El Reino

(Des)tramar el poder

Por Milagros Martín Varela

Audiovisual Multiversos Expandidos / 14 SEP 2021

Una serie que no apunta contra el evangelicalismo en sí, sino contra el dominio hegemónico norteamericano.

A propósito de los lenguajes herejes, en el Tarot el Arcano XVI es “La Torre”, pero uno de sus nombres más antiguos es “La Casa de Dios”. Esta carta simboliza lo que Antonio Gramsci supo poner en palabras: “El viejo mundo muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Con esa primera frase en la pantalla de Netflix al dar “play” en El Reino (Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro, 2021), la serie sienta abiertamente una posición política e ideológica, un riesgo que pocas producciones se atreven a tomar. El precio fue alto: las críticas de los sectores conservadores, sobre todo de la Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), no se hicieron esperar. Sin embargo, cabe preguntarse:

¿Puede El Reino reducirse a una mera crítica al evangelicalismo? ¿Se puede hablar de esa religión y de su crecimiento en la última década de manera descontextualizada? 

La respuesta a la primera pregunta depende de quién la diga. Aquí, vamos a sostener que el mencionado posicionamiento ideológico de la nueva serie argentina de Netflix va mucho más allá de un a favor/en contra de quienes practican aquel credo. En cuanto al segundo interrogante sucede más o menos lo mismo, pero -al menos en cuanto aquí estamos hablando de política- en esta columna respondemos con un rotundo “no”. 

Dado que quien suscribe no es una especialista en el tema, ni mucho menos, citaremos a alguien que sí lo es: Ariel Goldstein es doctor en Ciencias Sociales e investigador asistente del CONICET en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Es docente y ha publicado algunos libros, entre ellos: Bolsonaro. La democracia de Brasil en peligro (Editorial Marea, 2019) y Poder evangélico. Cómo los grupos religiosos están copando la política en América (Editorial Marea, 2020). Este último nos servirá de guía para sumergirnos en el tema que trata la ficción que nos convoca. 

Primero, lo primero

¿De qué se trata El Reino? Es una miniserie distribuida por Netflix y su primera temporada consta de 8 episodios, con una segunda ya confirmada. La historia gira alrededor de un pastor evangélico, Emilio Vázquez Pena (Diego Peretti), quien se postula como compañero de fórmula presidencial del candidato Armando Badajoz (Daniel Kuzniecka). En un acto de campaña, Badajoz es asesinado. Se sabe quién cometió el delito pero se desconoce el móvil del crimen, cuyo verdadero destinatario se suponía que sería el pastor y no el político.

A lo largo de la serie se va descubriendo el motivo por el que Remigio Cárdenas (Nicolás García) buscaba terminar con la vida de Emilio, al mismo tiempo que se destapan distintas irregularidades en la iglesia que encabeza

Remigio es muy cercano a Tadeo Vázquez Pena (Peter Lanzani), sobrino de Emilio, y juntos se desempeñan en el hogar para niñxs que depende de la iglesia del pastor protagonista. Tadeo encarna la “cara” contraria al evangelicalismo que predica su tío: hay coherencia entre lo que pregona y sus acciones. En su libro Poder evangélico, Goldstein asegura que las iglesias evangélicas más poderosas de la actualidad (aquellas que predican el pentecostalismo) realizan un notable trabajo social en los barrios populares, y es en esa acción como se insertan en los sectores más vulnerados de la sociedad y les permite seguir sumando fieles. 

“Esta construcción de lazos de solidaridad y pertenencia es parte del trabajo cotidiano de las iglesias evangélicas en lugares donde el Estado se encuentra presente de forma represiva o corrompida. Donde los lazos sociales se encuentran atravesados por adicciones, violencia doméstica, inseguridad y narcotráfico, y predomina lo que se ha denominado como «cadenas de violencia», una violencia refuerza lo anterior y genera nuevas violencias. Es por eso que existe un vínculo entre el florecimiento de las iglesias evangélicas y las barriadas populares que cuentan con mayores carencias”, determina Goldstein (los destacados son propios).

En definitiva, mientras más se empequeñece el Estado, mientras menos llegada tiene a los sectores populares, la presencia de lxs evangélicxs se hace más fuerte. Allí ya hay una respuesta contundente a por qué las iglesias evangélicas han crecido tanto en tiempos de neoliberalismo.

¿Qué es “el” reino?

Siguiendo la introducción de su libro, Ariel Goldstein plantea que “los pastores evangélicos brindan su apoyo a los políticos, y los políticos con ambiciones y deseos de supervivencia los han transformado en socios del poder con capacidad privilegiada para tomar decisiones, ejercer presión y definir aspectos clave en Estados Unidos y América Latina contemporánea”.

Esta afirmación, que es producto de una investigación rigurosa, se encarna en la serie en el personaje de Raúl Osorio (Joaquín Furriel). “Tu compromiso no es solo conmigo. Yo no soy nadie. Tu compromiso es con los que mandan de verdad, y con ellos no se juega. Yo te blindé, pero si vos no sos fiel, ese blindaje se cae”, le dice Osorio al pastor Emilio en el último episodio de la serie (los destacados son propios).

En el sexto capítulo de la ficción, titulado El archivo Osorio y con una escena que parece sacada del documental Nada es privado (The great hack, Karim Amer y Jehane Noujaim, 2019) comienza con una voz en off leyendo en inglés antecedentes del personaje de Joaquín Furriel, contando cómo se infiltró en organizaciones de izquierda y anticipó a sus superiores norteamericanos del estallido social del 2001 en Argentina y cómo, desde allí, ascendió hasta ser asesor político de quien se suponía sería el presidente de Argentina: Armando Badajoz. Ante su asesinato y en un rápido “control de daños” (nombre del primer episodio de la serie), un nuevo candidato con una imagen impecable emerge: Emilio Vázquez Pena. En este punto, vale la pena hacer…

Un poco de historia

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: AF.

 

Si bien las raíces del evangelicalismo se remontan a la Reforma Protestante de Martín Lutero, en Alemania durante el siglo XVI, es en 1906 en Estados Unidos (específicamente en Los Ángeles) donde surge la rama del pentecostalismo. Esta facción del evangelicalismo, según el libro de Goldstein, “cree en las manifestaciones de Dios a través de expresiones sobrenaturales, lo que admite las profecías, demonios, milagros y hablar en lenguas. Puede entenderse como una «modalidad religiosa del protestantismo cristiano altamente emocional basada en el reconocimiento de los dones y carismas del Espíritu Santo»”. 

Siguiendo al autor, la “teología de la prosperidad” es una de las particularidades del neopentecostalismo que ha surgido en Nuestra América desde los años 90. De esta manera, se ha importado “el discurso de los movimientos evangélicos de Estados Unidos” y sostiene que “la prosperidad económica es signo de que es Dios, y no el Diablo, el que actúa en la vida” de las personas. Es así como una mayor “prosperidad” necesita de una prosperidad económica de los fieles, de la que las iglesias evangélicas obtienen el beneficio del diezmo. 

Goldstein sostiene que “estas subjetividades involucran la percepción de la movilidad social como un resultado del esfuerzo individual y con la manifestación de la gracia de Dios en las propias obras.

La «teología de la prosperidad» postula una afinidad entre una visión neoliberal y la prosperidad económica, ajena al reconocimiento de la acción del Estado y las políticas públicas. Los programas televisivos de estas iglesias hacen referencia al “Pacto con Dios” y el progreso económico que sobreviene del mismo de la mano del emprendedorismo y la iniciativa individual. Según promueven, «la pobreza y la tristeza no son una condición social sino un mal espiritual»”. 

Además de los orígenes del pentecostalismo en Estados Unidos, un país con el que éste tiene una estrechisima relación, también juega un rol fundamental en las tramas actuales del poder entre política y evangelicalismo: Israel. Ariel Goldstein establece que este país “se ha convertido, durante el Gobierno de Benjamín Netanyahu, en la meca de estos grupos”, debido al crecimiento de un “grupo cuasievangelista de judíos nacionalistas religiosos que adhieren a posturas antifeministas y antigay y una ideología mesiánica de extrema derecha”. Netanyahu gobernó durante los últimos 12 años en Israel, período al que Goldstein se refiere como un reinado” en el que unió la derecha ideológica y a los ultraortodoxos religiosos. 

No es dato menor el que ofrece el autor de Poder evangélico cuando afirma que “en la interpretación bíblica de los pentecostales, Jerusalén es una ciudad sagrada donde se espera la gran batalla del Armagedón en la cual Cristo volverá a restaurar su reino”. Esta visión ha sido utilizada en políticas internacionales, siguiendo a Goldstein, para aunar intereses de un “proyecto de poder que une a las comunidades evangélicas de Estados Unidos y los países latinoamericanos detrás de Israel como representante de un Estado religioso de extrema derecha, lo que fortalece el proyecto político de Netanyahu”, cuyo sucesor es de su espacio político: Naftalí Bennett.

Teniendo en cuenta los sucesos políticos y sociales que han tenido lugar en los últimos años -solo por mencionar algunos: Brexit en Gran Bretaña, presidencias de Donald Trump en Estados Unidos y de Jair Bolsonaro en Brasil y el golpe de Estado en Bolivia de la mano de Jeanine Áñez en el que “la Biblia volvió al Palacio”- y aunque la serie de Netflix recientemente estrenada no profundice en ello (por ahora), pareciera ser que la verdadera crítica de ésta no es hacia el evangelicalismo en sí. “El reino” es la hegemonía capitalista blanca que pregonan y ejercen quienes se apropian de tierras y culturas, eliminando a toda comunidad que no acepte que ellxs son quienes reinan. Y el problema con el evangelicalismo, particularmente con el pentecostalismo y sin olvidar que la religión es sumamente heterogénea, es ese objetivo en común con el neoliberalismo de gobernar el mundo a costa de vida(s), recursos, tierra y naturaleza.

Legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo: una bisagra

Aprobación de la Ley de Interrumpción voluntaria del embarazo en Argentina / Diciembre 2020. Foto Leandro Fernández / SR

 

El Reino es una ficción ambientada en Argentina. Más allá de la defensiva de ACIERA en un comunicado que luego fue eliminado, y en el que acusaban específicamente a Claudia Piñeiro de querer estigmatizar a los pastores evangélicos, la serie ni siquiera está basada en hechos reales. No obstante, mientras se la ve, puede que por momentos se crispe la piel porque, al igual que ocurre con El cuento de la criada (The handmaid’s tale, Bruce Miller, 2017-actualidad), se la observa como un futuro cercano posible. Hay determinados elementos en la serie que producen esa sensación.

El principal de esos elementos es la presencia permanente del pañuelo celeste, característico de la organización autodenominada “Salvemos las dos vidas” en contra de la legalización del aborto en Argentina, en las escenas de la serie. Se lo puede ver en las personas que asisten al acto de campaña del primer capítulo y en el coro de la iglesia del pastor Emilio. En el tercer episodio, Expiación, este protagonista habla de la “ideología de género” y de quienes militan la legalización del aborto como los espacios donde reside “el Enemigo”. En relación a esto, Goldstein le dedica un capítulo de su libro a El debate sobre el aborto y la movilización evangélica al Congreso de Argentina. El segundo título de ese segmento es El pañuelo celeste como símbolo de una nueva derecha religiosa

Es en dicha sección en la que el autor asevera que Jorge Bergoglio, el Papa Francisco de los católicos, quedó identificado como opositor al gobierno del ex presidente Mauricio Macri, “reconociendo una tradición histórica en el país que sitúa al peronismo del lado de la Doctrina Social promovida por la Iglesia católica”. Asimismo, Goldstein afirma que la voluntad de Macri de distanciarse de Bergoglio fue “la base de su envío al Congreso del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo” (IVE). En realidad, el proyecto que se debatió durante 2018 no fue enviado desde el Poder Ejecutivo como sí lo fue el que resultó aprobado el 30 de diciembre de 2021 durante la presidencia del peronista Alberto Fernández. Lo que hizo Macri fue “habilitar” (aunque esto no sería “necesario” en una república en la que los poderes del Estado están divididos) al Congreso a debatir el último proyecto de ley que había presentado la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que existe desde el 28 de mayo de 2005. 

Dice Goldstein que “este hecho fue de gran importancia para unificar al campo evangélico y cristiano en 2018 en oposición a la aprobación en el Congreso de esta legislación”, siendo el pañuelo celeste el símbolo de dicha unión. Fue, además, un eje de campaña para las elecciones presidenciales en 2019. Fue entonces cuando, aunque el partido que gobernaba, Cambiemos, contaba con el entonces presidente y la vicepresidenta Gabriela Michetti en oposición a la legalización de la IVE; un grupo que era parte de esa coalición se abrió de la misma para formar su propio frente: el ex combatiente de Malvinas y militar carapintada Juan José Gómez Centurión y Cynthia Hotton se convirtieron en la fórmula presidencial del Frente NOS. 

El motivo de ruptura con Cambiemos fue que dentro de ese partido hubo integrantes que de hecho votaron a favor de la legalización del aborto, tales como Daniel Lipovetsky y Silvia Lospennato. Cabe destacar aquí que Gómez Centurión ha sido un histórico negacionista del terrorismo de Estado que desplegó la última dictadura militar que tuvo lugar entre 1976 y 1983 en el país y que Cynthia Hotton representó a la Argentina en la Organización de los Estados Americanos (OEA) que fundó la agrupación “Valores para mi país” en 2008. Se ha reunido con el ideólogo ultraconservador Steve Bannon, quien fue asesor político de Donald Trump durante su campaña política y primeros años de presidencia. Según Goldstein, Hotton ha sido calificada como “la Bolsonaro argentina” y su hermana, Marilina Hotton, es asesora legal de la ACIERA. En las elecciones presidenciales de 2019, el Frente NOS quedó en quinto lugar con el 1,71% de los votos. 

Cynthia Hotton y Juan José Gómez Centurión. Foto publicada en Twitter.

 

Durante la pandemia por COVID-19, los discursos de quienes siguen al Frente NOS y a otros espacios políticos afines al neoliberalismo, al libertarismo y a las tradiciones más conservadoras, han devenido en un discursos conspiracionistas que niegan la pandemia, o bien que aseveran que fue un invento, que militan en contra de las vacunas y todas las medidas de protección contra el virus (como el uso de tapabocas, el aislamiento y distanciamiento sociales, entre otras). De la misma manera, suele ser el mismo sector el que difunde la anti-política, discurso representado -al principio de la serie- en el papel de la pastora Elena Vázquez Pena (Mercedes Morán), cuando simulando en el medio de un culto de la iglesia que Cristo le estaba revelando quién es “el Enemigo”, dice que “el demonio es la política”. 

Goldstein finaliza el capítulo sobre la relación entre política y evangelicalismo en Argentina afirmando que, en comparación a otros países, “el desempeño electoral de pastores evangélicos aún no ha sido exitoso y tampoco se encuentran en cargos decisivos a nivel estatal. Sin embargo, el involucramiento de los pastores en las políticas sociales desde el Estado, que inicialmente se produjo durante el Gobierno de Cambiemos, pero que el Gobierno de Fernández ha ratificado, les asegura a las iglesias un protagonismo que puede continuar en los próximos años”. Todo esto es parte de esas tramas de poder, esos “claroscuros” que, como enunció Gramsci, son signo de que hay un viejo mundo muriendo y uno nuevo que tarda en aparecer...pero que está apareciendo.

Ficha técnica

Ficha técnica

  • Estreno: 13 de agosto de 2021
  • Lugar de producción: Argentina
  • Empresas productoras: K&S Films
  • Disponible en: Netflix
  • Escrita por: Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro
  • Dirección: Marcelo Piñeyro y Miguel Cohan
  • Productorxs ejecutivxs: Marcelo Piñeyro, Hugo Sigman, Matías Mosteirín, Leticia Cristi y Micky Buyé.
  • Reparto (principal): Diego Peretti, Joaquín Furriel, Peter Lanzani, Chino Darín, Nancy Dupláa, Mercedes Morán, Nico García.
  • Temporadas: 1
  • Cantidad de episodios: 8

Por Milagros Martín Varela

Cinéfila, melómana, lectora y militante feminista. Es licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Políticias y Sociales de la UNCuyo. Integra la Red PAR (Periodistas de Argentina en red por una comunicación no sexista) y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Es voluntaria en el Área de Género y Diversidad de Xumek - Asociación para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos. Se especializa en temas de género y lecturas sociales y feministas de cine y series. Multiversos Expandidos es su proyecto propio de columna de género, cine y series.

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