El cuento de la criada

Del testimonio a los testamentos

Por Milagros Martín Varela

Audiovisual Multiversos Expandidos / 13 JUL 2021

Una de las series más icónicas de nuestra época traza el camino con su cuarta temporada hacia la secuela de la novela en la que se inspiró. Importante: esta columna contiene spoilers.

Testimoniar es político. También lo es el hecho de, ante la violencia más cruel, abolir la idea de “sanación” como único fin y ponderar la ira, el enojo como sentires necesarios. Estas parecen ser ideas centrales que nos dejó la cuarta temporada de El cuento de la criada (The Handmaid's Tale). La serie sigue presentándose como una a la que le interesa involucrarse en los debates feministas, particularmente en aquellos donde pocas producciones audiovisuales contemporáneas se atreven a meterse. 

La ficción producida por Hulu basada en la novela homónima de Margaret Atwood lo hace, nos invita a repensarnos y muchas veces nos pone en una situación incómoda. Eso sí: siempre nos asegura un final de temporada épico y un millón de preguntas acerca del futuro de la serie. Por eso, la propuesta aquí es intentar vislumbrar el camino que transita esta historia tan simbólica para nuestros tiempos.


Transición: de El cuento de la criada a Los testamentos

El cuento de la criada es, en principio, una novela publicada en 1985 y cinco años después se estrenó una película basada en ella. Sin embargo, y aunque el libro había sido best seller en su época, no fue hasta 2017 que cobró una fama impensada: en ese año, con Donald Trump recién asumido como presidente de Estados Unidos, se lanzó la serie de televisión, creada por Bruce Miller. 

La novela fue adaptada en su totalidad en 10 episodios de la que parecía ser una única temporada, que es la que se convirtió una primera de, hasta ahora, cuatro entregas. Particularmente, la cuarta temporada -estrenada el 28 de abril y cuyo último episodio se emitió el 16 de junio- dejó pistas de hacia dónde da la sensación que va esta historia: hacia Los Testamentos

Tal es el título del libro que Margaret Atwood escribió a modo de secuela de El cuento de la criada, 34 años después. La autora canadiense ha reconocido que siempre tuvo borradores con fragmentos de lo que ella pensaba como una continuidad de The handmaid’s tale. Pero no fue hasta el boom que la serie produjo en todo el mundo que se inspiró en preguntas de lxs fans y en la realidad misma para dar a ese segundo libro. 

Esta continuación de la novela transcurre 15 años después de lo que vemos en la primera temporada de la serie, es decir, del primer libro. Lo que sucede en la entrega emitida este año es que, como ninguna otra, ha dejado indicios de que la historia que se cuenta en formato audiovisual va hacia lo que está escrito, hacia los sucesos de Los Testamentos. Sin ánimo de especular ni de elaborar teorías que frecuentemente no dejan lugar a la imaginación ni a la adrenalina del “¿qué irá a pasar?”, desandaremos algunas de esas señales.

El malestar y la construcción de poder de Lydia

La primera y quizás más importante es la centralidad que está adquiriendo Tía Lydia. Si bien siempre fue la principal de las “tías”, esas violentas “instructoras” de las criadas, lo que se empieza a ver ahora en Lydia es su ambivalencia. Este personaje encarnado de manera superlativa por Ann Dowd empieza a mostrar las incomodidades que le genera el sistema autoritario de Gilead.

Comienza a sentir el paso de los años: las otras tías consideran que su edad la perjudica a la hora de hacerse cargo de criadas rebeldes, quienes deben ser disciplinadas urgentemente.

Esto hace que Lydia se sienta discriminada, marginada. Entonces, reacciona: en la temporada 4 a esta Tía -a la cual muchas veces provoca enojo y tantas otras una enorme compasión- se la ve elaborando estrategias para construir poder. Lo hace mediante alianzas en donde nos adentraremos en breve, pero hay un segundo aspecto que destacar en Lydia: empieza a mostrar compasión y angustia ante la violencia que ejercen sobre las mujeres más violentadas en Gilead. 

En la temporada tres, Tía Lydia ya había dado indicios de su malestar con la situación que atravesaba June. Janine, por su parte, siempre provocó sentimientos de amor y ternura en Lydia, y los manifestaba a su muy extraño modo. Esta vez fue más evidente: los primeros planos sobre su figura destacan sus gestos, sus titubeos y también sus seguridades. Parece ser que de estas últimas hay una que pesa sobre todo lo demás: Lydia tiene la certeza de que las cosas en Gilead no pueden seguir como están. 

Alianzas que se tejen

Otra pista de la última temporada de El cuento de la criada que nos indica que está yendo hacia Los testamentos, y en estrecha relación con lo que analizamos de Lydia, son las alianzas que se empiezan a tejer en Gilead. No es novedad que las haya en esa nación azotada por un gobierno autoritario y teocrático: Mayday es la principal resistencia al régimen. Sin embargo, hay otras alianzas más pequeñas pero también prometedoras. Se trata de aquellas que empiezan a urdirse entre algunxs de los más poderosxs o, como mínimo, privilegiadxs de Gilead.

En esta entrega primero vemos a Nick intentando hilar lazos con Joseph Lawrence y luego a éste con Lydia. Los primeros dos buscan, ante todo, un alto el fuego en las ciudades rebeldes que aún son Estados Unidos y se resisten a que Gilead se apodere de ellxs. Así, apuestan a darle una chance a June. En tanto, Joseph y Lydia buscan empoderarse mutuamente: ella le dará a él información sobre prácticas ilegales de otros comandantes para que Lawrence pueda recuperar su puesto en la mesa chica de los políticos de Gilead, mientras que él hará que Lydia vuelva a ser instructora de criadas. 

Eso sí: las alianzas entre lxs privilegiadxs de Gilead difieren de aquellas que se traman entre las clases sociales más vulneradas de esa sociedad, por ejemplo, entre marthas y criadas. La diferencia está en que Joseph, Nick y Lydia construyen poder y entablan relaciones de manera patriarcal. Tienen intereses individuales y, al fin y al cabo, los llevan a perpetuar la suspensión de los derechos humanos -centralmente de las mujeres-, eje de la política de Gilead. 

La escena final de la temporada, en donde vemos a June despidiéndose de Nichole, también es indicio de que la historia se encamina hacia los sucesos de Los testamentos. Lo mismo ocurre con lo poco que se llega a ver (y saber) sobre la otra hija de la protagonista, Hannah.

¿Es El cuento de la criada una serie feminista?

¿Hay acaso una respuesta cerrada a esa pregunta? Lo cierto es que depende de las gafas con las que se la mire. Pero es innegable que la serie nos ofrece miradas sobre temas que están en las calles, en los debates de las asambleas de los movimientos y organizaciones feministas y que poco se ven en las pantallas. Dicha ausencia se nota más aún en las producciones de la industria hollywoodense. Un gran ejemplo de que esta serie sí se involucra en esos temas y toma posiciones es el final que nos dejó.

Los llamados “escraches” son un asunto que genera rispideces incluso en el interior de los feminismos. Lo que hacen las mujeres exiliadas en Canadá con el comandante Fred Waterford es consecuencia de la injusticia del sistema judicial que dice defenderlas y protegerlas. La ira se acumula ante la indiferencia, ante los oídos sordos con que fiscales y jueces responden a los testimonios de estas sobrevivientes. Es por esto que June le pregunta a Moira: “¿por qué sanar tiene que ser nuestro único objetivo?¿por qué no podemos estar tan enojadas como nos sentimos?”. 

Hay otros elementos que nos llevan a hablar de feminismos en la serie creada por Bruce Miller. Uno de ellos es, y en esta temporada adquiere una importancia central, la amistad como refugio y salvación.

Las redes de sororidad, la importancia que una le da a las vivencias de la otra, aún cuando hay desacuerdos. Esto se ve, sobre todo, entre June y Janine, personaje que también cobra un protagonismo inédito en esta historia. 

Finalmente, en esta temporada Elisabeth Moss -quien encarna al personaje principal y además es una de las productoras ejecutivas de la serie- debuta como directora en tres episodios (el 3°, 8° y 9°). Tal como sucedió con la película Promising young woman (Emerald Fennell, 2020), la mirada de una mujer del mundo del espectáculo que está asociada a los feminismos estadounidenses dan otra perspectiva sobre el producto audiovisual. Moss ha demostrado tener su propia impronta a la hora de dirigir, impronta que refuerza la idea de que El cuento de la criada es una de las series contemporáneas que más se acerca a representar a los feminismos desde una posición bastante diversa.

Ficha técnica

Ficha técnica

Título original: “The handmaid’s tale”

Título traducido al español: “El cuento de la criada”

Año: 2017 - actualidad

Lugar de producción: Estados Unidos

Empresas productoras: Daniel Wilson Productions, Inc.; The Littlefield Company; White Oak Pictures y MGM Television

Empresa distribuidora: Hulu

Disponible en: Paramount+

Escrita por: Bruce Miller

Productorxs ejecutivxs: Bruce Miller, Elisabeth Moss

Reparto (principal): Elisabeth Moss, Joseph Fiennes, Yvonne Strahovski, Alexis Bledel, Madeline Brewer, Ann Dowd, O. T. Fagbenle, Max Minghella, Samira Wiley, Amanda Brugel y Bradley Whitford.

Temporadas: 4. Hay una quinta confirmada que se estrenaría en 2022.

Nominaciones a Premios Emmy 2021

Nominaciones a Premios Emmy 2021

Mejor serie de drama

Mejor actriz protagonista en serie de drama: Elisabeth Moss (June Osborn)

Mejor actor de reparto en serie de drama: O-T Fagbenle (Luke Bankole), Max Minghella (Nick Blaine), Bradley Whitford (Joseph Lawrence)

Mejor actriz de reparto en serie de drama: Yvonne Strahovski (Serena Joy), Samira Wiley (Moira Strand), Madeline Brewer (Janine Lindo)

Mejor actriz invitada: Alexis Bledel (Emily Malek), Mckenna Grace (Mrs. Keyes)

Mejor dirección: Liz Garbus por "The Wilderness" (episodio 10)

Mejor guión: Yahlin Chang por "Home" (episodio 7)

Por Milagros Martín Varela

Cinéfila, melómana, lectora y militante feminista. Es licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Políticias y Sociales de la UNCuyo. Integra la Red PAR (Periodistas de Argentina en red por una comunicación no sexista) y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Es voluntaria en el Área de Género y Diversidad de Xumek - Asociación para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos. Se especializa en temas de género y lecturas sociales y feministas de cine y series. Multiversos Expandidos es su proyecto propio de columna de género, cine y series.

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