Inflación

La lucha diaria contra el aumento de precios

Por Ana Paula Poblete

Sociedad Economía Economía y otras hierbas / 24 JUL 2021

Mucho se habla de inflación en Argentina pero: de qué se trata, qué debemos esperar y qué podemos hacer ante ella. Las respuestas en esta nota.

Una vez más el dato de inflación nos alarma. 3,2% fue la inflación mensual de junio de este año y es el noveno mes consecutivo que se ubica por encima del 3% (algunos meses, bastante por encima: 4,8% registró en marzo de este año). 

Con ese 3,2% de junio, la inflación acumula más de 25% en la primera mitad del año y asciende a 50,2% en los últimos doce meses (junio2020-junio2021). 

Pero la inflación es un indicador promedio. Esto quiere decir que esconde, hacia dentro, matices entre rubros y regiones del país.

Por ejemplo, si mantenemos el foco en los últimos doce meses, la región de Cuyo registra el peor de los índices: 53,8% (también en el mes de junio en particular). Si continuamos observando los últimos doce meses, surge también que los rubros que han registrado un aumento más notorio son: Prendas de vestir y calzado (65%), Transporte (62%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (53%); esto preocupa porque se trata de rubros que se llevan un alto porcentaje del presupuesto de las familias más vulnerables y son muy “difíciles de achicar”.

La tasa de inflación también se puede “desglosar” en las siguientes tres categorías, tal vez menos conocidas: estacionales, regulados y núcleo.  

Entre los estacionales se incluyen, por ejemplo, las frutas, las verduras, la ropa exterior, el transporte por turismo, alojamiento y excursiones, entendiendo que la demanda y la oferta (y, por ende, los precios) de estos bienes y servicios variarán con un componente especial relacionado con la estación (o el mes) que se esté viviendo. 

Los regulados, en cambio, son aquellos bienes y servicios cuyos precios están sujetos a regulación por parte del Estado (por ejemplo, precios máximos y mínimos) o tienen una alta carga de impuestos (se trata de combustibles para la vivienda, electricidad, agua y servicios sanitarios, sistemas de salud y servicios auxiliares, transporte público de pasajeros, funcionamiento y mantenimiento de vehículos, correo, teléfono, educación formal, cigarrillos y accesorios) [1].

La llamada “inflación núcleo” es la que sigue el precio del resto de los bienes. Claro que la que observamos en la realidad es la inflación “a secas” (la que hemos presentado al inicio de esta nota), pero la núcleo nos habla de la tendencia y nos da algunas señales de qué esperar.

En ese sentido, mientras que los estacionales registraron un aumento de solo 0,5%, los regulados marcaron un aumento del 3,2% (fundamentalmente por los cigarrillos, el gas y los servicios de telefonía e internet). La inflación núcleo (la de los precios “libres”), por su parte, arrojó un 3,6%.

 

 Ese último valor no constituye una buena noticia:  es la que suele marcar la tendencia de la inflación  y viene creciendo de manera pronunciada desde mediados del 2018, más aún durante lo que va del presente año.  

¿Qué pasa en otros países?

En Argentina la inflación viene siendo un flagelo desde hace décadas. En el resto del mundo, no obstante, la inflación galopante (como la de Argentina), si bien fue un problema (y uno grave) para muchas economías en el pasado, ya fue superada por casi todos los países del mundo. 

En la actualidad, por ejemplo, EEUU se lleva toda la atención: con una inflación de aproximadamente un 5% en los últimos doce meses, alarma al mundo entero (es decir, el porcentaje que Argentina registró sólo durante marzo de 2021). 

Para centrarnos en países más parecidos al nuestro, podemos enfocarnos en algunos países de la región latinoamericana.

Mirando a nuestros países vecinos, por ejemplo, podemos corroborar que la inflación de ninguno de ellos superó el 10% en 2020, mientras que en Argentina fue superior al 40%.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de CEPAL.

¿Por qué nos afecta tanto?

La inflación nos molesta porque destruye la cualidad de los precios como vector de información, distorsiona precios relativos y genera numerosos costos (tiempos de comparar, de reimprimir menús, de reescribir pizarras, etc.), entre otras razones.  

En otras palabras, nos complica la organización y planificación… y no sólo a lxs empresarixs (para quienes es muy difícil pensar en invertir, calcular salarios, etc), sino también en la diagramación de la economía familiar/individual.

Pensemos, por ejemplo, en decisiones habituales en el ámbito doméstico: ¿cómo sustituir la carne, que se puso muy cara, por algún otro alimento que pueda aportar nutrientes similares?, ¿qué hago si se ha encarecido demasiado la leche y no puedo reemplazarla?, ¿qué otros ítems en mi presupuesto puedo reducir para poder comprarla?, ¿cambio la heladera ahora o no?, ¿me conviene conseguir precio al contado o buscar financiación en cuotas?

La inflación erosiona nuestros ingresos y, además, confunde los precios y las decisiones de inversión y consumo. 

En relación a la erosión de los ingresos monetarios, vale la pena llamar la atención en que no es igual en todos los sectores. Hay sectores más dinámicos, que incluso post pandemia ya han logrado recuperarse y que están en condiciones de pagar mejores salarios.

En ese caso, lo que se logre en términos de salarios (reales) dependerá también de la organización de los trabajadores del sector, de las condiciones laborales (mayor o menor precariedad) y de la negociación llevada adelante, entre otros factores. En otros sectores, en cambio, que recién están recomponiéndose, los salarios seguramente tardarán un poco en ganar terreno en relación a la inflación.

¿Qué esperar?

Con la inflación núcleo en clara y pronunciada tendencia creciente, lo esperable es que la inflación se mantenga alta en los meses que siguen. Vale tener en cuenta, además, las presiones sobre el dólar, que si se concretan en un aumento del tipo de cambio, transferirían un aumento a los precios internos (proceso que lxs economistas llamamos “pass through”). También la posibilidad de que muchas personas “anticipen” una devaluación (es decir, que esperen que el dólar aumente en algún momento de lo que queda del año) y entonces intenten comprar, presionando la demanda del billete verde. Podría considerarse, asimismo, la dinámica de los precios regulados, aunque en año eleccionario, quizá no sea lo más preocupante.

En vistas a lo anterior, se estima que la inflación rondará en 2021 entre un 45% y un 50%. En términos precisos, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica el Banco Central, lxs analistas del mercado están proyectando una inflación minorista del 48% interanual para todo el 2021 [2].

Es preciso tener en cuenta, además, que desde el punto de vista de la política económica, para lograr frenar o reducir de manera importante la inflación (y lo que es aún más importante, lograr mantener ese resultado de cara al futuro) se requiere de un programa donde ese sea el objetivo prioritario y que goce de mucha credibilidad. En el contexto actual (recién reiniciando las actividades económicas post pandemia) y en año electoral, lo anterior no es esperable.

¿Qué podemos hacer? De brazos cruzados, nunca.

La inflación en Argentina es un hecho y como consumidorxs (y eventualmente pequeñxs ahorristas), es poco o nada lo que podemos hacer para reducirla/eliminarla. Sin embargo, sí podemos tomar algunas decisiones inteligentes a fin de dar batalla y proteger nuestros ingresos. 

  • Planificá tus compras para aprovechar los descuentos (en determinados días de la semana o primeros días del mes con la  tarjeta de débito/crédito que tengas, diferentes rubros según días, rebajas por pago al contado, etc.)

  • Adelantá en lo posible la compra de todo lo que no sea perecedero (y realmente te resulte necesario). Es decir, una vez que cobraste tus ingresos, no demores la compra de lo necesario.

  • Si hay una platita que sabés que no vas a usar por lo pronto, intentá resguardarla de la inflación. No hace falta que sea un Plazo fijo (que te obliga a tener la plata inmovilizada como mínimo un mes), pueden ser fondos comunes de inversión que actualmente la mayoría de los bancos ofrecen (y, en general, se operan virtualmente). Estos rinden más o menos igual que un plazo fijo (o mejor) y podés disponer de tu dinero inmediatamente (o casi) inmediatamente (por ejemplo, uno o dos días). Sino, podés usar opciones como tener tu dinero en Mercado Pago (activada la opción de “invertir dinero”, que no rinde un gran interés pero es mejor que nada, y podés usar el dinero cuando quieras).

 
Estos son sólo algunos consejitos para que cuidemos el dinero que tanto esfuerzo nos ha demandado generar y lo preservemos de la erosión que sobre ellos genera la inflación, para sacarles el máximo provecho.

Fondos Comunes de Inversión

Fondos Comunes de Inversión

Un Fondo Común de Inversión (FCI) es un ”patrimonio de titularidad de diversas personas (llamados: cuotapartistas) a las cuales se les reconocen derechos de copropiedad representados por cuotapartes” [CAFCI] [3]. En otras palabras, se trata de un instrumento financiero en el que unx aporta dinero (y pasa a ser ‘cuotapartista’), integrándolo a un fondo. Ese fondo es administrado por un conjunto de especialistas que van buscando una combinación de activos financieros de mayor o menor riesgo según el tipo de FCI que uno haya elegido. Los resultados que tenga el Fondo Común de Inversión se verán reflejados diariamente en el valor de la cuotaparte.

Están regulados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) y hay muchas formas de operarlos, pero la mayoría de los bancos permiten invertir en ellos totalmente (o casi totalmente) a través del home banking, de manera virtual. También existen múltiples opciones de riesgo/rentabilidad, con recomendaciones para diferentes plazos de inversión, con lo cual seguramente con un poquito de paciencia para buscar y leer, seguro encontrarás una buena opción para vos. ¡Hay opciones recomendadas (conservadoras) incluso para invertir durante sólo unos 5 o 7 días! También podés consultar en tu banco para que te asesoren.

Hay mucha información en la web para que vayas conociendo este instrumento y puedas utilizarlo a tu favor, protegiendo tus ingresos de la erosión inflacionaria y, al mismo tiempo, conservando liquidez (es decir, que puedas tener disponible el dinero rápidamente si llegás a necesitarlo).

Referencias

  • [1] INDEC, informe técnico sobre índices de precios Vol. 5, n° 21, julio 2021.
  • [2] BCRA, Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), junio 2021.
  • [3] Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (CAFCI), sitio web.

Por Ana Paula Poblete

Economista y pronta Magíster en Política y Planificación Social en la UNCUYO. Transita entre la docencia y la investigación en la Facultad de Ciencias Económicas, su trabajo en el Rectorado de la UNCUYO y algunas consultorías y tutorías de economía. Le apasionan los temas macroeconómicos y sociales y, sobre todo, el intercambio y aprendizaje constante. Pero, ¡no todo es economía!. También es  amante de la música, en especial de cantar, y de todo el arte en general. 

“De economía todos y todas sabemos algo, porque tomamos decisiones económicas permanentemente. Mi intención es que sea entendible y  estoy convencida de que sólo se trata de usar conceptos conocidos para explicar otras cosas que, hasta ahora, tal vez nos haya parecido que jamás entenderíamos”.

 

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