Los Viajes de Gulliver

Relatos de la ciencia moderna

Por Julieta Vignale

Ciencia & Tec +Ciencia / 31 MAY 2021

La percepción de las academias científicas en la modernidad, a través de la obra de Jonathan Swift. Un puente hacia el pasado para reflexionar sobre los devenires de la ciencia.

Si de ciencia se trata, podemos remontarnos a miles de años atrás, pasar por la prehistoria, hacia las sociedades ágrafas, por la Antigüedad, por la Edad Media. Periodos donde la naturaleza se manifestaba como una experiencia colectiva; donde la medicina antigua y la religión convivían para entender o justificar las pestes del mundo; donde se respiraba escepticismo respecto a la tecnología (aunque existía, no como hoy la conocemos) y lo artificial socavaba lo dado por la naturaleza. 

No había lugar siquiera a imaginar la automatización y cibernética del presente. Sin películas de ciencia ficción de por medio, la novedad de la experimentación comenzó a romper paradigmas y cosmovisiones del mundo.

Antes de llegar al mundo ficcional, acercándonos a una mirada de la ciencia en los inicios de la historia moderna, debemos imaginar una caja negra de la que poco se sabía, que parecía ser impenetrable, sin posible juzgamiento de sus métodos y sus fines, sin diálogo con el afuera. Hay que tener en claro que la ciencia no es ahistórica, no es neutral y que se construye socialmente, porque forma parte de un sistema y de comunidades en la que existen tensiones, disputas e intereses. Esta mirada y crítica sobre el pasado nos permite pensar en las prácticas científicas del presente y del futuro, vinculadas a nuestra condición humana y ser global.

¿Qué hay detrás de los viajes de Gulliver?

Volvemos entonces al título que nos convoca, retomando esta mirada aguda que se le hizo a la ciencia moderna en sus comienzos. Se trata de realizar un cruce entre ciencia y literatura, representado en la conocida obra satírica Los viajes de Gulliver, del escritor irlandés Jonathan Swift. 

Seguramente les resuena como una novela juvenil, que quizás alguna vez leyeron en la escuela o, al menos, escucharon hablar de ella. Desde esta lectura, anclada en los capítulos V y VI de la tercera parte, nos detendremos en la visita a la Gran Academia de Lagado, puesta bajo la lupa del cirujano y capitán Lemuel Gulliver. En estas memorias viajeras se intenta develar algunos misterios, mostrar rarezas, plantear aspectos de la realidad y abrir nuevas incógnitas, en un momento de la historia en el que había ansias de conocer, de explicar causas y fenómenos, de crear nuevos mundos… Había bastante que indagar, en medio de miserias y otros problemas que resolver. 

Pero antes conozcamos un poco más sobre Jonathan Swift 

Ahora sí, a hojear las páginas. De fantásticos lugares, entre naufragios y experiencias, el capitán Gulliver se encuentra con personas diminutas, gigantes, inútiles y también inmortales, que guiarán sus aventuras en esta dura crítica de la sociedad de su época, tanto de los círculos políticos como científicos. En una de sus andanzas, huye de los piratas y se refugia en una isla voladora. 

Se trata del reino de Laput, una isla edificada por cientos de casas con particularidades científicas, de donde describirá las más llamativas. A través de Gulliver, Swift escribe estas visitas desde la sátira y muestra a la comunidad científica en su mundo elevado, lejos de las difíciles condiciones de vida que se percibían a las afueras de la academia de las nubes. 

En su paseo por la Academia, Gulliver describe las habitaciones que integran la arquitectura del edificio, y expresa su primera impresión: 

“El primer académico que vi fue un hombre sumamente flaco (…) Había gastado ocho años en un proyecto muy curioso, que era, según nos dijo, recoger los rayos de sol para guardarlos en botellas tapadas herméticamente, a fin de calentar el aire cuando los veranos fuesen poco activos (…)”.

Avanza en su recorrido hacia distintas habitaciones, con prometedoras invenciones, largos procedimientos, extravagantes prácticas: 

“Había un hombre, ciego de nacimiento, que tenía varios discípulos de su misma condición y los dedicaba a mezclar colores para pintar, y que su maestro les había enseñado a distinguir por el tacto y el olfato. Fue en verdad desgracia mía encontrarlos en aquella ocasión no muy diestros en sus lecciones, y aun al mismo profesor le acontecía equivocarse generalmente”.

El relato de los viajes de Gulliver se enmarca en un contexto histórico donde la ciencia busca institucionalizarse en las primeras academias de Europa. De una cosmovisión antigua, en la que convivían el esoterismo, la alquimia, la magia, los dioses y la naturaleza, se giró hacia una nueva cosmovisión, una bisagra que proponía una nueva teoría del universo (el heliocentrismo), donde el sol es el centro y la tierra gira alrededor de él (revisemos la historia de Copérnico y antes de Galileo Galilei). 

¿Qué vincula todo esto con Gulliver? Bueno, es que comienza una nueva página en la que la ciencia moderna deja atrás 1500 años de historia a partir de una revolución científica que busca respuestas institucionalizadas sobre la naturaleza y el mundo.

Así, Gulliver apreciaba otra de sus visitas: 

“Vi un astrónomo que había echado sobre sí la tarea de colocar un reloj de sol sobre la veleta mayor de la Casa Ayuntamiento, ajustando los movimientos anuales y diurnos de la Tierra y el Sol de modo que se correspondiesen y coincidieran con los cambios accidentales del viento. Visité muchas habitaciones más; pero no he de molestar al lector con todas las rarezas que vi, en gracia a la brevedad”.

En este sentido, Swift representa de algún modo una fuerte crítica a la producción de conocimiento y sus fines para la sociedad, más allá de bosquejar grandes descubrimientos para la historia. 

En Inglaterra, la creación de la Royal Society (1860) se estableció como una tradición científica liberal privada, caracterizada en sus comienzos por la búsqueda y recolección de información mediante viajes remotos y comités organizados. Estos definían temas a investigar (con predominancia de estudios de la naturaleza), pero sin guiar la investigación científica a dar respuesta a los problemas del momento. Además, hay que situar el contexto: los éxodos experimentales justificaban el imperialismo de la época en oriente, a través del saqueo y posterior exposición de objetos en museos y galerías, como novedad para las sociedades europeas.

El autor irlandés, en este recorrido de ciencia proyectista -que por momentos parece una escritura onírica surrealista- está representando una ciencia ridiculizada, puramente experimental y errática. En estos relatos de Gulliver menciona diversos procedimientos llevados adelante, que más allá de sus posibles argumentaciones en tanto práctica y método científico para la época, deja entrever los cuestionamientos que podían realizarse a las actividades de ciencia, reconociendo que la investigación científica podría valerse y girarse hacia otros objetivos y utilidades dentro de la sociedad y, asimismo, permitirse discutir el modelo de ciencia en la modernidad.

En estos viajes se expresan algunas descripciones sobre la filosofía, la astronomía moderna, las matemáticas y la música y hasta se menciona la perspectiva deficitaria entre legos y expertos, que estará presente hasta no hace mucho tiempo. 

Al llegar a Laput, Gulliver menciona algunos de los distintos proyectos que están vinculados a la Royal Society: experimentos de luz en los vegetales; experimentos con arácnidos e insectos para tejidos; métodos sensoriales dispuestos para la mezcla de colores en el arte; plan para arar la tierra por medio de puercos; prácticas de cirugía y de brebajes puestos en absurdo, entre otras experiencias prácticas.

Swift critica la ciencia de este modo, intentando interpelar si ésta ha hecho algo por los problemas de su época o por la satisfacción de las necesidades humanas (podemos pensar en el valor de las Ciencias Sociales y Humanas). Nombra cierta parte de la Academia como un reservorio de arbitristas de estudios especulativos, con prácticas extravagantes y cercanos planteos seudocientíficos. Sin embargo, también representa avances y vestigios significativos para la historia y su utilidad en el mundo.

Las anotaciones de Gulliver muestran la necesidad de financiamiento, involucramiento político y dinámica del quehacer científico de la época: 

“En la escuela de arbitristas políticos pasé mal rato. Los profesores parecían, a mi juicio, haber perdido el suyo (…) Aquellas pobres gentes presentaban planes para persuadir a los monarcas de que escogieran los favoritos en razón de su sabiduría, capacidad y virtud; enseñaran a los ministros a consultar el bien común; recompensaran el mérito, las grandes aptitudes y los servicios eminentes; instruyeran a los príncipes en el conocimiento de que su verdadero interés es aquel que se asienta sobre los mismos cimientos que el de su pueblo; escogieran para los empleos a las personas capacitadas para desempeñarlos(…)”. 

Recorrer la historia social de la ciencia implica ubicarla temporal y espacialmente,  conocer su estructura interna, sus articulaciones con el medio social, político, internacional y reflexionar sobre su impacto social. 

Desde esta literatura fantástica, la crítica avizora un giro en la institucionalización de la ciencia moderna. Las prácticas experimentales, fuera de ética, fundamentadas en la novedad (pero con pretensiones e intenciones imperialistas), enmarcadas en una ciencia posible únicamente desde aportes privados (pero también en vinculación con la monarquía), con formas hasta caprichosas (pero no por ello neutrales), fue parte de la crisis que involucró una nueva clasificación del conocimiento y sus usos sociales y políticos. Haciendo un salto histórico de siglos venideros, la ciencia y tecnología sin política de estado y sin articulación sectorial puede caer en los errores del pasado y en algunos de nuestro presente.

Esta selección de Los viajes de Gulliver concibe tanto excentricidades absurdas como avances científicos más alentadores, muestra la dualidad de la ciencia moderna. ¿Qué nos hace pensar al releer esta literatura clásica? La ciencia tiene evidencias que dan certezas, pero también comprende incertidumbres en sus propias prácticas para encontrar respuestas. Detenerse a pensar sobre las ciencias y su implicancia en las problemáticas sociales y globales es, simple y complejamente, situar qué ciencia se requiere en un momento de la historia y en determinada sociedad y ubicación geopolítica. 

Es una materia permanente a realizar desde las instituciones científico-tecnológicas y desde las universidades, junto al Estado y otros sectores privados y no gubernamentales involucrados por una ciencia, tecnología e innovación soberana y constructiva, inclusiva e interdisciplinar, con amplitud y articulación a las necesidades locales y globales. ¿Creen que es posible? 

Pensemos en las crisis humanitarias, planetarias, globales, locales. Pensemos en el cambio climático, en el uso y escasez de recursos naturales, en los agrotóxicos, en la pobreza, en la dependencia económica, en la desigualdad. Pensemos en la pandemia. Hacia aquí debemos girar el timón.

Los viajes de Gulliver

Los viajes de Gulliver

Los viajes de Gulliver, del escritor y clérigo irlandés Jonathan Swift,​ es una sátira sobre la naturaleza humana y el subgénero literario de los "relatos de viajes". Es la obra de narración larga más conocida de Swift y un clásico de la literatura universal. Leélo completo. Recuperado de EDUC.AR

Por Julieta Vignale

Memoria onírica, pasado coreuta y carcajada registrada. Música, arte, cine y aire libre conforman los espacios necesarios de su cotidianeidad. Es Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. Su profesión y formación se ha vinculado principalmente a la gestión y producción cultural y académica. Actualmente, se desempeña como Coordinadora de Comunicación y Divulgación Científica en la Secretaría de Investigación y Publicación Científica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. Asimismo, está finalizando sus estudios de posgrado en la Maestría Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Nacional de Río Negro. 

Conocer y reflexionar sobre la caja negra de la ciencia, acerca de su contexto de producción, de sus modos de circulación, de sus impactos, de su historicidad y las controversias por delante y por detrás de ella, es el gps de este recorrido que busca brindar una mirada crítica desde la comunicación de las ciencias, un lugar donde la ciencia es protagonista de este universo y es posible acceder a ella desde otras formas y miradas.

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