Adriana Varela

El tango tiene forma de mujer

Por Pao Sparta / Fotos Gentileza Axel Lloret

Música Cobertura / 29 JUN 2016

«Parece una atorranta cuando canta […]. Parece medio loca y te provoca, porque el tango en su boca es un gemido, parece que ya nada la sorprende, parece saber todo de la vida, parece pero no es lo que parece, es una gata herida...»

El texto pertenece a una estrofa del tema La Gata Varela escrito por Cacho Castaña y dedicado a ella claramente. Bueno, esa fue una de las sensaciones vividas el pasado jueves en el Teatro Independencia con la presentación de Adriana Varela, esa voz carrasposa y tanguera por naturaleza, que logra generar en el público lo pasional a través de su lenguaje y cuerpo.  

La Gata volvió a pisar suelo mendocino después de casi tres años de ausencia. En esta ocasión, vino a presentar su último disco Adriana Varela y piano, el cual es un registro en vivo con sus mejores interpretaciones. Como se leyó en algunas entrevistas recientes, a Varela no le hace falta (o no quiere) escribir tangos propios, no lo necesita. Con el sólo hecho de interpretarlos a través de su magistral voz y personalidad, les da una re-significación, una re-construcción propia, fogosa y femenina.   

El público que presenció el espectáculo no sólo estaba compuesto por personas mayores, aquellas que supieron disfrutar en la época dorada lo mejor del género, sino también por generaciones de jóvenes y adultos. Esto hace pensar cuán actualizado mantiene el tango esta voz femenina, vanguardista y moderna.  

Con una puesta escénica simple e íntima, el piano, una silla y una copa, el show comenzó pasadas las 21:45 con la presencia de una Gata vestida de rojo (quizás el color del tango), brillante y deslumbrante al mismo tiempo. La acompañaba su pianista y amigo de años, Marcelo Macri, y así dieron comienzo con “Los cosos de al lao”, para seguir con “Mano a mano” y “Por una cabeza”, éstos dos últimos tangos muy reconocidos por Carlos Gardel. 

Ya con una “Gata” jaranera, inquieta y charladora, el tema que seguía lo presentó como el favorito de Jorge Luis Borges, (dato a tener en cuenta) “Ivette”, canción “tumbera y carcelera” en palabras de ella. Continuaba la noche con “Por la vuelta” y “Atorrante”, para luego deleitarnos con “Nada”, un clásico del tango que ha sido versionado infinidad de veces.   

Con este clima distendido, Varela preguntaba al público mendocino cómo nos pegaba el famoso viento zonda para dar entrada a “Ventarrón” y seguir con “Tinta roja”. La confianza demostrada con charlas y anécdotas de los grandes del género, entre ellos, el Polaco Goyeneche y Aníbal Troilo, fue ambientando la sala para interpretar el tema “Toda mi vida”. 

Homero Manzi y Mariano Mores también fueron homenajeados y recordados con los temas “Fuimos”, y “Cada vez que me recuerdes”, respectivamente. Y siguiendo con la línea de los grandes, y según ella, para exorcizar las malas energías, interpretó “Naranjo en flor”, tema de los hermanos Virgilio y Homero Expósito.  

Como no podía faltar, la voz que al tango lo emociona, “Garganta con arena” el valioso homenaje al Polaco hecho por Cacho Castaña. Para ir terminando, pero con la condición de que el público la volviera a llamar para hacer sus bises, la Gata fascinó y nos dejó perplejos con “Los mareados” de Enrique Cadícamo. 

Luego de algunos minutos regresó al escenario para hacer un popurrí de canciones que el público eligió en el momento. “Alma de loca” fue la primera de ellas, para seguir con “De la canilla” tango de los uruguayos Jaime Roos y Raúl Castro. También el público tuvo el lujo de escuchar el fabuloso tema “Con la frente marchita” de Joaquín Sabina. 

Además, por un pedido casi obligado de Cacho Castaña, quién le pidió que en todos sus shows cantara ella misma esa obra, Varela se puso en el papel de esa gata herida con el tema, SU tema “La Gata Varela”.  

Para culminar una noche inolvidable, y con el público emocionado por el recorrido de este gran repertorio, lo hizo con un tangazo de Celedonio Flores “Muchacho”. La gata, eternamente agradecida, se despidió colmada de aplausos y hasta una que otra lágrima. Quizás… «No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás sucedió.» 


Por Pao Sparta

paosparta@gmail.com

/ Fotos Gentileza Axel Lloret

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