El tarot

Gramática Bruja

Por Fabiana Grasselli / Fotos Leandro Fernández

Cultura La venganza de Casandra / 20 MAY 2021

El tarot es una gran metáfora, una máquina de producir significado, la invocación de innumerables relatos.

El tarot nos trae algo que habla de lo océanico, de lo indomesticado, de lo nocturno. Lo que viene a decir con su lenguaje simbólico nunca es concluyente ni teleológico

Aproximarse a la densidad de sus decires implica una disposición a abandonar la pretensión de apresar un mensaje cerrado sobre sí mismo. Se trata de la ambivalencia propia de una grámatica bruja, que conjuga sus verbos con lo lúdico, con el ritual, con aquello que solo puede ser escuchado desde una apertura al susurro, al balbuceo, al secreto. Es al mismo tiempo lectura, escucha y narración que, como señala Marienne Costa, no se deja reducir a ninguno de los infinitos posibles que abre.

Pero, por sobre todo, el tarot es una forma de diálogo irreverente y herético con la civilización patriarcal, es una impugnación de los saberes legitimados por el universal masculino. Es refugio y resistencia; trinchera y fiesta. Una poética de la revuelta que nos habilita un lado B de la cultura.

Se vislumbra en esa herejía la invitación a las alteridades del conocimiento. Un modo de dar cuenta de lo humano que no reclama las garantías del control, sino que acepta la incertidumbre de una respuesta que debe ser paciente y dialógicamente hilvanada.

La baraja y su semiótica inacabada, como un hilo de Ariadna entre los laberintos en ruinas de la misoginia. El tejido de las palabras ahogadas de Casandra habitando la existencia de lxs sujetxs que disputan al silencio.

Leer los oráculos nos ha sido concedido como actividad abyecta y merecedora de castigo. Como observa Bachelard, lo brujeril es lo desoído por las instituciones que descansan “en el nombre del padre”. Somos las Lilith y las Tonantzin armadas con la intuición, la imaginación y la experiencia dicha en clave propia.

Incansables y obstinadas guardianamos entre sombras y lunas ese trabajo subalternizado, desprestigiado, demonizado.

Desde allí, las mujeres y las corporalidades feminizadas hemos conspirado y desafiado, revolviendo calderos en los rincones de las cocinas, recogiendo hierbas en los campos, tejiendo saberes subversivos, bailando desnudas en las noches paganas, transmitiendo lo aprendido a las hijas, a las hermanas y a las amigas. Así hemos gestado horizontes alternativos a la mera supervivencia.

A riesgo de conocer lo desconocido, hemos atravesado umbrales prohibidos. Como escribe Jannette Winterson, “navegando con furia nos alejamos del hogar paterno, fuimos más allá de los escollos del mar” para habitar otro territorio. “Dejar o abandonar un lugar que se conoce, que es un ‘hogar’ -físicamente, emocionalmente, lingüísticamente, epistemológicamente- y cambiarlo por otro que es ignorado, que no es familiar ni emocionalmente, ni conceptualmente” nos dice Teresa De Lauretis.

Otros saberes, otros placeres, otras vincularidades, otras relaciones sociales son nuestra apuesta en ese viaje. Lo patriarcal nunca es una casa para las mujeres, las lesbianas y lxs maricxs, afirma Monique Wittig. Nuestra partida, al fin de cuentas, no es una elección, porque no es posible vivir allí.

Nuestra fuga es deseo, es decir, lo contrario a la muerte. Nos alejamos de la orilla en el más contundente gesto de vitalidad y valentía. Enamoradas de nuestros irrenunciables intentos seguimos confiando en la construcción de ese puente que va desde el miedo hacia lo que nunca ha existido.

Tirada Literaria

En la "tirada literaria" de hoy, nuestros arcanos son El Juicio y La Justicia. 

El juicio

¿Qué hemos sepultado en el cementerio de lo no dicho? ¿Qué historias no nos permitimos relatar? ¿Qué tenemos miedo de pronunciar? ¿Qué hemos callado? ¿Qué narraciones nos hacen falta?

“Tus silencios no te protegerán”, nos susurra Audre Lorde como pitonisa de este arcano. Somos convocadas al discurso íntimo y al discurso público, a desenterrar lo ocultado y a traerlo a la vida por medio de la voz.

“El nombre de una mujer me delata”, decía J. L Borges. Aquello que necesitamos decir emerge con una fuerza que desafía a la muerte. Es un llamado que reclama hacerse cargo éticamente del trabajo de nombrar. No podemos anticipar los efectos que una palabra tendrá en el cuerpo propio y en los ajenos, dice I. Chausowsky, pero sabemos con Susana Thénon que podemos tocarnos la piel con las palabras y, así, inventar la vida nuevamente.

 

Voces invitadas en cita literaria: "La conversación" de Roland Barthes

El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo. La emoción proviene de un doble contacto: por una parte, toda una actividad discursiva viene a realzar discretamente, indirectamente, un significado único, que es "yo te deseo", y lo libera, lo alimenta, lo ramifica, lo hace estallar (el lenguaje goza tocándose a si mismo); por otra parte, envuelvo al otro en mis palabras, lo acaricio, lo mimo, converso acerca de esos mimos, me desvivo por hacer durar el comentario al que someto la relación. 

(Hablar amorosamente es desvivirse sin término, sin crisis; es practicar una relación sin orgasmo. Existe tal vez una forma literaria de este coitus reservatus: es el galanteo.) 

Voces invitadas en escala musical: "Por cada unx", de María Pien

La justicia

El arcano de La Justicia, al igual que El Juicio, nos mira de frente, interpelándonos. Nos lanza una pregunta: ¿qué haremos con lo que sabemos?

Es la profunda experiencia de la autonomía. Somos responsables de lo que elegimos y también de nuestras cobardías. No somos culpables de los condicionamientos y las opresiones que pesan sobre nuestros cuerpos y nuestras historias. Sin embargo, cada vivencia subjetiva y comunitaria nos constituye, da lugar a nuestros presentes.

Los hombres (y las mujeres) hacen su propia historia, decía Karl Marx, pero no la hacen bajo circunstancias elegidas por ellxs mismxs, sino bajo circunstancias que ya existen y les han sido legadas por el pasado. Así, arrojadxs al mundo, debemos decidir qué batallas luchar. Como decía David Bowie, la pregunta primordial de la vida es “¿qué hago con el tiempo que me queda?”.

 

Voces invitadas en cita literaria: "Manifiesto (hablo por mi diferencia)", de Pedro Lemebel

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
(...)
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
(...)
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
(...)
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

Voces invitadas en escala musical: "En toneles", de Lucy Patané

 

Voces invitadas al decir 

Audio Vera Jereb

Vera Jereb (Mendoza, 1998) ha recitado poesía e incursionado en la performance, desde los 17 años. En el presente, cursa las últimas materias de Comunicación Social en la UNCUYO. En el 2017 presentó su plaquette "El vicio de las vísceras" y entre el 2016 y el 2019 realizó cuatro fanzines. Ha sido parte de proyectos audiovisuales, artísticos, periodísticos y musicales. Integra la Colectiva PAP, Escritorxs por la IVE y la organización del Contrafestival Internacional de Literatura y otras Artes. Además, participó como poeta invitada en el Festival Internacional Va Poesía y ganó recientemente el Concurso de Microrrelatos organizado por el CFI.

Audio de Estrelicie

Estrelicie, en primera persona: Nombrarme como una tormenta errabunda mutante mamiferamente men(ons)truante manifestando versiones de tantos fluires de esencias y sustancias rompiendo con modismos absolutos fusionando raíces mundanas y cósmicas resonando en señales intentando la poética lo simbólico lo escrito la realidad(rk) reinventándome en revueltas planetarias y vinculares entre redes corporales mentales Mirando como los ojos de los Álamos

Por Fabiana Grasselli

Fabiana Grasselli es docente de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo e investigadora del CONICET. Su temas de investigación gravitan en torno a los vínculos entre testimonio y literatura en Argentina desde una perspectiva de género y a la relación entre experiencias políticas de mujeres y lenguaje. Su gran amor, su preocupación y su pasión salvaje son las palabras y lo que ellas consiguen cuando tocan los cuerpos y la historia. El tarot la acompaña desde hace 20 años como lengua ancestral, brujeril, de herética rebeldía. Es activista feminista e integra La Malona Colectiva Feminista.

/ Fotos Leandro Fernández

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