Juegos Olímpicos

Las luchas personales en primera plana

Por Florencia Martínez del Rio

Género Deportivxs / 05 AGO 2021

El orgullo, la salud mental, el antirracismo y el feminismo también fueron parte de Tokio 2020.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 serán recordados como los más igualitarios, ya que fueron los primeros en contar con casi la mitad de atletas mujeres (el 48,8 %) que participaron en 46 categorías, mientras que los hombres, en 45. Pero también pasarán a la historia por lxs diferentes deportistxs que pusieron en primera plana temas como la orientación sexual, el feminismo, la sexualización, la salud mental, los roles de género y el racismo.

Estas olimpiadas no solo fueron una competencia para las y los atletas, quienes, en su mayoría mujeres, demostraron que el deporte es también una forma de expresión, un espacio para hablar de lo que incomoda, un ámbito que necesita deconstruirse, en definitiva, un campo de lucha.

Si no fuiste de esas personas que estuvieron 24/7 atentas a los Juegos Olímpicos, acá podés ver algunos de los momentos más destacados.

 

El Comité Olímpico Internacional (COI), mediante la Regla 50, prohíbe que las y los deportistas realicen cualquier tipo de protesta política en los Juegos ya que “deben centrarse en el deporte y permanecer libres de publicidad o cualquier tipo de manifestaciones políticas, religiosas o raciales”. Pero las reglas están para romperse.

La gimnasta costarricense Luciana Alvarado se manifestó contra el racismo durante su competencia. Al final de su rutina se arrodilló en el suelo y levantó su puño, en una clara referencia al movimiento Black Lives Matter.

La joven de 18 años, según el podcast GymCastic, dijo que el movimiento fue preparado intencionalmente y que todo el mundo debe ser tratado "con respeto y dignidad". 

La importancia de la salud mental en el deporte expuesta por la gimnasta Simone Biles quizás haya sido uno de los momentos más destacados de estos Juegos. La estadounidense, estrella mundial en su disciplina, se bajó de diferentes pruebas. “Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos, y no sólo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”, dijo.

Pero la historia siguió. A una semana de elegir poner el foco en su salud y no en las expectativas ajenas, la chica de 24 años compitió en la final de viga de equilibrio y logró la medalla de bronce. 

El orgullo también tuvo su lugar en estas olimpiadas. Tom Daley, oro en salto de trampolín, aprovechó su visibilidad para hablar sobre la representación LGBTQ+ en el deporte.

“Me siento increíblemente orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico. Cuando era más joven, pensé que nunca lograría nada por ser quien era”, expresó el británico.

En diálogo con la prensa, Tom dijo que cuando era niño sentía que nunca iba a ser nada por sentirse diferente, porque quien era no era lo que la sociedad esperaba. "Poder ver a las personas LGBTQ+ actuando en los Juegos Olímpicos es algo que espero que pueda dar esperanza a los niños pequeños”, comentó.

Además, el chico se hizo viral en las redes sociales por tejer en la tribuna y ser un ejemplo de la deconstrucción de los estereotipos. Tom contó que a través del crochet recauda fondos para una organización benéfica inglesa dedicada a la investigación del cáncer cerebral, enfermedad por la que falleció su padre.

Rayssa Leal, la "hada" del skate, con tan solo 13 años habló en contra de los estereotipos en los deportes. La brasileña más joven en subir a un podio, al conseguir la medalla de plata, dijo que nunca escuchó a quienes decían que las chicas no podían hacer skate.

"Estamos probando que el skate no es solo para los nenes. Yo creo que todos los deportes son válidos para chicos y chicas, no hay barreras en los deportes”, afirmó Rayssa.

En contra de la sexualización de los cuerpos de las mujeres aparecieron las gimnastas alemanas Elisabeth Seitz, Sarah Voss, Pauline Schäfer y Kim Bui. Esta campaña, las integrantes de la selección de ese país la empezaron en abril cuando en el campeonato europeo compitieron con un traje de cuerpo entero hasta los tobillos. Lo mismo hicieron en estas olimpiadas.

“Pueden haber diferentes opiniones al respecto y eso también está perfectamente bien. Lo que ya no debería existir son las gimnastas que ya no quieran practicar el deporte debido a sus atuendos ajustados. Debería haber incluso menos gimnastas que se sientan sexualizadas”, escribió en las redes sociales Seitz.

Días atrás, la atleta comentó que esta decisión no significa que no quieran volver a usar el traje que tradicionalmente se usa en ese deporte, sino que en función de cómo se sientan el día de la competencia, es la ropa que utilizarán.

Raven Saunders protagonizó otro momento de orgullo. La norteamericana es activista LGBT+ y participó de Tokio 2020 con una mascarilla del superhéroe Hulk, como guiño a la superación de sus problemas de salud mental. Al subirse al podio para recibir su medalla de plata, la atleta colocó sus brazos en formas de X.

"Haber ganado esta medalla, que sirva de inspiración al colectivo LGBTI, a las personas con enfermedades mentales y a las minorías negras, es algo que significa todo. Mi mensaje es seguir luchando, presionando y encontrando valor en lo que eres. Quería dar luz a toda la gente del mundo que lucha y que no tiene una plataforma para hablar por sí misma", explicó.

El festejo conjunto entre la española Ana Peleteiro y la venezolana Yulimar Rojas después de ganar el bronce y el oro en triple salto, respectivamente, mostró que existen otros modos de entender la rivalidad. Algo similar sucedió entre las nadadoras Lili King, Annie Lazor y Kaylene Corbett, quienes se lanzaron a los brazos de su rival, Tatjana Schoenmaker, tras darse cuenta que había marcado un récord mundial.

La sororidad puede ser el camino para desterrar las narrativas actuales de la competencia mal entendida. En estos abrazos pudimos ver cómo las mujeres inspiran a otras mujeres.

Otro ejemplo de construcción diferente de la rivalidad lo dieron Mutaz Essa Barshim (Qatar) y Gianmarco Tamberi (Italia) quienes compartieron la medalla de oro en salto en alto en vez de seguir compitiendo para desempatar y que haya un solo ganador.

Estos juegos también serán recordados por un hecho histórico: por primera vez una persona trans no binaria visible ganó una medalla de oro. Se trata de Quinn, futbolista canadiense que en septiembre de 2020 contó que se identificaba de esa manera.

"Quiero ser visible para la gente queer que no ve a personas como ellos en su feed. Sé que esto me salvó la vida hace años. Quiero desafiar a la gente cis a que sean mejores aliados", escribió en las redes sociales.

A su vez, los Juegos Olímpicos evidenciaron la misoginia que algunas deportistas deben soportar, y a la vez, la unión de las mujeres contra ella. Es que, insolitamente, la surcoreana An San recibió ataques “por tener pelo corto y ser feminista”. 

La arquera de 20 años ganó tres medallas de oro en tiro con arco, incluso consiguió el récord olímpico, pero lejos de ser reconocida, recibió insultos a través de las redes sociales de su país y hasta le pidieron que pida disculpas y devuelva las medallas. Ante la pregunta de un usuario de porqué decidió tener el pelo corto, An San respondió: “Porque es cómodo”.

Ante esto, miles de mujeres salieron a bancar a la atleta. Agencias internacionales de noticias reportaron que hubo más de 6.000 publicaciones con fotografías de mujeres luciendo cabello corto, con frases de apoyo: “El pelo corto de las mujeres no es algo que merezca ser criticado en 2021” o "An San no necesita explicar nada. Incluso si es feminista, no debería ser criticada por eso".

Este ataque evidencia la gran misoginia y antifeminismo que existe en Corea del Sur, país que ocupa el puesto 102 de 156 en el último Informe Global de Brecha de Género. Este sector machista, escondido tras las pantallas, cree que el feminismo es un movimiento egoísta en el que ellos reciben un trato injusto por políticas “feministas”.

El fútbol femenino también se expresó contra el racismo. Jugadoras de las selecciones de fútbol de Chile, Gran Bretaña, Estados Unidos, Suecia y Nueva Zelanda se arrodillaron en el césped antes de comenzar sus partidos. Esta manifestación la pudieron hacer "gracias" a que el COI flexibilizó un poco sus reglas y permitió que lxs atletas se expresen siempre que sea antes del inicio de la competición.

Es evidente que lxs deportistas cada vez se sienten más autónomxs y con ganas de expresar sus puntos de vista y apoyo a diferentes movimientos sociales. Sin embargo, en estos Juegos se esperaba mayor referencia por parte de lxs atletas al Black Lives Matter que, en cambio, pasó inadvertido.

Igualmente, estos Juegos Olímpicos serán recordados por la humanización del deporte que le dieron sus deportistas, quienes además demostraron que existen otras formas de ver la rivalidad. El mensaje fue que no solo importa ganar, somos humanxs, con identidades diversas, orientaciones sexuales visibles, en la búsqueda de reconocimientos, derechos e igualdades.

Por Florencia Martínez del Rio

Periodista que se ha desempeñado en medios gráficos y radio, profundizando en temáticas sociales, artísticas y deportivas. Feminista. Apasionada por el fútbol, ​​el club de su barrio y la música que no suena en la radio. Bilardista. Estudió alemán para poder contarlo en una biografía. Carrocera.

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