución de una de ellas.

La diversificación parece un consejo para “grandes inversorxs” pero no lo es. Hay muchas personas que han colocado enteramente sus ahorros en criptomonedas sin comprender el riesgo asociado a este tipo de inversión. No es que esté mal tener todos los ahorros en criptomonedas, pero es importante, en ese caso fundamentalmente, conocer lo mejor posible el riesgo que conlleva. Desde mi punto de vista, está bueno animarse a conocer este instrumento y tener una partecita de nuestros ahorros en esto. Que deje de parecernos una dimensión paralela y empezar a ver de qué se trata… si son las monedas del futuro, mejor comenzar a conocerlas y perderles el miedo.

Por supuesto, si estás dispuestx a invertir en este activo, también tenés que estar dispuestx a buscar y leer información, para poder elegir qué monedas, cuándo y cuánto. En esta nota sólo te contamos lo principal, para empezar a comprender de qué se trata. 

Para seguir acercándote al mundo de las criptomonedas (y de las inversiones en general), te recomendamos que sigas a  Mujer Financiera, quien puede acompañarte en esta tarea. 

Por Ana Paula Poblete

Economista y pronta Magíster en Política y Planificación Social en la UNCUYO. Transita entre la docencia y la investigación en la Facultad de Ciencias Económicas, su trabajo en el Rectorado de la UNCUYO y algunas consultorías y tutorías de economía. Le apasionan los temas macroeconómicos y sociales y, sobre todo, el intercambio y aprendizaje constante. Pero, ¡no todo es economía!. También es  amante de la música, en especial de cantar, y de todo el arte en general. 

“De economía todos y todas sabemos algo, porque tomamos decisiones económicas permanentemente. Mi intención es que sea entendible y  estoy convencida de que sólo se trata de usar conceptos conocidos para explicar otras cosas que, hasta ahora, tal vez nos haya parecido que jamás entenderíamos”.

 

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