Ciencia y pandemia

El paper en el lenguaje cotidiano

Por Julieta Vignale

Ciencia & Tec +Ciencia / 16 AGO 2021

Durante la pandemia hemos incorporado un nuevo vocabulario sin darnos cuenta, donde lo científico ha adquirido relevancia diaria. Pero, ¿qué hay detrás del lenguaje?

Aunque parezca una obviedad, la pandemia nos introdujo a un mundo desconocido. Y en este recorrido en el que nos seguimos encontrando, el lenguaje viabiliza una apertura a la ciencia, pero también genera tensiones, confusiones e interrogantes. Nuestros sentidos, quizás agotados, escuchan sobre biología, infectología, inmunología, PCR, variantes, genomas, dosis, inoculación, The Lancet, Science, preprints, antígenos, anticuerpos… Palabras con contenido técnico que resuenan en el cotidiano de nuestros hogares. Pero, además, detrás de la información se ponen en juego distintas complejidades que involucran no sólo a la ciencia, sino a la política, al periodismo y a su percepción e impacto social.

¿Qué hay detrás del lenguaje científico? La necesidad de adaptación del lenguaje técnico desde la comunicación de las ciencias y la importancia de la mediatización de los procesos y de las metodologías de investigación disciplinares. ¿Cómo comunicar sin crear falsas expectativas o confusas respuestas?

El desafío es grande, involucra medios, periodistas, cientistas, gobernantes, ciudadanía, instituciones, empresas. Pero sobre todo implica responsabilidad, ética y crítica desde sectores involucrados con la cultura científica y el bien común.

No hace falta redundar en el compartido y abrumador agotamiento de las palabras, que llevan de una entonación preocupante a la liviandad de la escucha. Va y viene un léxico que se repite… palabras que se acoplan con una nueva información y quizás hasta refutan la noticia del día anterior. Entre la sobreinformación y las fakenews se intenta sobrevivir a la incertidumbre y en muchos casos se oscila entre la concientización medida, el desinterés irreflexivo o el miedo paralizante. ¿Cuántas veces leemos y reenviamos información sin criterio y casi por reflejo? Por ello empezaron a surgir y fortalecerse plataformas fomentadas por periodistas y por comunidades científicas a fin de colaborar en la percepción de la ciencia: en Argentina desde CONICET Dialoga Ciencia Anti Fake News Covid 19 y desde Télam Confiar; en Colombia Colombia Check, en España Maldita Ciencia y Verificat, en América Latina el PortalCheck (junto a Unesco, Chequeado, Latam Chequea); en Florida - Estados Unidos Poynter, entre otros tantos más.

Ante la llegada de la pandemia, fue necesario conocer e incorporar en nuestra cotidianeidad la dinámica interna de hacer ciencia y, por lo tanto, de comprender cómo nos llega información desde un paper o artículo científico. A través de los medios de comunicación masivos se intenta exhibir la ciencia más cercana a públicos ampliados que buscan comprender, salvar dudas, contrarrestar prejuicios o preconceptos sobre temas vinculados al quehacer científico y su aplicación e incidencia social. Sin embargo, los intentos a veces no alcanzan y el ideal no suele cumplirse; es que a veces lo irrelevante e insólito tapa lo importante.

De la producción de conocimiento a las revistas científicas

La producción científica se realiza desde organismos científicos-tecnológicos, universidades y sectores productivos afines, donde se asume el trabajo de relevamiento, experimentación, teorización y escritura técnica y estructurada, que permite a la comunidad científica circular sus estudios y conocimientos producidos a través del circuito de publicaciones científicas. Vale aclarar que se trata de un circuito que está aparejado por una doble crítica en tanto sistema de evaluación de la ciencia.

Por un lado, involucra la producción de artículos para poder ser ‘bien evaluados’ y esta revisión por pares tiene amplios cuestionamientos y controversias por la posibilidad de sesgos disciplinares y en ocasiones complicidades comerciales/corporativas/políticas (que podremos cuestionar en próximas columnas).

Por otra parte, publicar en revistas de alto impacto y de repercusión científico/social implica recurrir al circuito mainstream de revistas, aquel por las cuales se paga para publicar (diferente al Acceso Abierto, diversificado en América Latina, donde persisten estos mismos sistemas de evaluación de la ciencia). Esto explica -de algún modo- la competente aparición, inminente o tardía, de publicaciones científicas vinculadas a los ensayos de avance sobre la vacunación de Covid-19, por ejemplo, entre otras tantas investigaciones vinculadas a la pandemia.

Otra cuestión importante que vale a la crítica actual y que incumbe a la comunicación científica, es la circulación y difusión de los preprints, aquellos escritos previos a la publicación científica aprobada por la comunidad de pares. Si bien en tiempos de coronavirus, y ante tanta incertidumbre, esto posibilitó el avance sobre la investigación en vacunas y el aporte de su conocimiento y constitución hacia las sociedades, también los preprints se dieron a conocer como aquellos ‘portadores’ (hablando en lenguaje pandémico) de conocimientos en vías de aprobación por la comunidad científica, teniendo en cuenta el ‘durante’ del proceso de investigación en cuestión y la dinámica científica (puede llevar varios meses lograr una publicación), que puede ir variando con sus avances significativos, sea que afirman sus supuestos, sea que los refutan o que aparezcan nuevas incógnitas a investigar.

Esto no deshabilita la confianza sobre el quehacer científico, sino que permite conocer cuáles son los tiempos y limitaciones de la producción científica (salirse de los prototipos y preconceptos de la ciencia de la inmediatez como si fuese ciencia ficción) y considerar los riesgos interpretativos de qué, cuándo y cómo comunicar ciencia públicamente. Después de todo la ciencia se construye desde la incertidumbre, busca sus certezas, pero no siempre obtiene las respuestas que esperamos.

La saturación del lenguaje y el impacto social

¿Cómo asume la ciudadanía los mensajes de la ciencia transmitidos a través de los medios? Existen cruces políticos y mediáticos sobre la gestión de la pandemia y se utilizan en el medio fundamentos científicos que al final repercuten en la percepción de la ciencia y de la pandemia en sí misma. También sucede al revés, dentro de la ciencia conviven discusiones, paradigmas, supuestos y se entrecruzan con aspectos geopolíticos y económicos. Mientras, la sociedad tiene una tiple preocupación: la pandemia (con los cuidados, las pérdidas y otras afecciones), los discursos sobre ella y los impactos sociales más allá de la salud.

En este panorama, se ha construido un discurso bélico que al principio fue muy determinante en la dinámica social en este contexto global. En medio de intentar comprender lo que nos sucedía como humanidad acerca del virus, las campañas de concientización nos enfrentaban como sociedad. Mientras la ciencia buscaba respuestas y transmitir su conocimiento al llano, el discurso cotidiano nos recuerda la amenaza, la sospecha, la estrechez proxémica, las batallas y las luchas, junto a las acciones como vencer, ganar, apalear, proteger.

Asimismo, fenómenos como las fakenews, la infodemia y fragmentación de información en redes sociales no se pueden combatir (para seguir con los verbos bélicos) con paper científicos.

Es necesario fomentar la crítica, el pensamiento con apertura y la responsabilidad social de lo que comunicamos y reenviamos. Es que tanto desde los medios, desde la misma gestión política de turno o de la oposición y desde nuestras acciones ciudadanas podemos alentar estas problemáticas.

Dar más espacios al periodismo de ciencia

En medio de la situación sanitaria y de otras preocupaciones devenidas de ella, el periodismo de ciencia es fundamental porque la investigación se genera en vivo y en directo. Los preprints y papers científicos están disponibles a diario y el procesamiento e interpretación cuidadosa de esta información es muy importante para no confundir conceptos, dinámicas y procesos de la investigación científica, estudios en curso y resultados potenciales.

¿Qué obstáculos encuentra el periodista de ciencia? Las terminologías técnicas de la medicina y la salud circulan dentro de contextos mediáticos y políticos, donde el periodismo generalista tiene mayoritariamente presencia, lo cual puede provocar falta de credibilidad o confusión sobre lo que se comunica respecto a la pandemia. La Red Argentina de Periodismo Científico lanzó una campaña en redes para reconocer el trabajo especializado y diferenciarlo del periodista político, económico, deportivo.

En medio de la vorágine de los inicios de la pandemia, periodistas de ciencia de todo el mundo comenzaron a generar espacios de intercambio para contar lo que iba aconteciendo en las redacciones, desde sus casas. Una de las cuestiones más compartidas fue enfrentar la estructura de los medios generalistas y otra dar cuenta de cómo narrar el presente ante la lógica del ‘lenguaje de la guerra’. Esa crónica del vivo y en directo repercute en la profundidad de análisis y en la búsqueda necesaria de fuentes confiables (al margen de otra polémica por la estadística y la gestión gubernamental). Por ello, adquiere relevancia la especialización y la experiencia sobre abordajes científicos.

Para el periodismo de ciencia el paper es la fuente jerarquizada y distintiva que se vale del factor de impacto internacional devenido de las revistas científicas; pero no es la única fuente ni recurso. Hay que considerar que la nueva información científica sea discutida y consultada con especialistas de trayectoria y experiencia en el campo disciplinar, e incluir las diversas perspectivas que se trabajan sobre el tema, ya que es parte del contraste de la ciencia en acción.

El artículo de ciencia tiene sus dificultades lingüísticas ante el cambio de propósito, medios y públicos, por eso la pandemia evidenció no sólo la existencia del periodismo de ciencia sino su importancia y valoración en medios hegemónicos, donde faltan incorporaciones. Comunicar ciencia implica proveer información científica con reformulaciones y variaciones del discurso técnico, con la responsabilidad de no alentar a falsas expectativas y de persuadir de su importancia y utilidad.

Pero se advierte que la cobertura sobre la pandemia ha sido heterogénea, ante la inmediatez informativa, la falta de rigurosidad en muchos casos, la mezcla de propósitos político-mediáticos.

Instalar nuevos vocabularios y conceptos en la interacción social es un desafío comunicacional y un portal para revalorizar la especialización de profesionales dedicados a abordajes científicos, tanto en espacios mediáticos masivos, como en redes sociales y sitios alternativos e institucionales. En definitiva, se trata de acercar la ciencia a la gente y que ésta se apropie de ella, pero es un camino para construir cuidadosa y creativamente. Esta intencionalidad colaborará en la percepción e interpretación del conocimiento científico transmitido en las sociedades y hay que propiciarla desde los medios (masivos/alternativos), desde los organismos científicos-tecnológicos y educativos, como también desde sectores políticos y sociales.

En síntesis, no es necesario que hablemos desde un paper, ese es el lenguaje de la ciencia en su dinámica. Necesitamos hablar de ciencia desde otro lugar. Si bien buscamos las certezas y entornos previsibles, la comunicación de la ciencia inspira ese nuevo lenguaje que busca afilar la punta al lápiz para expresar lo técnico en lo cotidiano y abrir nuevos interrogantes sobre el mundo.

Por Julieta Vignale

Memoria onírica, pasado coreuta y carcajada registrada. Música, arte, cine y aire libre conforman los espacios necesarios de su cotidianeidad. Es Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. Su profesión y formación se ha vinculado principalmente a la gestión y producción cultural y académica. Actualmente, se desempeña como Coordinadora de Comunicación y Divulgación Científica en la Secretaría de Investigación y Publicación Científica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. Asimismo, está finalizando sus estudios de posgrado en la Maestría Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Nacional de Río Negro. 

Conocer y reflexionar sobre la caja negra de la ciencia, acerca de su contexto de producción, de sus modos de circulación, de sus impactos, de su historicidad y las controversias por delante y por detrás de ella, es el gps de este recorrido que busca brindar una mirada crítica desde la comunicación de las ciencias, un lugar donde la ciencia es protagonista de este universo y es posible acceder a ella desde otras formas y miradas.

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